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Fuente: Shane Uchi/Unsplash

El tema de la pornografía es polarizante y genera un debate constante sobre si es bueno o malo para las personas y la sociedad en general. Una cosa que sabemos con certeza es que no desaparecerá pronto, lo que plantea la pregunta: ¿Existe una forma correcta de consumir pornografía?

Los investigadores que estudian la pornografía y la psique humana sugieren que los diferentes tipos de pornografía se pueden consumir de varias maneras, no todas categóricamente saludables o no saludables. Esto es lo que el consumo de pornografía podría decir sobre ti o un ser querido, según una nueva investigación psicológica.

#1. La pornografía podría ser el ingrediente secreto para una relación sana

Los estudios más recientes muestran una correlación positiva entre el consumo compartido de pornografía y la calidad de la relación. Es decir, cuanto más a menudo usan las parejas la pornografía juntas, más funcionales parecen ser sus relaciones.

“El uso de la pornografía junto con una pareja puede fomentar la comunicación sexual y la experimentación sexual, lo que puede ayudar a las personas a conocer los gustos y aversiones sexuales de los demás y puede acercar a las personas”, explica la psicóloga Taylor Kohut.

Podría haber muchas razones posibles para esta correlación positiva. Aquí hay un par:

  • Es posible que el simple hecho de participar en una actividad emocionante o novedosa compartida con un cónyuge, como usar pornografía juntos, pueda aliviar el aburrimiento de la relación y reavivar el interés sexual (y no sexual) en el otro.
  • También es posible que las personas que tienen relaciones de mayor calidad simplemente estén más abiertas a experimentar con la pornografía juntas.
  • Kohut tiene cuidado de señalar que simplemente consumir pornografía juntos no es una solución única para mejorar la calidad de la relación. De hecho, es necesario tener en cuenta el deseo y el apetito de su pareja por tal experiencia.

    «Si le preocupa evitar daños, no solo necesita pensar en cómo la pornografía podría afectarlo como consumidor, también debe considerar cómo se siente su pareja acerca de su uso de la pornografía», explica Kohut. «Si no les gusta y no creen que deberías usarlo, es probable que tu relación sufra, ya sea que la pornografía te afecte o no de una manera objetiva directa».

    Además, menciona Kohut, una diferencia en el uso de la pornografía puede señalar una diferencia cuando se trata de las opiniones de las parejas sobre la sexualidad en general, su impulso sexual y sus necesidades sexuales. Incluso podría ser una llamada de atención para tener un diálogo abierto con tu pareja al respecto.

    “Lo que importa al final del día es si usted y su pareja están en la misma página, y las diferencias en el uso de la pornografía son una indicación bastante clara de que es posible que no lo estén”, concluye Kohut.

    #2. La pornografía puede ser una ‘droga’ extremadamente compulsiva

    La pornografía es una poderosa fuente de placer para muchas personas y el placer sexual es uno de los principales estímulos del cerebro humano. Como tal, el acceso no regulado y el consumo continuo de pornografía pueden ser una receta para el comportamiento compulsivo.

    El psicólogo Stephen Sammut argumenta que nadie está por encima de los efectos compulsivos del consumo de pornografía, ya que todos nuestros cerebros están conectados para recompensar la gratificación instantánea.

    Según Sammut, el uso compulsivo de la pornografía puede tener una amplia gama de consecuencias para la salud mental, incluidas la ansiedad y la depresión. Aparte de esto, el uso compulsivo de la pornografía puede afectar:

    • Cómo nos percibimos a nosotros mismos (autovaloración)
    • Cómo percibimos a los demás; por ejemplo, si comenzamos a ver a las personas como si estuvieran allí para nuestro placer (objetándolas), el cielo se convierte en el límite en cuanto a cómo una persona puede tratar o maltratar a otra.
    • Impactos en la percepción de la vida y la realidad: las personas se sienten más cómodas viviendo en lo ‘irreal’ y, por lo tanto, saben menos cómo lidiar con la realidad.
    • En general, si la pulsión dominante es complacernos a nosotros mismos (hedonista), esta pulsión no es diferente a la observada en el abuso de drogas, donde el consumidor de drogas se preocupa por buscar el estímulo a costa de llevar una vida normal y cumplir con sus deberes diarios.

    Sammut cita la inculcación de la fe y la moralidad en la vida de uno como una forma de combatir esto. Según Sammut, los beneficios de la fe y la mortalidad para resolver este problema son dos:

  • La fe y la moral brindan a las personas ciertos estándares de comportamiento que desafían su crecimiento y desarrollo, además de los estándares de cómo deben ver y tratar a las personas.
  • A nivel neurológico, la fe y la mortalidad promueven el funcionamiento ejecutivo del cerebro superior. Por lo tanto, la fe junto con la motivación personal puede desviar la atención del cerebro del funcionamiento impulsivo.
  • #3. El consumo de pornografía podría ser un síntoma de un problema mayor

    Otro nuevo estudio muestra que el consumo de pornografía de una persona podría revelar una personalidad oscura. El psicólogo Miguel Díaz explica que la pornografía se caracteriza por una serie de elementos que están presentes en el perfil de una personalidad oscura o abusiva, tales como:

    • Cambiando continuamente de socios.
    • engañando a los socios
    • una búsqueda de nuevas emociones en las relaciones sexuales
    • probando nuevas experiencias

    En la mayoría de los casos, la pornografía también coloca a las mujeres en un papel pasivo, presente solo para satisfacer los placeres del hombre, y se muestra que el hombre busca placer dominando y causando dolor a la mujer. Ambas tendencias están asociadas con personalidades narcisistas y sádicas.

    Esto no sugiere que todos los que consumen pornografía tengan una personalidad oscura, sino que el consumo de pornografía podría ser un signo revelador de defectos de personalidad subyacentes.

    Conclusión: como ocurre con la mayoría de los comportamientos, el consumo de pornografía y su actitud hacia la pornografía es parte de la historia de su vida más grande. Puede o no querer disfrutarlo, pero puede valer la pena explorar y comprender su relación con él. Puede ayudarlo a llegar a un nuevo nivel de autoconocimiento.

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