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Las investigaciones muestran que existen diferencias en la forma en que los hombres y las mujeres sonríen, pero hay diferencias aún mayores en la forma en que se ven las sonrisas. Por ejemplo, la investigación sugiere que algunos hombres pueden malinterpretar por completo el significado de la sonrisa de una mujer y eso a veces puede causar problemas.

Primero, algunos hechos:

Las mujeres sonríen más que los hombres, pero solo cuando se encuentran en situaciones sociales o piensan que están siendo observadas.

Las mujeres sonrientes reciben una valoración más positiva que las mujeres que no sonríen.

Las mujeres sonríen más que los hombres cuando la situación es tensa o tensa (probablemente porque están tratando de «arreglar» la situación).

Cuando las mujeres están en una posición de bajo poder, como cuando interactúan con un superior en el trabajo, tienden a sonreír más (posiblemente en un esfuerzo por complacer a la persona de alto nivel).

Una experiencia muy astuta anunciada para un puesto de asistente de investigación. Cincuenta mujeres jóvenes postularon y fueron entrevistadas. En una condición, algunas preguntas sexualmente provocativas se intercalaron con preguntas típicas de una entrevista de trabajo (por ejemplo, «¿Tienes novio?»). Las mujeres fueron filmadas y analizadas sus expresiones faciales.

El análisis de los videos reveló que las mujeres a menudo sonreían en respuesta a preguntas sexualmente provocativas, pero las sonrisas no eran sonrisas de placer, sino sonrisas «falsas» asociadas con la incomodidad. Las sesiones informativas con los participantes revelaron que muchas de las mujeres entrevistadas sentían que tenían que «sonreír y aguantar». Es importante señalar que cuando los estudiantes de administración calificaron los videos de los entrevistados, los que se encontraban en la condición de acoso sexual fueron calificados como menos efectivos que en la condición de no acoso.

Pero aquí está el truco: los investigadores mostraron videos mudos de las incómodas sonrisas falsas de las mujeres mientras eran acosadas (así como sonrisas más sinceras y clips sin sonrisas) a los hombres que calificaron a las mujeres sonrientes. De antemano, a los hombres se les dio una escala que predice la probabilidad de acoso sexual. Los hombres con tendencia a acosar sexualmente eran más propensos a calificar las sonrisas incómodas como «coquetas» y a verlas como «deseables».

¿Cuáles son las implicaciones de esta investigación? Primero, demuestra algunas de las dinámicas del sexo y el poder. Las mujeres se encuentran en una especie de «doble vínculo» en el sentido de que tienden a usar sonrisas falsas para disimular su malestar y tratar de desempeñarse bien en la entrevista, pero esta estrategia parece ser contraproducente ya que se las considera «menos competentes».

Además, las sonrisas falsas son malinterpretadas por los mismos hombres que probablemente las pongan en situaciones sexuales incómodas y podrían conducir a una mayor incidencia de acoso.

Lección: Los empleadores deben estar atentos y ser proactivos ante el acoso sexual en el lugar de trabajo, ya que la dinámica del sexo y el poder es sutil e insidiosa.

Esta investigación se describe en:

Woodzicka, JA y LaFrance, M. (2005). Trabajar con una sonrisa: responder a la provocación sexual en el lugar de trabajo. En RE Riggio & RS Feldman (Eds.), Aplicaciones de la comunicación no verbal (págs. 139-155). Editores Lawrence Erlbaum.

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