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Fuente: Dmitri Demidovich/Shutterstock

Las fuentes de estrés están a nuestro alrededor y son inevitables. Podemos estresarnos por otras personas, los acontecimientos en nuestra vida personal, la presión que nos ponemos a nosotros mismos y los acontecimientos en el mundo sobre los que no tenemos control.

Algunas personas se estresan por no tener suficiente para comer y otras se estresan porque comen en exceso. Algunas personas se estresan porque tienen mucho trabajo que hacer, mientras que otras se estresan porque no tienen suficiente que hacer. Algunas personas se estresan cuando no tienen el control de una situación, mientras que otras se estresan porque son responsables de dirigir el espectáculo.

Desafortunadamente, a veces las personas que se dedican a sobrellevar el estrés terminan causando más estrés. Los ejemplos de tal comportamiento incluyen comer en exceso para sentirse cómodo, usar nicotina, alcohol o drogas como mecanismos de afrontamiento, autolesionarse y arremeter contra la ira o la frustración.

Aunque el estrés es algo que percibimos y procesamos a través de nuestra mente, puede afectar tanto a nuestra mente como a nuestro cuerpo. El estrés puede causar ansiedad, depresión, fatiga, presión arterial alta, dolores de cabeza, dolores de estómago, dolores musculares y un brote de enfermedades de la piel como el eccema. Puede afectar nuestra capacidad para funcionar bien, como durante las competencias o las pruebas escolares. Demasiado estrés puede incluso causar ataques cardíacos, derrames cerebrales y alteraciones del sistema inmunológico, lo que lleva a enfermedades autoinmunes como el lupus y el cáncer.

La buena noticia es que, dado que el estrés nos afecta primero a través de nuestros pensamientos, podemos controlar cómo pensamos, lo que ayudará a reducir nuestra reacción al estrés. En otras palabras, la exposición al estrés es inevitable, pero tenemos la capacidad de controlar el grado en que nos afecta.

Cómo lidiar mejor con el estrés a través de la consejería

El primer paso es identificar si la causa de nuestro estrés está bajo nuestro control. Si es así, a veces es posible cambiar nuestras circunstancias, para que no estemos tan estresados. Por ejemplo, si el estrés es el resultado de una discusión con un amigo, hablar de las cosas puede ayudar a aliviar el estrés. Si el estrés es el resultado de una situación laboral imposible, hablar con su supervisor o cambiar de trabajo puede ayudar. Si se siente abrumado por demasiado trabajo, tomar las cosas una por una puede ayudar.

Por otro lado, si el estrés ocurre debido a eventos mundiales como la inflación, los cambios en las leyes de aborto, el cambio climático o la violencia armada, es posible que no haya mucho que podamos hacer en un momento dado. En tal situación, vale la pena recordar la Oración de la Serenidad del teólogo Reinhold Niebuhr: Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las cosas que puedo y sabiduría para notar la diferencia. Una forma de ayudar a aceptar lo que no podemos cambiar es respirar lenta y profundamente y permitirnos estar más tranquilos.

La versión original de la Oración de la Serenidad pedía coraje para cambiar lo que debe ser alterado. Por lo tanto, una alternativa para lidiar con el estrés resultante de los eventos mundiales es involucrarse en generar cambios, incluso asistiendo a mítines, brindando educación, involucrándose en el proceso político e investigando cómo se puede implementar un cambio efectivo. Podemos sentirnos mejor si participamos en lograr un cambio positivo en el mundo, lo que puede ayudar a disminuir el estrés relacionado con la falta de control.

Otra forma de lidiar con el estrés es aprender a ver los eventos estresantes de la vida de manera positiva. Por ejemplo, en lugar de pensar en una enfermedad como una situación desafortunada que nos hace retroceder, una enfermedad puede brindarnos el tiempo para reflexionar sobre lo que es importante para nosotros en la vida y tal vez cómo podríamos recalibrar nuestros planes para alinearnos mejor con nuestra larga vida. -objetivos a plazo. Además del duelo por la muerte de un ser querido, también podemos recordar lo enriquecidos que fuimos por tener a esa persona en nuestras vidas.

Para ayudar a contrarrestar los cambios físicos que pueden estar asociados con el estrés, podemos practicar buenos hábitos de vida, que incluyen dormir lo suficiente, comer una dieta sana y bien balanceada, mantener un buen peso y hacer ejercicio regularmente. Evitar el alcohol, la cafeína y otras drogas suele ser útil. No es sorprendente que estos buenos hábitos reduzcan el riesgo de muchas enfermedades relacionadas con el estrés, como ataques cardíacos, derrames cerebrales, hipertensión y diabetes.

Otras medidas para ayudar con el estrés incluyen respirar profundamente, meditar, escuchar música, relajar los músculos, tomar un baño tibio, pasar tiempo tranquilo con un buen amigo y pasar tiempo en la naturaleza. Participar en actividades creativas también ayuda a disminuir el estrés, como pintar, escribir un diario, tejer o hacer música.

Hipnosis para el Estrés

Dado que la hipnosis puede ayudar a cambiar nuestra mentalidad, es una excelente herramienta para mejorar nuestras reacciones ante el estrés. La hipnosis puede ayudar a las personas a mantener la calma frente a eventos estresantes.

Por ejemplo, las personas pueden aprender a calmarse imaginándose en un lugar tranquilo, seguro y cómodo de su elección. Mientras están en hipnosis, se dan a sí mismos la sugerencia de que cada vez que hacen un signo particular (p. ej., cruzar los dedos o dar golpecitos con el pie), pueden desencadenar el mismo estado de calma que han logrado en su imaginación, incluso después de que ya no estén en estado de calma. un estado hipnótico.

A partir de entonces, las personas pueden usar su «signo de relajación» cada vez que se sientan estresadas, a lo largo del día, como una forma de entrenar sus cuerpos para estar más tranquilos frente a eventos estresantes.

A través de interacciones hipnóticas con su subconsciente, las personas pueden aprender a identificar más claramente sus factores estresantes y cómo lidiar mejor con ellos. Este puede ser un paso esencial hacia la curación en personas que han enterrado sus factores estresantes profundamente en sus mentes porque se sentían abrumados por la perspectiva de lidiar con ellos. El subconsciente también puede proporcionar nuevas perspectivas sobre formas de lidiar mejor con el estrés y/o sus desencadenantes.

Finalmente, la hipnosis puede ayudar a mejorar las condiciones que empeoran nuestras reacciones al estrés, como la ansiedad, la depresión, el insomnio y la obesidad.

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El uso de asesoramiento e hipnosis puede ayudar mucho a mejorar nuestro control de nuestras reacciones de estrés.

Derechos de autor Ran D. Anbar

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