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Recientemente descubrí la explicación más clara y concisa de por qué funciona una buena psicoterapia. Sorprendentemente, fue escrito en 1850 por Nathaniel Hawthorne, seis años antes de que naciera Sigmund Freud.

Tomado del capítulo 9 de La letra escarlata (parafraseando el lenguaje obsoleto), esto es lo que Hawthorne dijo:

Una persona hábil, un médico/terapeuta amable y simpático, se esfuerza por profundizar en el corazón de un paciente, hurgando entre sus principios, hurgando en los recuerdos y sondeando todo con un toque cauteloso, como un buscador de tesoros en una caverna oscura. Pocos secretos pueden escapar a un investigador que tiene la oportunidad y la licencia para emprender tal búsqueda y la habilidad para seguirla. Una persona cargada con un secreto debe evitar especialmente la intimidad de un terapeuta si este último contiene tal sagacidad. [discernment and judgment] e intuición, si el terapeuta no muestra un egoísmo intrusivo ni características prominentes desagradables, si el terapeuta tiene el poder intrínseco de traer su mente a la afinidad con la del paciente, de modo que este último, sin darse cuenta, habrá dicho lo que imagina que solo ha pensado , si estas revelaciones se reciben sin tumulto y se reconocen no tan a menudo por una simpatía expresada como por el silencio y aquí y allá una palabra para indicar que todo se entiende, si a estas cualidades de un confidente se unen las ventajas que otorga el carácter reconocido como un médico/terapeuta, entonces, en algún momento inevitable, el alma del que sufre se disolverá y fluirá en una corriente oscura pero transparente, sacando a la luz todos sus misterios.

Eso es casi todo lo que el paciente y el terapeuta necesitan saber. Cada idea que presenta Hawthorne tiene una gran profundidad de significado. A continuación se destacan algunos de los puntos más importantes:

Primero, el carácter de los médicos y terapeutas es de suma importancia. Se exigen muchas cosas a las personas que realizan un tratamiento terapéutico, pero el marketing no es una de ellas. Los psicoterapeutas deben ser:

  • Experto: Esto significa capacitado por maestros experimentados con altos estándares.
  • Amable y amigable: esto significa que los terapeutas deben hacer que las personas se sientan bienvenidas dentro de los límites de ser un paciente. No significa ser un amigo personal, lo que corre el riesgo de perder la objetividad.
  • Profundamente curioso: los psicoterapeutas deben seguir haciendo preguntas difíciles guiadas por su formación y experiencia.
  • Sensible: Cada paciente tiene su propio ritmo y delicadezas de sentimiento que deben ser respetadas.
  • Capaz de intimidad: Esto significa la capacidad de permanecer presente y en contacto durante sentimientos difíciles.
  • Intuitivo: La capacidad de captar el significado de un paciente sin razonamiento consciente.
  • Sereno: Esto significa ser un testigo sereno incluso cuando los sentimientos del paciente están en tumulto.
  • No egoísta: Tu terapia no es el espectáculo de tu terapeuta. Los terapeutas necesitan satisfacer sus propios deseos y necesidades fuera del tiempo que pasan con los pacientes.
  • Empático: Esto significa poner la mente de uno en afinidad con la mente del paciente. Los terapeutas deben sentir empatía por el sufrimiento de los pacientes, que no es lo mismo que compartir ese sufrimiento, sino que significa sentir y preocuparse por la profundidad total del dolor, el miedo, la ira, las dudas y el dolor de otra persona.
  • Receptivo: los terapeutas deben saber cómo comunicar tranquilamente su comprensión.

Esta lista no es exhaustiva, a pesar de que ya plantea un desafío riguroso. Ningún terapeuta domina perfectamente todas estas características requeridas. Pero todo buen terapeuta se esfuerza por encarnar a cada uno en la medida de su capacidad.

En segundo lugar, las personas que esperan obtener el máximo beneficio de la terapia deben estar abiertas a lo siguiente:

  • Aceptar el papel del paciente: el antiguo significado de «paciente» es «sufridor». Una fuente de nuestro sufrimiento proviene de tener que admitir que necesitamos ayuda. Aceptar el papel de paciente significa reconocer su dolor y buscar ayuda para sanar sus heridas.
  • Licencia: las personas deben confiar en el terapeuta lo suficiente como para darle la licencia para sondear y explorar sus creencias y recuerdos básicos.
  • Corazón: La terapia explora las emociones incluso más profundamente que la razón del paciente.
  • Paciencia: un buen terapeuta sigue hilos hacia partes desconocidas de la psicología de un paciente y continúa rastreando pistas para encontrar lo que se encuentra en los rincones oscuros de la mente.
  • Intimidad: Entrar en una relación íntima con su terapeuta es esencial para el beneficio total del trabajo que ha iniciado. La intimidad se mide por el grado de vulnerabilidad que cada paciente puede soportar.
  • Transparencia: los pacientes se vuelven mucho más transparentes con su terapeuta que viceversa. Solo de esta manera su terapeuta puede permanecer lo suficientemente desapasionado como para enfocarse de momento en momento en lo que mejor ayuda a que el tratamiento tenga éxito.
  • Misterios descontrolados: cuando las realidades dentro de tu mente encuentran una voz, debes estar abierto a lo que sea que pueda decir. La presencia tranquila de un buen terapeuta es a menudo el bálsamo necesario para tolerar las verdades que pueden cambiar tu vida para bien.

Cualquiera que esté familiarizado con el programa de 12 Pasos de Alcohólicos Anónimos entiende las similitudes entre hacer un inventario intrépido de los propios defectos de carácter (Paso 4) y compartir este inventario con otra persona de confianza (Paso 5). Muchas otras tradiciones, como la práctica católica de confesar los pecados a un sacerdote de confianza, también comparten similitudes. Pero nada de lo que he leído expresa mejor el núcleo de cambiar tu vida a través de la psicoterapia que las palabras de Hawthorne.

Es tan extraño, tan irónico, que el “doctor” que pretende tener estas cualidades en La letra escarlata resulte ser la apoteosis de la astucia y la maldad. Esto simplemente refuerza mi creencia arraigada de que la mejor manera de elegir terapeutas es a través de referencias personales de amigos de confianza. Desea encontrar un terapeuta que haga más que tratar de «realizar» las cualidades enumeradas anteriormente. Quieres a alguien que encarne estas cualidades. Para discernir si has encontrado a esa persona, debes confiar en tu instinto. Debe sentirse bien al mirar a los ojos de la persona a la que está permitiendo que lo guíe en un viaje hacia sus profundidades invisibles.

Para encontrar un terapeuta cerca de usted, visite el Directorio de terapias de BlogDePsicología.

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