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La próxima vez que tenga que hacer cola, digamos en el mostrador de facturación de un aeropuerto, podría pasar el tiempo, al menos unos segundos, parándose sobre un pie. Y si puede mantener el equilibrio durante al menos 10 segundos con un pie tocando la mitad de la pantorrilla del otro, puede tener una indicación de su esperanza de vida. Al menos este es el hallazgo de un gran estudio publicado recientemente en el British Journal of Sports Medicine.

Los investigadores señalan que equilibrarnos cuando nos paramos o caminamos es algo que la mayoría de nosotros podemos hacer razonablemente bien hasta llegar a nuestra sexta década. Posteriormente, puede haber una disminución rápida con consecuencias predecibles: caídas, lesiones óseas, musculares y cerebrales, inmovilidad, dificultad para trabajar, aislamiento social e incluso aumento de peso. Si se detecta un deterioro significativo en el equilibrio, se pueden iniciar intervenciones simples que van desde comprobar si hay vértigo, presión arterial anormal, pérdida de músculo y las etapas iniciales de la demencia, hasta ver si el calzado del sujeto brinda suficiente apoyo. Parece una idea tan simple: cuando alguien venga para su examen físico anual, realice la prueba de equilibrio de 10 segundos. Sin embargo, ¿los resultados son relevantes? ¿Tienen alguna relación con la salud presente y futura del paciente? Esta fue la pregunta que los autores del estudio se propusieron responder.

Este ensayo citado anteriormente en el British Journal of Sports Medicine se llevó a cabo en Brasil y evaluó varios parámetros del estado de salud entre 1702 personas, el 68 % de las cuales eran hombres. La edad de la población encuestada osciló entre 51 y 75 años y el estudio se realizó entre 2008 y 2020.

El concepto era simple: los investigadores querían averiguar si una prueba de equilibrio podría ser un predictor confiable del riesgo de muerte de una persona por cualquier causa durante la década posterior a la prueba.

Los voluntarios se sometieron a un examen físico antes de la prueba, incluida la medición de su marcha. Aquellos cuya forma de andar, es decir, la capacidad de caminar a un ritmo normal, era anormal, fueron eliminados del estudio, ya que pueden haber tenido condiciones de salud subyacentes, como un trastorno neurológico que ya estaba afectando su equilibrio.

La prueba fue simple: se les dijo a los voluntarios que pusieran la parte delantera del pie libre en la parte inferior trasera del pie en el suelo. Tenían que mantener los brazos a los costados, no girarlos para mantener el equilibrio. Y se les dijo que mantuvieran la mirada fija al frente. Tuvieron que mantener esta postura durante 10 segundos, lo que no parece mucho hasta que lo intentas.

Los resultados confirmaron lo que los investigadores habían predicho: la edad tuvo un efecto significativo en la capacidad de mantener la posición con una sola pierna. El grupo más joven, de 51 a 55 años, tuvo la menor cantidad de miembros que reprobaron la prueba (5%). Las cifras aumentaron con la edad: el 8 % de las personas de 56 a 60 años, un poco menos del 18 % de las personas de 61 a 65 años y un poco menos del 37 % de las personas de 66 a 70 años reprobaron la prueba. —al igual que más de la mitad de los que tenían entre 71 y 75 años.

Obviamente, hay muchos factores de salud, edad y estilo de vida que podrían haber afectado la aprobación exitosa de la prueba y quizás la longevidad de los participantes. Esto se tuvo en cuenta en el estudio; por ejemplo, cuando comenzó el estudio, los autores no podían haber anticipado muertes por COVID-19 (7%). Sin embargo, incluso después de tener esto en cuenta, los autores encontraron que la incapacidad de pararse sin apoyo sobre una pierna durante 10 segundos aumentaba el riesgo de muerte por cualquier causa en un 84 %.

Esto no significa que debas dejar tu lugar en la fila del aeropuerto y apresurarte a encontrar a alguien que escriba tu testamento, en caso de que no pases la prueba. Pero vale la pena probar la prueba en casa o en algún otro lugar tranquilo donde pueda concentrarse en su equilibrio. Y si no puede mantenerse de pie sin apoyo, debe comentárselo a su proveedor de atención médica en su próxima visita. De hecho, como sugieren los autores, esta prueba debe incorporarse a un examen físico estándar como punto de partida para investigar los trastornos metabólicos, neurológicos y ortopédicos subyacentes.

La incapacidad para pararse sobre una pierna no es la causa de la disminución de la longevidad, sino un síntoma de condiciones médicas que pueden afectar esta función. Esto es especialmente cierto cuando se encuentra entre una población más joven. Si las personas de 99 años no pueden mantener el equilibrio sobre un pie, su longevidad no se verá muy afectada por la práctica intensa de yoga o por investigar las causas subyacentes de la falta de equilibrio. Pero si una persona de 56 años no pasa la prueba, entonces es importante ver si la falla está relacionada con un posible trastorno neurológico u ortopédico, aumento de peso, inactividad, problemas del oído interno o tal vez falta de sueño y agotamiento. Esta simple prueba puede conducir a intervenciones que prolonguen la vida.

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