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Fuente: Kelly Sikkema / Unsplash

¿Tu padre pasó muy poco tiempo contigo? ¿Rara vez estaba mentalmente presente cuando estaba allí físicamente? ¿Estaba emocionalmente cerrado? Si respondió afirmativamente a algunas de estas preguntas, es posible que su padre no haya estado emocionalmente disponible. Si lo fuera, es posible que tengas problemas con tu padre.

Problemas de papá es un término que describe los efectos de las heridas emocionales infligidas a un niño por un padre emocionalmente incapacitado. Estas heridas, si no se curan, pueden hacer que busque la validación externa de los hombres para conocer su valor. Puede que solo te sientas digno cuando consigues la atención de los hombres. Puedes anteponer las necesidades de un hombre a las tuyas y buscar complacer a los hombres o ganar su aprobación. Debido a que su padre no satisfizo necesidades importantes cuando usted era niño, es normal desear el amor, el cuidado y la atención de un hombre en la edad adulta. ¿Por qué no tendrías problemas con tu papá cuando no tenías lo que necesitabas?

Los problemas de papá no te conciernen realmente. Se refieren a tu padre. Con demasiada frecuencia, las mujeres son etiquetadas con «problemas de paternidad» como si fueran las únicas culpables de sus lesiones. Que te digan que tienes problemas con tu padre puede hacerte sentir avergonzado y herido. Pero realmente, tu papá es responsable de no satisfacer tus necesidades. Si tu papá estaba en problemas y no podía estar emocionalmente disponible, ¿por qué no te lastimaría? No hay nada de qué avergonzarse de los problemas de papá. No está defectuoso ni dañado. Tus necesidades no han sido satisfechas y ahora tienes que sanar.

Creo que la gente está haciendo su mejor esfuerzo, o lo estaría haciendo mejor. Este artículo no pretende culpar a los padres. Se trata de aceptar el impacto de tener un padre emocionalmente inaccesible. No importa qué tan bueno sea o no, te conmovió su incapacidad para amarte y cuidarte de la manera que te mereces y necesitas.

Si tienes problemas con tu papá, no hay nada de qué avergonzarte. Es hora de reconocer que todo está bien contigo. Los problemas de papá ya no deberían ser una forma de humillar a las mujeres. Debería ser una razón para ser compasivo contigo mismo y estar orgulloso de haber sobrevivido a una relación dolorosa con un cuidador principal. Es hora de celebrarte por todo lo que has sobrevivido y por resolver tus problemas con tu padre. ¡Dejar ir la vergüenza es un gran paso hacia la curación!

Si tienes problemas con tu papá, los siguientes consejos pueden ayudarte en tu viaje de recuperación:

1. Identifique historias antiguas. Cuando los padres lastiman a los niños, tienden a odiarse a sí mismos, no a los padres. Empieza a sentir curiosidad por la relación con tu padre y cómo te afectó. Recuerda cómo te sentías por él o por su infancia. ¿Qué creencias ha desarrollado sobre sí mismo cuando sus necesidades no fueron satisfechas, o cuando se sintió abandonado o herido por él?

2. Llorar. Dese espacio para lamentar lo que no ha logrado; llora lo que te perdiste. Necesitamos llorar para ser sanados. Honra tu dolor y date tanto amor y bondad como puedas.

3. Aviso. Empiece a notar cómo estas viejas historias (creencias) impactan su vida ahora. Te quedas pequeño, buscas validación externa para sentirte bien contigo mismo, buscas la perfección, etc. Estas creencias antiguas (pero aún muy fuertes) pueden manifestarse y dictar su comportamiento de varias maneras.

Curar los problemas de papá es un viaje que vale la pena.

Si tienes problemas con tu papá, te animo a que uses tu etiqueta con orgullo porque debes haber sido fuerte de una manera que nunca debiste haber sido.

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