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Este artículo fue coautor de Lisa Martin, LCSW-R, CASAC, Subdirectora de Salud Mental del Programa de Salud Escolar de Montefiore. Tiene más de 25 años de experiencia clínica. Este artículo expresa las opiniones de los autores y refleja las de Montefiore Medical Center.

Fuente: Fizkes / Shutterstock

Cuando la mayoría de las personas escuchan la palabra «comunicación» cuando se trata de parejas, piensan en conversaciones para resolver problemas relacionados con el dinero, el cuidado de los niños o quién es el momento de lavar los platos. Las parejas pueden llamar a un terapeuta cuando uno o ambos se sienten incomprendidos o incomprendidos. El terapeuta generalmente se enfoca en cómo los socios usan el lenguaje, tanto verbal como no verbal. Si hay un problema sexual, muchos terapeutas de parejas derivan el caso a un terapeuta sexual certificado, y esta suele ser una buena práctica.

Pero cada vez más, los terapeutas de pareja están ampliando sus conocimientos sobre la teoría y las técnicas de la terapia sexual para poder integrar este aspecto del tratamiento directamente en su trabajo como pareja. Al reunirse con un terapeuta de parejas de este tipo, se pueden co-crear soluciones a los problemas sexuales. De vez en cuando, el tratamiento puede convertir una prosaica relación sexual en una excelente.

La comunicación verbal es esencial, pero descubrir y liberar inhibiciones, causadas por vergüenza, culpa, imagen corporal negativa, baja autoestima y falta de autocompasión, puede requerir herramientas adicionales. Las intervenciones experienciales como el enfoque sensorial, la visualización y la meditación de atención plena pueden ayudar a facilitar un cambio que la terapia de conversación por sí sola no puede resolver.

Muchas parejas necesitan aliento y apoyo para permitirse experimentar el placer mutuo. Una conexión emocional y espiritual es crucial, pero también lo es el sexo. Un terapeuta VIH positivo se asegura de evaluar y, cuando sea apropiado, desarrollar la capacidad de los clientes para compartir intimidad erótica y compañerismo sensual. Este énfasis en la sexualidad no se produce a expensas de la atención a otros temas de la terapia de pareja, como la comunicación básica, sino que es complementario a este trabajo.

Una serie de dificultades surgen de los mitos de nuestra cultura que socavan la confianza sexual y no tienen nada que ver con una mala comunicación de pareja. Por ejemplo, existe una creencia generalizada, ampliamente reforzada en los medios de comunicación, de que el buen sexo es exclusivamente relevante para la vida de los jóvenes y la belleza convencional. Otra afirmación común: las parejas en las relaciones a largo plazo inevitablemente pierden interés en el otro sexualmente; mitos como estos promueven expectativas negativas que influyen profundamente en las actitudes y comportamientos de la pareja. Las conversaciones terapéuticas que desacreditan estos y otros mitos sexuales negativos pueden tener un efecto tremendamente positivo en la autoestima de la pareja y ampliar su sentido del potencial de relación.

A pesar de la importancia de la sexualidad en la vida de las parejas, muchos terapeutas de pareja certificados pasan por toda su formación académica y clínica, y reciben poca o ninguna orientación para trabajar directamente en cuestiones sexuales. Esther Perel, autora de Mating in Captivity y líder en terapia sexual, dijo en una entrevista con The New York Times que durante toda su formación en psicoterapia recibió «sólo una hora de educación sexual».

El placer y el aprecio mutuos son las piedras angulares de una relación sana, tanto sexualmente como de otro tipo. Según Barry McCarthy, un terapeuta sexual certificado, cuando la pareja se siente bien con su relación erótica, absorbe alrededor del 15-20% de su atención diaria. Cuando el sexo es disfuncional, especialmente cuando la pareja lo evita, es difícil sobreestimar el impacto negativo. Es habitual que los sentimientos de intimidad y confianza sean suplantados por culpa, rabia y desilusión.

En nuestra búsqueda de una sabiduría imparcial, compasiva y basada en la evidencia sobre el tema de la sexualidad humana, hay un puñado de lecturas que nos han inspirado e iluminado. La educadora y terapeuta sexual líder Suzanne Iasenza publicó recientemente Transforming Sexual Narratives: A Relational Approach to Sex Therapy. Está destinado principalmente a médicos, pero su claridad y brillantez lo convierten en una excelente lectura para cualquier persona interesada en la sexualidad humana. Otros títulos que han enriquecido enormemente nuestra base de conocimientos, y que resultan agradables de leer, incluyen Come As You Are, de Emily Nagoski; Ella viene primero, de Ian Kerner; El amor lo vale, de Stephen Snyder; El espíritu erótico de Jack Morin; y Apareamiento en cautiverio, de Esther Perel.

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