Terapia de pareja: mantenimiento de la relación y sus conflictos.

Terapia de pareja: mantenimiento de la relación y sus conflictos.

INDICE

 

1.Introducción

     1.1. Modelo de intercambio de refuerzos

            1.1.1. Estudios observacionales de la interacción en la pareja

            1.1.2. Valoración de la interacción por parte de la pareja

     1.2. Modelo de Déficits en las estrategias para producir cambios en el otro

     1.3. Reciprocidad

             1.3.1. Modelocuenta bancaria

     1.4. Elementos cognitivos

     1.5. Modelo estructural de la interacción marital

     1.6. Modelo ecológico: El desarrollo del conflicto marital

     1.7. Los cuatro jinetes del apocalipsis (4JA)

     1.8. Terapia de Pareja Integral Conductual (IBCT; Jacobson y Christensen, 1996)

     1.9. Teorías de los sistemas

     1.10. Teoría del Apego

     1.11. Teoría psicoanalítica

 

1. Introducción

El inicio de las parejas, donde el amor y el romance llega a la cúspide, todas desean un matrimonio feliz, “para siempre” y tienen la convicción de que su profundo amor podrá con los problemas  de la vida.

Tarde o temprano, los problemas y los conflictos aparecen en muchas parejas (frustraciones, insatisfacción, desilusión, humillaciones, reproches, etc.), sin saber a menudo dónde radica el problema.

Desde un punto de vista etiológico y experimental, la relación de pareja se ha convertido en un campo de investigación, evaluación y tratamiento, en busca de una teoría integradora.

Los conflictos de las parejas están multideterminados, por lo tanto, es necesario que los terapeutas conozcamos todos los modelos teóricos para comprender las complejidades que presentan. Incluso, existen diferentes puntos de vista, en ocasiones discrepantes, a la hora de explicar la relación dentro de la pareja.

 

1.1. Modelo de intercambio de refuerzos

Las recompensas y los castigos son idiosincráticos en las parejas y se caracterizan por tener efectos agradables o desagradables en el otro.

Hay que tener en cuenta que las parejas proporcionan beneficios de todo tipo: sexual, afectivo, comunicativo e instrumental y parece ser que las conductas afectivas y comunicativas son más importantes que las instrumentales (cuidar la casa, dinero, tener una casa, etc.) y que el compañerismo “per se” es reforzador en las parejas que se llevan bien, pero no en las conflictivas (Jacobson, 1978).

Una de las premisas teóricas fundamentales, consiste en mantener que una baja tasa de intercambios mutuos de gratificaciones explica y predice la sensación subjetiva de malestar y quejas dentro de la relación interpersonal.

Es decir, la satisfacción o el conflicto es función directa de la tasa de intercambios positivos y negativos. La escasez de intercambios positivos y el aumento de los negativos hará reducir el grado de atractivo que sentimos hacia la pareja.

Según Stuart (1969) “Una relación conflictiva es aquella en la que se da un déficit de consecuencias positivas para cada cónyuge”.

Este modelo se ha basado en:

1.1.1. La observación externa realizada por parte de personal especializado, tanto en a) en el laboratorio como b) en la misma casa de la pareja.

1.1.2. La valoración de la interacción realizada por los mismos miembros de la pareja, tanto en a) en el laboratorio como b) en el mundo real.

 

1.1.1. Estudios observacionales de la interacción en la pareja

A)En el Laboratorio

El procedimiento consiste en que observadores entrenados registran la tasa de ocurrencia de conductas que a priori han sido definidas por los mismos investigadores como “gratificadoras” o “punitivas” en conversaciones informales hasta conversaciones estructuradas.

Los resultados de las investigaciones sugieren que las parejas en conflicto hacen uso de menos elementos gratificadores y más elementos punitivos que las parejas sin conflictos.

B) En el hogar

Este tipo de observaciones se ha realizado en el hogar de la pareja.

Robison y Price (1976) no encontraron diferencias entre unas parejas y otras (conflictivas y armoniosas), si bien estos autores analizaron solamente la frecuencia de gratificaciones. Otros autores coinciden en que los elementos que distinguen a las parejas conflictivas de las armoniosas son únicamente los “punitivos”.

– Las investigaciones de Gottman, analizaron los componentes no verbales del lenguaje concluyendo que las parejas en conflicto presentan menos elementos neutros y más elementos negativos que las parejas armoniosas. Una vez más, ambos grupos no se diferenciaron en la tasa de intercambios “positivos”.

C) Limitaciones metodológicas

1.La clasificación a priori de los elementos de la interacción (como gratificadores o punitivos).

En conjunto la relación de pareja es la construcción de sistemas privados de valoración, exclusivos para la pareja, que en muchas ocasiones no se corresponden a la interpretación objetiva que un observador externo puede realizar. Por lo tanto, dificultaría la generalización de tales conductas para todas las parejas.

  1. La representatividad de los datos.

  ¿Hasta qué punto la pequeña sección de interacción analizada en la pareja, ya en el laboratorio o en el hogar de la pareja, es representativa de la amplia muestra en la que interaccionan las parejas?

Es decir, una interacción de la pareja no tiene por qué ser un buen representante del universo situacional de la pareja.

 

1.1.2. Valoración de la interacción por parte de la pareja

A)En el Laboratorio

Gottman y sus colaboradores (1977) realizaron un estudio, utilizando lo que ellos han denominado la “mesa de comunicación”. Consiste en que cada uno de los miembros de la pareja califica sus propias intenciones y las intenciones de la pareja mientras que hablan de un tema de baja conflictividad y otro de alta conflictividad.

Los resultados indican que las parejas previamente calificadas como conflictivas anotaron menos componentes positivos y más elementos negativos.

 

Markman y cols., (1984) analizaron las parejas que pensaban casarse, en los primeros momentos de su formación y continuó el estudio longitudinal durante dos años y medio. Los resultados indican que el principal elemento predictivo del estado de satisfacción en estos dos años y medio, fue la evaluación realizada por cada uno de los miembros del impacto comunicativo del otro (positivo, negativo o neutro).

En el Cuestionario de Ajuste Marital (Locke y Wallace, 1959), el grado de ajuste marital al cabo de dos años y medio de relación, era mayor en aquellas parejas que en la primera evaluación de su comunicación (2 años y medio antes), habían valorado las intenciones del otro como más positivas.

B) Observación de la pareja propia en el mundo real

En estos estudios se enseñaría a cada uno de los miembros de la pareja a monitorizar frecuencias de “agrados” y “desagrados” a lo largo del día, en una amplia gama de situaciones. Estos estudios descubren que parejas en conflicto señalan menos “agrados” y muchos más “desagrados” que parejas armoniosas.

Estos estudios no tienen en cuenta el fenómeno de selección perceptiva de los elementos negativos que se da en parejas en conflicto (Cáceres, 1986).

 

Jacobson (1978) pidió a 9 parejas en conflicto que registraran la frecuencia de 4 categorías de actuación de su pareja en 15 días consecutivos. Las categorías eran: a) comportamiento interactivo (comunicación), b) afectividad (sexo incluido), c) cuestiones instrumentales (tareas domésticas) y d) actividades compartidas.

Los resultados indican:

1) La tasa de valoración del comportamiento del otro era buen predictor del nivel de satisfacción diario subjetivo.

2) La variabilidad del grado de satisfacción experimentada de un día para otro parecía depender fundamentalmente de la tasa de refuerzos negativos.

3) La primera categoría de aspectos comunicativos, parecían contribuir más en cuanto al grado de predicción del nivel global de satisfacción, que el resto de las categorías.

4) Las actividades compartidas parecían ser independientes del grado de satisfacción global.

5) Con respecto al grado de desarmonía (Escala de Ajuste Marital de Locke y Wallace, 1959), aquellas parejas que habían obtenido una puntuación más baja en la escala de ajuste marital, mostraban menos correlación entre las diversas categorías registradas y el nivel de satisfacción.

En otra investigación, las parejas conflictivas dependen de la aplicación inmediata de recompensas y castigos, frente a las no problemáticas que soportan mejor la demora, quizás debido a que su historia de refuerzos les hace “tener confianza” en la relación.

Por lo tanto, en parejas con problemas, a un castigo procedente de uno se puede esperar otro inmediato procedente del otro, mientras que la reactividad es menor en las parejas no conflictivas.

 

Conclusiones de este modelo

Existe una relación entre el comportamiento positivo o punitivo en la pareja y el grado de satisfacción dentro de la misma. En la teoría experimental-conductual será necesario elaborar un análisis funcional de SituaciónComportamientoConsecuencias.

Por lo tanto, la hipótesis de este modelo experimental es que las parejas en conflicto demuestran menos comportamientos gratificadores y más interacciones punitivas que las parejas armoniosas.

 

1.2. Modelo de Déficits en las estrategias para producir cambios en el otro

Lo que diferenciaría a las parejas sería la capacidad de resolver problemas y de llevar a cabo los cambios que ellos desean producir en el comportamiento del otro. Por lo tanto, se diferenciarían en la habilidad para resolver y afrontar los problemas y hacer que se lleven a cabo las soluciones para producir cambios en el comportamiento.

Este modelo es más específico del anterior y más refinado, en el sentido que cabe esperar que la mejora de las habilidades de resolución de los problemas sería un instrumento que posibilitaría la reducción de intercambios “punitivos” y, a la vez, facilitaría el incremento de “agrados”.

Cuando ocurren problemas/conflictos, las personas parecen estar más dispuestas a acusarse mutuamente que a pensar en el conflicto como en un problema que puede solucionarse.

 

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– Los cónyuges pueden ayudarse a sí mismos, ayudar a cada uno de ellos y a la relación, si adoptan una actitud de “sin culpa ni reproche”. Ese modo de abordar las cosas permitirá enfocar los problemas reales y resolverlos con más facilidad.

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La facilitación vendría determinada por tres niveles:

a)Por sentirse “equipo”, a la hora de afrontar conjuntamente dificultades comunes.

b)Aumento de la satisfacción derivada por la eliminación del problema.

c)La relación entre el “poder” derivado del proceso de la interacción y la satisfacción marital y de pareja.

Algunos estudios en los que la mujer o el hombre parecían más dominantes en el proceso de toma de decisiones parecen ser menos “felices”.

 

Equipo de Schaap (1982 y 1984)

Estos investigadores contactan con sus sujetos a través de un periódico. De todas las parejas que contestaron a su anuncio, se quedan con una muestra de 27 parejas que a su vez subdividen en 3 grupos (conflictivo, armonioso e intermedio).

Esta clasificación la realizan en base a los siguientes cuestionarios: Escala Sexual, Escala de Deprivación marital y Cuestionario marital de Maudsley. La tarea utilizada para evaluar la capacidad resolutoria de problemas entre los miembros de la pareja fue la de discutir uno de los problemas más importantes de la relación en la propia pareja.

Resultados

Las parejas armoniosas exhiben una tasa significativamente más elevada de humor, risas, acuerdos, aprobación, asentimiento y soluciones.

Las parejas clínicas y las intermedias eran muy parecidas entre sí. Ambas expresaban más desacuerdos, críticas y humillaciones que las parejas armoniosas, así como negación de la propia responsabilidad e interrupciones.

Equipo del Instituto de Psiquiatría de Max Planck (Munich)

Analizaron las habilidades de resolución de problemas de 20 parejas que habían acudido a su centro en demanda de tratamiento para sus problemas de relación, y los compararon con 10 parejas control.

La tarea que proponen a cada pareja, para generar la discusión objeto de análisis, es la discusión de un problema propio. Aislaron 4 tipos de patrones de interacción:  (1) Distanciamiento, (2) Escalada del problema, (3) Aceptación y (4) Atracción.

Resultados

Patrón 2 (Escalada del problema), predomina en las parejas conflictivas (antes de recibir tratamiento). Las parejas no conflictivas también demuestran una tendencia hacia la escalada del problema, aunque mucho menos marcada que las parejas conflictivas.

Patrón 1 (distanciamiento) es más característico del estilo de resolución de problemas utilizado por las parejas conflictivas.

Patrón 3 (Aceptación) es más común en las parejas armoniosas y en las parejas conflictivas tras un periodo de tratamiento.

Patrón 4 (Atracción) las parejas clínicas sometidas a un tratamiento aventajan incluso a las parejas armoniosas.

Estudios españoles

Los resultados presentados han sido también replicados en muestras españolas en estudios realizados por Cáceres (1988, 1989, 1993).

Sin embargo, resulto sorprendente, sin embargo, que las parejas armoniosas de la muestra española estaban más cercanas a las parejas en conflicto de las muestras extranjeras.

En estudios de funcionamiento de parejas exitosas (igual a las parejas en conflicto) se observa un alto porcentaje de problemas insolubles (Gottman, 1999), sólo que estas parejas son capaces de hablar de las diferencias, respetarlas y dedicarle el tiempo a solucionar lo soluble.

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De las discusiones de las parejas un 69% están relacionadas con problemas perpetuos que no tienen solución, ya que están arraigados en diferencias caracterológicas y de identidad. Solo el 31% de las discusiones de pareja se refieren a problemas específicos solucionables.

Las parejas que tienen buen pronóstico no resuelven la mayoría de los problemas perpetuos, por lo que determina el buen pronóstico entonces, es la capacidad para discriminar entre problemas solucionables y no solucionables y el poder dialogar sobre los problemas perpetuos con afecto y en clima positivo para así dedicarse a solucionar lo solucionable (Gottman, 1999).

 

 

1.3. Reciprocidad

Este modelo tiene como principal concepto el de reciprocidad, es decir, las parejas armoniosas se distinguirían de las clínicas o conflictivas no solamente en las tasas de intercambio de refuerzos y de castigos, sino que lo hacen, además, en base a la relación existente entre los refuerzos iniciados por parte del marido y los refuerzos iniciados por parte de la mujer.  

La reciprocidad en intercambios positivos sería una característica central y básica en la interacción de las parejas armoniosas.

Este modelo es independiente  al modelo de intercambios de refuerzos ya que el que exista o no una alta probabilidad de refuerzos y castigos no implica reciprocidad.

Experimentalmente habría que demostrar que la probabilidad de que ocurriese un determinado código positivo-consecuente sería mayor y se podría predecir su aparición mejor, dado un código particular y concreto antecedente.

Para demostrar el fenómeno de la reciprocidad, sería necesario observar a la díada en un período largo de tiempo y establecer la existencia de una correlación significativa de cambios de agrados y desagrados.

 

1.3.1. Modelo “cuenta bancaria”

Según este modelo, uno de los miembros de la pareja hace una especie de inversión en la relación, presentando gratificaciones al otro. Cada uno hace un “balance” de las inversiones cada cierto tiempo, de manera que el intercambio sea más o menos equitativo.

Las investigaciones de Wills y colaboradores analizaron la correlación existente en cada una de las parejas por separado, durante un periodo de 14 días, vieron mayor reciprocidad para elementos de desagrado que para agrados.

Estos experimentos sugieren que los comportamiento “punitivos” o los “desagrados”, son presentados de forma recíproca inmediatamente, mientras que los comportamientos positivos los “agrados”, no tanto.

Como conclusión, la reciprocidad de elementos punitivos, sobre todo cuando se analiza un periodo de tiempo largo, es más característica de las parejas clínicas.

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1.4. Elementos cognitivos 

“Ella actúa así porque es una egoísta”

“El se comporta de ese modo porque está lleno de odio”

“No le importa cómo me siento”

¿Cómo funciona la mente?

¿Cómo funciona la mente cuando nos frustramos o decepcionamos?

  Nuestra mente nos predispone a malinterpretar o exagerar el significado del comportamiento de la otra persona, a dar explicaciones negativas cuando estamos decepcionados y a proyectar una imagen negativa sobre los demás.

Rara vez se nos ocurre en ese momento que nuestro juicio negativo podría estar equivocado.

Con el transcurso del tiempo, la mayoría de los investigadores coinciden en señalar la importancia de los elementos cognitivos en la clínica de las parejas.

Dentro de los elementos cognitivos, conceden una gran importancia a las atribuciones (forma en que cada uno genera explicaciones causales en relación con el comportamiento del otro) y a las condiciones en las que tales explicaciones pueden influir en el comportamiento que les sigue.

  Principios Cognitivos para las parejas en la intervención (Beck, 2011):

Nunca podemos en realidad conocer el estado de ánimo, las actitudes, los pensamientos y sentimientos de los otros.

Confiamos en señales, a menudo ambiguas, para que nos informen acerca de las actitudes y deseos de los demás.

Usamos nuestro propio sistema de códigos, que puede ser defectuoso, para descifrar dichas señales.

Al confiar en nuestro propio estado de ánimo en un momento particular, podemos equivocarnos en nuestro método de interpretar la conducta de los demás, es decir, en nuestra forma de descifrar.

El grado en que creemos en nuestra exactitud para adivinar los motivos y actitudes de otras personas no está en relación con la verdadera precisión de nuestra opinión.

Error atribucional: En las parejas disfuncionales se produce un error atribucional donde los conflictos son atribuidos a defectos en los rasgos de carácter del otro.

La investigación de Jacobson y cols. (1985) estudiaron el proceso “atributivo” en 23 parejas en conflicto y 49 parejas armoniosas. Los resultados indicaban que las parejas en conflicto tienden a atribuir el comportamiento negativo de su pareja a causas internas (Ej.: “Es malo conmigo”, “es un/a inútil”, “es egoísta”), mientras que las parejas armoniosas tienden a atribuir el comportamiento positivo a causas internas (Ej.: “Es que es muy bueno/a…”).

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En la actualidad, se incorporan en los programas de tratamiento estrategias destinadas a facilitar la modificación de procesos cognitivos relevantes a la relación de pareja.

Entre los procesos a modificar incluyen los siguientes: a) enfatizar la causación múltiple de los diversos problemas frente a la tendencia de sobresimplificar tal causación atribuyendo la “culpa” únicamente al otro; b) la tendencia a hacer atribuciones demasiado globales y poco específicas acerca de los problemas; c) la tendencia de las parejas a atribuir sus problemas a características del otro relativamente estables e inmutables, considerando que es el otro el que tiene que cambiar primero antes de que el problema pueda resolverse y d) las expectativas extremas y poco realistas acerca de cómo debieran funcionar las parejas.

 

En resumen, las parejas felices y estables tienden a atribuciones externas y situacionales de los eventos negativos y a atribuciones internas y estables de los eventos positivos. Las parejas disfuncionales tienden a atribuciones internas y estables de los eventos negativos y a atribuciones externas y situacionales de los eventos positivos (Hotzworth-Munroe, 1989).

La esencia de la Terapia Cognitiva con parejas consiste en investigar las expectativas irreales, las actitudes contraproducentes, las explicaciones negativas injustificadas y las conclusiones ilógicas (Beck, 2011).

  1. Adivinación del Pensamiento: Al interpretar mal la conducta de su pareja, las personas contribuyen a atraer aquello que más desean evitar (Ejemplo: Ana, por miedo al rechazo, interpretaba el silencio de su pareja como una señal de enojo y que estaba harto de ella).
  2. El pensamiento invisible: Cuando estamos emocionalmente alterados, es probable que las interpretaciones de los pensamientos y sentimientos de otras personas, de la “realidad invisible”, se basen más en nuestros estados internos, nuestros miedos y expectativas, que en una evaluación razonable del otro ser.

 

 

1.5. Modelo estructural de la interacción marital  

Diversos autores han formulado modelos integrados para explicar la relación de pareja y sus conflictos. Entre ellos cabe mencionar a Jacobson y Holtzworth (1986)  con el Modelo de Aprendizaje Cognitivo Social de la Interacción en la Pareja. Pero quizás el mayor investigador que ha intentado realizar este esfuerzo integrador haya sido Gottman. En 1979, Gottman presenta un modelo con una estructura y tres dimensiones: positividad, reciprocidad y dominancia.

De la combinación del concepto de estructura con las tres dimensiones de contenido de dicha estructura Gottman genera 4 hipótesis:

Hipótesis 1: Estructura. Existe más estructuración y rigidez, en cuanto a los patrones de relación en la interacción de las parejas en conflicto, que en la interacción de las parejas armoniosas.

Hipótesis 2: Positividad. Las parejas armoniosas se comportan de manera más positiva y menos negativa hacia el otro que las parejas en conflicto. Estas diferencias se verán más marcadas en interacciones negativas que en interacciones positivas. Y tales diferencias de interacción se verán mejor reflejadas por el canal no verbal.

Hipótesis 3: Reciprocidad.  Las parejas armoniosas se distinguen de las parejas en conflicto por el grado de reciprocidad del comportamiento negativo, existiendo más reciprocidad de tal comportamiento negativo en las parejas en conflicto que en las parejas armoniosas.

Hipótesis 4: Dominancia. Las parejas en conflicto tendrían mayor asimetría que las parejas armoniosas.

 

En este modelo tridimensional, las parejas armoniosas se situarían en la esquina derecha superior, mientras que las parejas en conflicto lo harían en el extremo izquierdo inferior.

A este modelo han ido incorporando los resultados posteriores obtenidos en su laboratorio, resultados que tienen que ver con lo que ellos han dado en llamar Psicofisiología social del matrimonio (Gottman y Levenson, 1985).

En estos nuevos estudios se han introducido variables psicofisiológicas en ambos miembros de la pareja. Las nuevas aportaciones podrían resumirse en las siguientes conclusiones:

  1. Existe mayor ensamblaje fisiológico en situaciones en las que predomina el afecto negativo y en aquellas en las que tal afecto es recíproco entre ambos miembros de la pareja (Sistema Nervioso Autónomo: Sistema simpático y parasimpático).
  2. Este ensamblaje fisiológico es mayor cuando la pareja trata un tema altamente conflictivo que, por ello, elicita más afecto negativo.
  3. Este ensamblaje fisiológico correlaciona negativamente con el grado de satisfacción marital.

La expectativa de vida de las parejas infelices cae en 5 años (Gottman, 1999)

Estos mismos estudios determinan que existen diferencias en cuanto a la reactividad psicofisiológica entre el hombre y la mujer:

  1. El hombre demuestra cambios más amplios de actividad autonómica ante el estrés. Estos cambios se dan más fácilmente y tardan más en recuperarse que en las mujeres.
  2. La activación crónica del Sistema Autonómico es considerada como algo desagradable, dañino y no deseable. Los hombres, peor preparados biológicamente para afrontar esta actividad autonómica, se verían más inclinados a evitar todas aquellas situaciones asociadas con un alto nivel de activación.
  3. Los hombres tenderían a crear un clima más “racional” dentro de las relaciones, es decir, tendrían patrones más conciliadores y menos generadores de conflicto. La mujer, por el contrario, sería menos conciliadora y menos probable que se retire de situaciones provocadoras de afecto negativo, ya que, por naturaleza, estaría mejor dotada para sobrevivir estas situaciones.

Estos resultados tendrían que ver en la práctica clínica con las quejas expresadas por las mujeres. “él evita hablar, se me escapa, se va y no habla”. Y por parte de él: “ella no busca más que peleas, está siempre ñiqui-ñaca, metiendo cizaña, ella me busca para  discutir”.

Estos mismos estudios determinan que existen diferencias en cuanto a la reactividad psicofisiológica entre el hombre y la mujer:

  1. Cuando se produce el “ensamblaje fisiológico”, este no suele ser simétrico por lo que a las emociones respecta. Así, el enfado y la hostilidad de ella genera enfado y hostilidad en él. Pero el enfado en él genera miedo en ella. El miedo en ella genera…, más hostilidad y enfado en él.

Como os estaréis imaginando estos resultados tienen muchas implicaciones a nivel educativo, preventiva, en la práctica clínica, etc.

¿ Ver investigaciones más recientes ?

Gottman J., y Jacobson, N.

Hombre que agreden a sus mujeres. Barcelona: Editorial Paidós, 2001

En una sesión de terapia, es frecuente observar diferentes manifestaciones ligadas al sistema neurovegetativo  cuando se inicia una pelea o disputa. Cuando se les pregunta si eso también les pasa en casa o, incluso cuando la relación se ha llenado de criticismo y desprecio de alguno de los dos, uno de los dos expresa que las manifestaciones de taquicardia, sudor, rubor y otras comienzan al saber que el otro está por llegar, la situación suele empeorar y es indicador de mal pronóstico (Gottman, 1999).

PAREJAS VIOLENTAS: Cuando los llamados pitbull, hombres agresivos que exacerban las pulsaciones en la medida que aumenta su ira y avanza la discusión (a diferencia de los “cobra”, otro tipo de hombres violentos que disminuyen sus latidos conforme más agresivos se tornan (Gottman, 2001).

Durante este ensamblaje fisiológico (Diffuse Physiological Arousal) se produce un foco de la atención sólo en lo que produce alarma y se limita seriamente la capacidad de acceder a nueva información.

A nivel clínico tiene una repercusión: En las parejas disfuncionales, al producirse una dificultad en procesar información es muy difícil atender lo que el otro está diciendo. En discusiones de pareja con una elevada tensión emocional, al rato se produce confusión e incluso olvido de cómo se inició la discusión y falta de comprensión cognitiva de lo que se está discutiendo.

 

En España, Cáceres (1995) ha realizado estudios similares. En este sentido, parejas en conflicto (N=30) experimentan una importante elevación del nivel de conductancia de la piel, número de respue. stas electrodermales, amplitud de estas respuestas, tasa cardíaca, presión arterial (tanto sistólica como diastólica) cuando (estando sentados cómodamente) se les presenta una grabación en la que aparecen ellos mismos discutiendo un problema importante de su relación. Esta elevación es significativamente superior a la experimentada cuando la grabación refleja la discusión de un problema de una pareja desconocida.

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Existe numerosas evidencia de que el estrés crónico produce depresión del sistema inmune. Existe una estrecha relación entre calidad de los vínculos cercanos y respuesta inmune, y más específicamente hay evidencia reciente de que la calidad de la relación de pareja afecta el desempeño de dicho sistema (Kiecolt-Glaser y cols. 1987)

La separación de pareja produce un nivel de estrés mayor que la infelicidad marital, en lo que a supresión del sistema inmune se refiere. En el mismo estudio, las mujeres divorciadas tuvieron una respuesta inmune disminuida, comparada con las casadas.

 

 

1.6. Modelo ecológico: El desarrollo del conflicto marital.   

Suponiendo una atracción inicial mínima la primera fase de una relación de pareja se caracteriza por un intercambio de altas tasas de recompensas. Es debido a varios factores.

  1. El desconocimiento mutuo debido a una atención selectiva hacia los aspectos positivos del otro, minimizándose los costes de mantener sentimientos positivos hacia la pareja.
  2. Los dos miembros de la pareja controlan las demandas conflictivas importantes, ya que una conducta positiva es correspondida por el otro.
  3. La restricción de la gama de interacciones asegura una elevada tasa de intercambios agradables (no hay decisiones económicas que tomar, ni tareas domésticas que hacer, no hay que cuidar a los niños, etc., asimismo existe un máximo de sexualidad, de fantasías, etc.).
  4. Al principio los sujetos maximizan las experiencias reforzantes. Debido a la alta tasa de refuerzos, ambos mantienen una “esperanza” en mantenerlos. Se “idealiza” la relación y se generaliza hacia el futuro esta tasa con la pérdida de visión realista de los costes que pueden tener las nuevas relaciones.

 

Cuando la fase de “luna de miel” pasa, se hacen más evidentes las diferencias entre ellos, la tasa de recompensas baja y aumenta los comportamientos desagradables. Se hace preciso entonces un reajuste en las expectativas de los sujetos y un nuevo equilibrio realista y si no se dá, aparece el conflicto y la insatisfacción.

Los antecedentes más importantes del conflicto pueden ser:

A)Déficits en las habilidades de solución de problemas

En una relación larga los conflictos son inevitables. Las diferencias entre unas parejas y otras no está en la presencia o ausencia de conflictos, sino en las respuestas que los sujetos dan a éstos.

Ej.: Algunas parejas aprenden desde un principio a hablar de los problemas y a dar soluciones; otras acumulan problemas sin resolver y resentimientos. Cuando el conflicto se interpreta como una muestra de la “mala reacción” o como que ya no estamos “enamorados” puede ocultarse el conflicto y quedar sin resolver. A veces el miedo a hablar de estos problemas hace acumular tal número de ellos que los conflictos parecen ya insalvables. Cuando finalmente las áreas de conflicto se admiten quizás sea demasiado tarde.

El déficit más evidente de estrategias para solucionar conflictos se da en las parejas que utilizan métodos coactivos para modificar las conductas del otro. Estos métodos se usan porque son estrategias eficaces a corto plazo (castigo y refuerzo negativo). Pero, a la larga, el castigo tiende a engendrar castigo en el otro creándose así un círculo perpetuo.

B) Déficits en las habilidades de comunicación.

Por ejemplo en saber expresar sentimientos positivos y negativos.

C) Erosión de los reforzadores

Si la pareja no es creativa, por saturación y habituación los reforzadores iniciales pierden su eficacia.

D) Deficientes “contratos” en la pareja

A medida que se desarrolla una relación de pareja se van creando “reglas” que presiden la relación con el otro, a veces inconscientes e implícitas, a fin de no tener que negociar en cada momento lo que cado uno tiene que hacer.

En ocasiones estas reglas son insuficientes debido a que surgen nuevas tareas constantemente. Si la pareja se agarra rígidamente a estas reglas surgirá el conflicto (Ej.: ante el nacimiento de un hijo).

E) Cambio en el ambiente exterior

A veces los antecedentes del conflicto pueden venir de la existencia de alternativas fuera de la pareja (Ej.: El desarrollo de la profesión y una excesiva dedicación a ella, un traslado de lugar, una enfermedad, etc.).

En la actualidad, las demandas de la mujer de mayor libertad y autoconcepto lleva a mantener un criterio de satisfacción en el matrimonio superior al que las mujeres tenían antes, ya que se aspira a relaciones más equitativas.

F) Referencias de afiliación o independencia.

Las preferencias por ciertos tipos de reforzamiento, distintos en los miembros de la pareja, pueden ser origen de problemas graves.

Ejemplos (las relaciones íntimas, la afectividad y las conversaciones sobre los sentimientos puede ser muy importante para uno, mientras que el otro puede demandar principalmente compañerismo, o tener una mínima demanda de contacto íntimo e incluso preferir la soledad.

Al principio este tipo de problemas puede no ponerse de manifiesto al principio de la relación debido a la alta tasa de refuerzo que se intercambia la pareja. En cambio, cuando se intensifica la relación, la discrepancia entre las preferencias de la pareja pueden ser origen de conflictos.

G) Variables Cognitivas

Atención selectiva a los aspectos negativos del otro.

Atribuciones causales acerca del comportamiento del otro.

Expectativas acerca del comportamiento futuro del otro.

Creencias del sujeto sobre el comportamiento en general.

Criterios o estándares sobre cómo debería ser la pareja, cómo debería comportarse   el otro, etc.

 

 

1.7. Los cuatro jinetes del Apocalipsis (4JA)   

No todas las variables conductuales en la interacción de una pareja tienen el mismo peso en términos de pronóstico. Hay cuatro de ellas que por su fuerza predictiva se han denominado “Los cuatro jinetes del Apocalipsis”.

  1. Criticismo
  2. Defensividad
  3. Desprecio
  4. Indiferencia o “Stonewalling”

1.Criticismo: El criticismo es una conducta en que se descalifica o desvaloriza atribucionalmente al otro. A través de descalificaciones directas (“Tú no sirves para nada”, “Eres una persona egoísta”), uso del “nunca” y “siempre(“Tú nunca estás conmigo”, “Siempre te preocupas sólo de ti”), las preguntas por el porqué (que en realidad son descalificaciones disfrazadas de preguntas) (“¿Por qué eres una persona tan agresiva?”, “¿Dime por qué no te importa nada ni nadie más que tú?). El criticismo discrimina para separación o divorcio.

2.Defensividad: Es una actitud de defensa de sí mismo ante lo que es percibido como un ataque. Es más frecuente en los hombres en algunos estudios. En vez de acoger la queja, entenderla en su origen, la pareja se defiende, da argumentos, niega situaciones, adopta una actitud de víctima y culpa al otro. Es no admitir nunca estar equivocado, contraatacar, eludir la responsabilidad en la construcción del conflicto y en algún sentido desconfirmar las percepciones del otro.

3. El Desprecio: Es una actitud verbal o no verbal que expresa poca valoración del otro. Abarca desde el abierto desprecio directo y verbal hasta las muecas, el remedo y las correcciones gramaticales en el discurso del otro (En la mitad de una discusión uno de los cónyuges puede decir: “No se dice “hubieron” se dice hubo, ¡Por lo menos dilo bien!”.

4. Indiferencia o “Stonewalling”: En algún momento se pone inmutable, indiferente, mira hacia lo lejos y utiliza frases cortas desprovistas de un tono emocional concordante con la discusión, se constituye un estado de indiferencia de “huida” de la discusión. Es más frecuente en los hombres, no obstante esta actitud enfurece a la mujer y más lo critica y así sucesivamente. El 85% de estas actitudes ocurre en los hombres y cuando ocurre en las mujeres el pronóstico es muy malo.

De las cuatro variables mencionadas el desprecio es el mejor predictor de divorcio, de hecho las parejas felices y estables no lo presentan. El criticismo, la defensividad y la indiferencia pueden observarse también en parejas estables, pero en éstas prima la reparación, con afecto, humor e interés.

La presencia de los 4JA  predice la separación con un 85% de seguridad.

¿Qué hace que algunas parejas a pesar de tener interacciones como las descritas, puedan tener una evolución feliz y estable?

Estas parejas desarrollarían mecanismos que permiten desescalar las discusiones, como si se produjera un aprendizaje conjunto en la utilización del humor, cuidados y afecto para parar la escalada de negatividad. Lo importante es que en los códigos de la pareja estas actitudes signifiquen una desescalación del conflicto y una suavización de los afectos, algo que significa un interés por el cuidado del otro y de la relación.

1.8. Terapia de Pareja Integral Conductual (IBCT; Jacobson y Christensen, 1996)

La Terapia de Pareja Conductual Tradicional (TPCT) planteaba que los problemas de pareja tenían su origen en un déficit para intercambiar comportamientos positivos y para solucionar problemas de forma conjunta y comunicarse de forma efectiva. Principalmente utiliza dos tipos de intervenciones: (1) el intercambio conductual y (2) el entrenamiento en resolución de problemas y comunicación.

Los estudios sobre la efectividad planteaban la necesidad  de un cambio en la forma de conceptuar y de intervenir en los problemas de pareja.  ==> Terapia de Pareja Integral Conductual (IBCT; Jacobson y Christensen, 1996).

terpia de pareja 7

 

En la Fase de Intervención hablan de la importancia de la ACEPTACIÓN allana el camino para el cambio

Unión Empática: Se genera aceptación a través de poner en contacto la conducta de un miembro de la pareja con su historia personal.

                          DOLOR + ACUSACION = CONFLICTO

                          DOLOR – ACUSACIÓN = ACEPTACIÓN

 

 

1.9. Teorías de los sistemas  

El comportamiento de una pareja es interdependiente (Haley, 1963, Minuchin, 1974, Steinglass, 1978).

Es decir, no se puede comprender el comportamiento de uno independientemente del comportamiento del otro. Por lo tanto, no se puede cortar el flujo de interacción para establecer la causa de una conducta en uno de ellos.

Los comportamientos de una pareja son parte de una espiral de interacciones en que la conducta de cada uno es causa y consecuencia de las conductas del otro

Minuchín, S. (2005). Familias y Terapia Familiar. Gedisa

Robert Smith, su esposa, su hijo de doce años y su suegro se encuentran sentados junto a mí en su primera consulta con un terapeuta de familia. El Sr. Smith es el paciente identificado. En el transcurso de los últimos siete años ha sido hospitalizado en dos ocasiones por una depresión.

Minuchín¿Cuál es el problema?

Sr. Smith: Creo que es mi problema. Soy el que tengo el problema.

Minuchín: No esté tan seguro. No hay que estar tan seguro.

Sr. Smith: Bueno, soy el que estuvo en el hospital y todo eso.

Minuchín: Ajá, pero de todas maneras eso no me convence de que el problema sea suyo. Está bien, prosiga ¿Cuál es su problema?

Sr. Smith: Estoy nervioso, inquieto, todo el tiempo…, nunca puedo relajarme. Me levanto tenso, y les pedí que me hospitalizasen.

Minuchín: ¿Cree que usted es el problema?

Sr. Smith: Oh, pienso algo de eso. No sé si alguien lo provoca, pero soy yo el que tiene el problema.

Minuchín:… sigamos su línea de pensamiento. Si estuviese cansado por algo o alguien exterior a usted, ¿Cuál diría que es su problema?

Sr. Smith: Sabe, me sentiría muy sorprendido.

Minuchín: Pensemos en la familia ¿Quién lo perturba?

Sr. Smith: No creo que nadie de la familia lo haga.

Minuchín: Déjeme preguntarle a su esposa. ¿De acuerdo?

 

La terapia basada en este marco de referencia intenta modificar la organización de la pareja. Cuando se transforma la estructura de la pareja, se modifican consecuentemente las posiciones de los miembros en ese grupo. Como resultado de ello, se modifican las experiencias de cada individuo.

La puntuación de la secuencia de hechos

(Watzlawick, 2008)

“Los psicólogos de la escuela “estímulo-respuesta” limitan su atención a secuencias de intercambio tan cortas que es posible calificar un ítem de entrada como “estímulo” y otro ítem como “refuerzo”, al tiempo que lo que el sujeto hace entre estos dos hechos se entiende como “respuesta”. (…). Por el contrario, las secuencias de intercambio que examinamos (en las parejas) son mucho más largas y, por lo tanto, presentan la característica de que cada ítem en la secuencia es, al mismo tiempo, estímulo, respuesta y refuerzo

CASO

  Un pareja consulta por un problema, en el que el esposo contribuye con su retraimiento pasivo, mientras que la mujer colabora con sus críticas constantes. El marido dice que su retraimiento no es más que defensa contra las constantes críticas de su mujer. Mientras que esta dirá que lo critica debido a su pasividad.

Resumen: “Me retraigo porque me regañas” y “Te regaño porque te retraes”

 

La puntuación de la secuencia de hechos

(Watzlawick, 2008)

De forma gráfica, con un punto inicial arbitrario, su interacción adquiere un aspecto similar a éste:

terpia de pareja 8

El marido sólo percibe las tríadas: 2-3-4, 4-5-6, 6-7-8, etc.

En el caso de la mujer (ocurren exactamente al revés) la secuencia de hechos en las tríadas: 1-2-3, 3-4-5, 5-6-7

 

 

 

 

 

En la psicoterapia de parejas se refleja la “distorsión de la realidad” por parte de ambos cónyuges. A menudo resulta difícil creer que dos personas puedan tener visiones tan dispares de un mismo hecho.

El problema radica en la incapacidad para “metacomunicarse” acerca de su respectiva manera de pautar su interacción. Esta interacción es de naturaleza oscilatoria de tipo si-no-si-no-si-no-si……

 

1.10. Teoría del apego   

La teoría del Apego (Bowlby, 1969,1988,1993,1998) es una de las teorías psicológicas que en los últimos treinta años ha tenido gran interés en la investigación de las relaciones interpersonales y cómo los adolescentes y adultos establecen en las relaciones de amistad y de pareja.

Los supuestos del estudio del apego adulto y su extensión a las relaciones de pareja considera cuatro supuestos básicos (Fraley, 2002):

  1. Las dinámicas de relación – emocionales y conductuales- entre el niño y su cuidador,   están gobernadas por el mismo sistema biológico que opera en la vida   adulta.
  2. Las diferencias individuales observadas en la relación entre el cuidador y el niño son similares a las observadas en las relaciones amorosas de pareja evidenciando una cierta   continuidad en los patrones de apego.
  3. Las relaciones románticas consideran importantes los sistemas de apego, de cuidado y sexual.
  4. Las diferencias individuales en los comportamientos de apego adulto son reflejo de las expectativas y creencias que las personas se han formado acerca de sí mismas y de sus   relaciones cercanas, sobre las bases de sus historias de apego. Estas han dado lugar a   modelos internos que son relativamente estables.

Apego seguro

Estas personas cuentan con un sentido de seguridad y se sienten cómodas en relaciones cercanas y de mutua interdependencia. Tienen una visión positiva de los otros, pues buscan sostén cuando lo necesitan y por lo general tienen un buen manejo del estrés.

Fisher y Crandell (2001), Las parejas con estilos de apego seguro tienen modalidades más flexibles de resolución de conflictos, pueden regular sus temores al abandono y la ansiedad que les provoca.

Apego inseguro

Despliegan estrategias orientadas a evitar el sufrimiento, el dolor y un rechazo para manejar las relaciones interpersonales.

Parejas con apego inseguro (Desapegado o evitativo)

Son personas desapegadas, donde no se presenta el sentimiento de seguridad y hay una marcada preferencia por la distancia emocional con los otros, y una tendencia casi compulsiva a la independencia. También, desarrollan modelos de sí mismos caracterizados por la suspicacia y el escepticismo, y de los otros como poco confiables, sintiéndose incómodos al intimar con otros, evitando la dependencia.

Fisher y Grandell (2001), Las parejas con mayor nivel de conflictividad serían las parejas, donde se combinan estilos individuales de apego Preocupado y Evitativo. La conflictividad estaría dada por la alta demanda afectiva que realizaría el primero, evidenciando altos niveles de ansiedad y muestras de desesperación, que provocarían en la pareja, un mayor distanciamiento emocional y físico, evitando aún más intensamente una intimidad que teme.

Parejas con apego inseguro (Preocupado)

La persona no tiene un sentido de seguridad, sino que presenta una excesiva necesidad de cercanía, acompañada de muchas preocupaciones o cavilaciones acerca de las relaciones cercanas y miedo a ser rechazado. A su vez, permanentemente dudan del afecto de los otros, mostrándose demandantes respecto de muestras de afecto que les aseguren la permanencia y preocupación del otro.

Bartholomew, Henderson y Dutton (2001), las personas con apegos preocupados tienen más probabilidad de ser perpetradores de abuso psicológico, como ser objeto del mismo.

 

Desde el punto de vista terapéutico…

La evaluación de los estilos en que ambos miembros de la pareja tienden a abordar la relación con sus modelos afectivo-cognitivos, permite intervenir en las dinámicas interaccionales que les son propias, permitiendo adentrarse en los sentimientos primarios de miedo, indefensión, desamparo y rabia.

“Llegar a este nivel de emocionalidad de las personas, permite a los miembros de la pareja reconocerse en un campo de humanidad común, donde el otro pasa a valorar la relevancia de su comportamiento interpersonal desde una perspectiva nueva y muchas veces desconocida para ambos” (Rivera, 2006).

 

 

1.11. Teoría Psicoanalítica  

Se plantea que las experiencias relacionales interiorizadas de la infancia se escenifican en las relaciones de pareja. Esto es debido a que existe una tendencia inconsciente a asignar roles a uno mismo y a los otros.

El proceso de elección de pareja estaría relacionado con las experiencias que la persona ha tenido en la relación con sus padres. De tal forma, que las relaciones amorosas ofrecen la posibilidad de corregir experiencias traumáticas de la infancia o de años posteriores.

Se espera encontrar una pareja que sea una especie de bálsamo para las heridas y frustraciones sufridas en la familia de origen.

“Se elige una pareja que pueda corregir un desarrollo familiar defectuoso”

(Framo, 1996)

Ejemplo: Si alguien tiene deseos de ser cuidado y protegido busca a alguien que esté dispuesto a hacerlo y de esta forma poner fin a esos deseos insatisfechos.

El Enfoque Terapéutico será comprender el aparato psíquico centrado en las dinámicas internas.

 

 

Como conclusión…    

Las relaciones de pareja presentan un interés de diversas corrientes teóricas e incluso, actualmente se plantea la necesidad de establecer puentes que generen un enriquecimiento entre diversas corrientes teóricas.

A su vez, los desarrollos de otras disciplinas, como la neurociencia, crean caminos de diálogos e interdisciplinariedad. Y así avanzar en la elaboración de modalidades de intervención más específicas y de establecer modalidades de evaluación de las dificultades y éxitos terapéuticos.

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