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Fuente: paolese/Adobe Stock

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades estiman que casi el 40 por ciento de los estadounidenses serán diagnosticados con cáncer en algún momento de su vida. Actualmente, hay más de 20 millones de sobrevivientes de cáncer en los Estados Unidos, y ese número está creciendo.

Si bien sobrevivir al cáncer es el mejor de los casos, viene con sus propios problemas: posibles problemas dentales, infertilidad, problemas cardíacos y pulmonares, osteoporosis y más. Los médicos también han documentado otra consecuencia psicológica a largo plazo: el miedo a que el cáncer regrese.

Una revisión sistemática publicada a principios de este año encontró que la necesidad insatisfecha más común entre los sobrevivientes de cáncer es calmar ese miedo. La preocupación constante a menudo conduce a la depresión, deterioro del funcionamiento diario y reducción de la calidad de vida. Muchos sobrevivientes de cáncer se preocupan durante años e informan que se sienten tan preocupados como cuando les diagnosticaron cáncer por primera vez.

La revisión combinó datos de 46 estudios con más de 9000 participantes de 13 países. Todos los estudios utilizaron datos del Fear of Cancer Recurrence Inventory, una encuesta ampliamente aceptada para identificar el miedo clínicamente significativo. Casi el 60 por ciento de los participantes del estudio tenían temores que eran clínicamente significativos, y casi el 20 por ciento puntuaron en el nivel más alto, lo que significa que su temor a la recurrencia del cáncer era debilitante.

Estos temores prevalecieron independientemente del tipo de cáncer del participante y de dónde vivían. Las mujeres tenían más probabilidades de experimentar un miedo clínicamente significativo en comparación con los hombres, y los jóvenes tenían más probabilidades de experimentar un miedo clínicamente significativo en comparación con las personas mayores.

¿Cual es la solución?

El primer paso es reconocer cuándo los miedos se convierten en un problema importante. Si es un sobreviviente de cáncer, debe informar a su proveedor de atención médica las preocupaciones que interfieren con las relaciones y las actividades diarias. Si tiene miedo de ir a su cita de control de cáncer o si se siente desesperado por el futuro, también son señales de que puede necesitar ayuda adicional. Además, esté atento a las dificultades para dormir o comer bien y los problemas para concentrarse o tomar decisiones.

Los investigadores han probado una amplia gama de intervenciones para abordar el miedo a la recurrencia del cáncer. Una revisión sistemática encontró que la terapia es un tratamiento efectivo para este problema y que las mejoras, aunque pequeñas, duraron en promedio más de siete meses después de que terminó la terapia. Otro encontró que las intervenciones mente-cuerpo, como la meditación, las habilidades de relajación y el entrenamiento cognitivo-conductual, son efectivas para abordar el miedo a la recurrencia del cáncer.

Existe evidencia de que participar en un grupo de apoyo de sobrevivientes de cáncer a menudo crea un sentido de pertenencia que ayuda a los sobrevivientes a sentirse menos solos y más comprendidos.

También es importante cumplir con su plan de atención de seguimiento, aunque esas citas pueden aumentar temporalmente sus niveles de ansiedad.

El mensaje final: el miedo a la recurrencia es un problema importante para los sobrevivientes de cáncer, pero que los proveedores de atención médica pueden abordar con atención y terapia de seguimiento.

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