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Fuente: merci0 a través de pixabay

Los teléfonos inteligentes están en todas partes: el 77% de los estadounidenses posee un teléfono inteligente, y para los menores de 30 años, el 94% tiene uno. De hecho, alrededor del 25% de los adultos estadounidenses informan estar en línea «casi constantemente» y el 69% usa al menos alguna forma de redes sociales. Con las redes sociales y los mensajes de texto disponibles en nuestros teléfonos inteligentes, la mayoría de los estadounidenses caminan con una vida social en el bolsillo.

Por un lado, puede que sea bueno para ti. Los psicólogos saben desde hace mucho tiempo que los vínculos sociales contribuyen al bienestar psicológico. La mayoría de las personas piensan que los teléfonos celulares han tenido un impacto positivo en sus relaciones sociales y, a menudo, informan que mantenerse en contacto con los demás es una de las principales razones por las que usan las redes sociales. Por lo tanto, la capacidad de estar constantemente conectado podría ser una bendición para nuestro sentido de felicidad y nuestro sentido de conexión. La investigación sugiere que, en general, los efectos de las redes sociales sobre el bienestar son mixtos.

Pero, ¿qué hay de combinar el uso de teléfonos inteligentes con interacciones cara a cara? Una encuesta representativa a nivel nacional encontró que el 89% de los encuestados admitió haber usado sus teléfonos celulares durante su interacción social más reciente. Sin embargo, esta encuesta también mostró que es mucho más probable que las personas digan que usan sus teléfonos celulares durante las interacciones sociales como una forma de mejorar la interacción (por ejemplo, publicando una foto de la reunión social actual en los medios. Social, buscando información en Internet que sea relevante para la conversación) como una forma de evitarla (por ejemplo, porque no están interesados ​​en interactuar en persona o quieren conectarse con alguien).

Por otro lado, las personas tienden a ser bastante malas en la multitarea y se ha demostrado que los teléfonos celulares son una distracción de las interacciones cara a cara. Las investigaciones han demostrado que las personas que piensan que sus parejas se distraen con sus teléfonos celulares tienden a estar menos satisfechas con sus relaciones. Sherry Turkle, profesora del MIT que ha estudiado las interacciones sociales en línea desde la década de 1990, identificó lo que ella llama «la regla de tres» basándose en sus entrevistas con estudiantes. La regla es que si hay cinco o seis personas sentadas juntas en la cena, debe verificar que al menos otras tres personas estén prestando atención a la persona que habla y, de ser así, se considera aceptable que revise la conversación y observe su teléfono. Pero ella informa que el efecto de esta regla es que las conversaciones tienden a ser superficiales y ligeras. De hecho, algunas investigaciones han demostrado que el solo hecho de tener un teléfono celular en la habitación, incluso si no lo está usando, hace que las conversaciones sean menos íntimas.

En un estudio reciente, los investigadores investigaron cómo el uso del teléfono celular durante las interacciones reales cara a cara a lo largo del día estaba relacionado con la satisfacción con esas interacciones. Probaron dos posibilidades competitivas:

  • Cuando se trata de interacción social, más es mejor. Tener conexiones sociales adicionales a través de mensajes de texto o redes sociales puede contribuir a su interacción social en persona y hacer que se sienta aún más conectado socialmente.
  • Las interacciones a través de mensajes de texto o redes sociales son una distracción e interfieren con la satisfacción de una interacción cara a cara.
  • En su estudio, los investigadores pidieron a 174 estudiantes universitarios que informaran sobre sus interacciones sociales varias veces al día, en el transcurso de una semana. Cinco veces al azar cada día, los estudiantes recibirían una notificación por SMS para completar una breve encuesta. Primero, evaluaron qué tan cerca se sentían de los demás y su estado de ánimo general en ese momento. Luego, marcaron las interacciones sociales en las que habían participado en los últimos 15 minutos, incluidas las actividades sociales cara a cara y varias actividades sociales remotas, como consultar las redes sociales o enviar mensajes de texto. Los investigadores utilizaron esta información para clasificar cada interacción social cara a cara, solo a distancia o mixta (utilizando la comunicación a distancia durante una interacción cara a cara).

    Descubrieron que, en general, las personas se sentían peor y menos conectadas socialmente al hacer malabarismos con la interacción cara a cara y a larga distancia que si solo interactuaran cara a cara. Sin embargo, las interacciones multitarea tendían a ser más agradables que aquellas que eran solo remotas. Los investigadores no diferenciaron entre las interacciones a larga distancia que estaban vinculadas a la interacción cara a cara, como compartir una foto de la interacción en las redes sociales, y las que implicaban conocerse en las redes sociales. Escapar de la interacción. Si lo hubieran hecho, los efectos que encontraron podrían haber sido más fuertes.

    Esta investigación proporciona más evidencia de que las interacciones sociales digitales y cara a cara no se mezclan. Sin embargo, cuando pensamos en este tipo de investigación, debemos tener en cuenta la vieja lección de la clase de estadística: la correlación no implica causalidad. El hecho de que las personas se sientan menos conectadas y de mal humor cuando socialmente realizan múltiples tareas no significa que la multitarea perjudique la interacción cara a cara. Existe la posibilidad de lo contrario: es más probable que revisemos nuestros teléfonos celulares durante las interacciones cara a cara que, en primer lugar, son aburridas o insatisfactorias.

    Lo más probable es que ambas explicaciones sean ciertas. Si una interacción no es muy interesante o importante, es más probable que mire su teléfono en el medio. También es probable que quitar el teléfono durante una interacción cara a cara disminuya su compromiso con él. Entonces, la próxima vez que se reúna con amigos o familiares, probablemente sea una buena idea resistir la tentación de sacar su teléfono inteligente.

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