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¿Tienes miedo a la muerte? ¿O de enfermarse? Echemos un vistazo a la ansiedad por la salud, la hipocondría y la patofobia.

Los síntomas de hipocondría, o trastorno de ansiedad por la salud, implican una preocupación con la idea de estar potencialmente enfermo o gravemente enfermo. Esta evaluación generalmente también la realiza el paciente en función de las sensaciones corporales normales (como un estómago ruidoso) o signos benignos (como una erupción cutánea leve). La hipocondría puede convertirse en un problema obsesivo debilitante e inhibir a las personas de muchas maneras. También puede consumir su vida diaria casi por completo y arrastrar a amigos, colegas, profesionales de la salud y familiares a su fobia.

El trastorno de ansiedad por la salud, a veces llamado hipocondriasis, implica preocuparse excesivamente por enfermarse gravemente y es posible que no se base en ningún síntoma real, sino en síntomas o temores percibidos. Los pacientes pueden creer que las sensaciones corporales normales o los síntomas menores son signos de una enfermedad grave, aunque un examen médico completo no revele ninguna afección médica. Los pacientes pueden experimentar una ansiedad extrema al creer que las sensaciones corporales, como espasmos musculares o fatiga, son la confirmación de una enfermedad específica o grave. Esta ansiedad excesiva, más que el síntoma físico en sí mismo, genera una angustia grave que puede perturbar la vida del paciente. Este trastorno puede convertirse en una condición a largo plazo que fluctúa en severidad y cronicidad. Puede aumentar con la edad o durante momentos de estrés.

Síntomas de la ansiedad por la salud

  • Estar preocupado por tener o contraer una enfermedad o afección de salud grave
  • Preocuparse de que los síntomas menores o las sensaciones corporales sean indicios de una enfermedad grave
  • Alarmarse fácilmente sobre su estado de salud
  • Encontrar poca o ninguna tranquilidad en las visitas a su médico o en los resultados negativos de las pruebas
  • Preocuparse excesivamente por una afección médica específica o su riesgo de desarrollar una afección médica, porque es algo familiar
  • Los altos niveles de angustia por posibles enfermedades dificultan su funcionamiento
  • Revisar repetidamente su cuerpo en busca de signos de enfermedad o enfermedad.
  • Hacer citas médicas con frecuencia para tranquilizarse, o evitar la atención médica por temor a que le diagnostiquen una enfermedad grave.

Una enfermedad moderna

En la era moderna de estilos de vida saludables y una mayor medicalización, la sociedad ha mejorado la salud de la mayoría de las naciones sin lugar a dudas. Cuidar tu propia salud y responsabilizarte de tu bienestar físico es admirable y efectivo si se maneja adecuadamente, pero el enfoque obsesivo en controles médicos continuos, el exceso de ejercicio para evitar enfermedades y la hipervigilancia a cualquier tipo de fluctuación física pueden tienen el efecto directo y contrario y pueden contribuir al establecimiento de un trastorno obsesivo. El monitoreo excesivo de nuestra propia salud y bienestar puede eventualmente provocar una sensación real de que perdemos el control. Puede provocar miedo excesivo y ataques de pánico.

La búsqueda desesperada de lo inevitable

Lo que parece más sorprendente en el caso de la hipocondría es que con cada diagnóstico negativo que recibe el paciente después de sus continuos controles de salud, el paciente queda atrapado en una espiral continua de pensamientos hipocondríacos y obsesiones. La mayoría de las veces, el paciente responde con incredulidad de que no está sucediendo nada siniestro dentro de ellos. Con muchos pacientes, también podemos observarlos asistiendo a controles repetidos, uno tras otro, hasta el punto en que comienzan a dudar del consultor especializado que están viendo. Estos pacientes a menudo buscan un consultor cada vez mejor y pruebas aún más precisas una y otra vez. Esta búsqueda continua y obsesiva de síntomas peligrosos o amenazantes, que comienza inicialmente con el autocontrol de los síntomas y luego pasa por una procesión de consultas médicas y pruebas diagnósticas a lo largo de unos meses, lleva a la persona a crear un trastorno fóbico generalizado basado en el miedo de estar enfermo o sufrir una muerte larga y dolorosa.

Evolución del Problema

Los continuos intentos del paciente por solucionar su problema intentando controlar su propia salud se desarrollan en primer lugar a partir de una serie de dudas obsesivas asociadas a su salud y bienestar. A esto le sigue un mayor autocontrol de sus síntomas y alteración fisiológica percibida, y más tarde, a través de la reiteración continua de pruebas diagnósticas, construyen una ‘certeza’ verdaderamente fóbica de que tienen una enfermedad. Como ocurre con muchas dudas, la reiteración de la duda la convierte de duda en certeza, una certeza que es incluso más real que la ‘realidad’ (Watzlawick, 1974).

En este punto, el paciente está atrapado como la mosca en la botella, dando vueltas y vueltas una y otra vez en círculos cada vez más pequeños. Cada intento fallido de resolver el problema aumenta el problema en cuestión. En estos días, los pacientes suelen buscar información a través de Internet o del ‘Dr. Google’, y cada síntoma vago descrito en Internet se traduce en una certeza real de que padecen la enfermedad descrita.

Patofobia e hipocondría: la distinción

Lo que básicamente diferencia a un paciente patofóbico de un hipocondríaco es que el patofóbico suele estar obsesionado con una forma específica de amenaza para su salud. Los hipocondríacos, en cambio, se asustarán ante la menor alteración de su cuerpo, convirtiendo el más mínimo dolor en un signo seguro de una grave enfermedad orgánica. La verdadera ironía es que la lucha continua del hipocondríaco con el más mínimo sentimiento de enfermedad es que en realidad puede debilitar su sistema inmunológico, hasta el punto de convertirse en el arquitecto de su propia enfermedad.

Intentos fallidos de una solución

  • Autocontrol continuo del cuerpo. El efecto de este intento de solución es el efecto paradójico de que los pacientes «controlan sus síntomas y el miedo les lleva a perder el control». La persona cae presa de una fijación obsesiva que la empuja a controlar algo que no es controlable y al hacerlo, su control se vuelve disfuncional y desencadena el círculo vicioso que construye el trastorno.
  • Consultas médicas. Comenzando como un intento de prevención, esta búsqueda continua de mejores y más completas investigaciones diagnósticas con la tecnología más sofisticada, al principio calma y tranquiliza al paciente, pero corre el riesgo de confirmar su propio problema porque el hecho de que ninguna investigación médica sea infalible o 100 por ciento cierta introducirá una duda que sólo puede ser extinguida por más pruebas médicas. Y así sucesivamente en un círculo vicioso y obsesivo.
  • Hablando con otros. Bien puede ser bueno hablar de nuestras preocupaciones y, después de todo, «un problema compartido es un problema reducido a la mitad», pero esta sabiduría del sentido común no funciona de manera positiva para la ansiedad por la salud. En cambio, es decididamente contraproducente, porque sirve para alimentar el trastorno hipocondríaco.

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