Seleccionar página

La investigación ha demostrado que la comunicación sexual entre padres y adolescentes es fundamental para mejorar el bienestar sexual de los adolescentes (Astle et al., 2022; Widman et al., 2016). Para los padres, puede ser una situación precaria. Como dijo Gagnon, “Los adultos están atrapados en una situación imposible. Por un lado, es importante que los niños no hagan nada sexual antes de lo que se supone que deben hacer; por otro lado, los adultos deberían desempeñar algún papel positivo en el desarrollo de la sexualidad de los niños” (1977:79, cursiva en el original).

Si los padres no toman un papel activo en el desarrollo sexual y la socialización de sus hijos hablándoles sobre sexo, sus hijos tienen otras opciones a las que acudir para obtener información, y no todas esas opciones son beneficiosas. Los participantes en un estudio centrado en el autodesarrollo sexual (Wahl, 2020) informaron fuentes de conocimiento sexual distintas de los padres. Estas fuentes incluyeron:

  • Amigos, que se notaron por ser tan ignorantes en asuntos de sexualidad como ellos.
  • Educación sexual en la escuela, que no era integral y se centraba en las ITS y la abstinencia
  • Libros y revistas
  • Televisión
  • Películas
  • Internet (no pornografía)
  • Porno en línea, que a menudo proporciona una visión poco realista del comportamiento sexual.
  • Porno (no basado en Internet)
  • Los medios de comunicación
  • Ensayo y error, que colocó a los encuestados en situaciones sexuales que no eran saludables física y mentalmente.

Fuente: Anastasia Shuraeva/Pexels

No se trata de si los padres deben tomar un papel activo en el desarrollo sexual de sus hijos, es necesario. La pregunta más importante (y una que probablemente se hagan muchos padres) es ¿qué es exactamente lo que los adolescentes quieren de la charla sobre sexo? Esta es una pregunta planteada en una investigación publicada recientemente.

Astle, McAllister, Emanuels, Rogers, Toews y Yazedjian (2022) informaron sobre la comunicación sexual entre padres e hijos en grupos focales formados por 38 adultos emergentes en edad universitaria. De esta muestra, el 50 por ciento de los participantes eran mujeres. Los participantes informaron que la comunicación sexual que tenían con sus padres era poco frecuente y dominada por los padres, y que los temas sexuales no se abordaban de manera profunda. Los temas que se mencionaron en gran medida en las conversaciones incluyeron la historia sexual del adolescente, el control de la natalidad, la anticoncepción, la abstinencia/retraso de las relaciones sexuales y la experiencia de los padres. Faltaron discusiones francas sobre los deseos sexuales, el aborto, la masturbación y la satisfacción sexual, como suele ser el caso.

Los participantes notaron que la comunicación sexual tomaba varias formas, que incluían:

  • Comunicación cerrada: la forma más común de comunicación informada implica una comunicación poco frecuente, a menudo breve, que permite poca participación del joven y no presenta información útil.
  • Comunicación abierta: la forma menos común de comunicación implica una discusión recíproca.
  • Comunicación ausente: descrita por los participantes como comunicación en la que no se aprende nada.
  • Comunicación incómoda: la incomodidad se citó como una de las razones por las que los adolescentes no querían participar en la comunicación sexual entre padres e hijos.
  • Uso de tácticas de miedo: el uso del miedo para desviar a los niños de comportamientos sexuales y seleccionar valores sexuales.

Los participantes en el estudio de Astle et al. (2022) ofrecieron sugerencias para mejorar la comunicación sexual entre padres e hijos. En primer lugar, notaron que querían que sus padres fueran más abiertos y comprensivos en la conversación, independientemente de su historial o decisiones sexuales. Los encuestados en los grupos focales también reconocieron que se sentían más cómodos hablando con padres del mismo sexo. Los niños que hablan con sus padres y las niñas que hablan con sus madres pueden ser fundamentales para evitar una comunicación incómoda.

Las participantes femeninas en el estudio apreciaron más la inclusión de las experiencias personales de sus padres en la conversación. Señalaron que escuchar y aprender de esas experiencias pasadas les ayudó en su propio proceso de toma de decisiones sexuales. A continuación, se consideró que las tácticas de miedo eran ineficaces. Las tácticas de miedo no solo son inadecuadas, sino que también pueden servir para descarrilar el diálogo recíproco y disminuir el nivel de confianza esencial para la conversación sexual.

Y finalmente, los participantes discutieron que deseaban que la comunicación sexual entre padres e hijos hubiera tenido lugar antes en su adolescencia. Sugirieron que una buena regla general para comenzar la conversación sería en la edad de la escuela intermedia, cuando el ambiente sexual comienza a expandirse exponencialmente para los jóvenes.

Hablar sobre sexo con sus hijos en un entorno abierto, de confianza y de apoyo aumenta su enfoque en la salud sexual, les permite tomar decisiones sexuales conscientes e informadas y ayuda en la prevención de conductas sexuales de riesgo. Puede que no sea una conversación agradable o cómoda, pero cuando la discusión es verdaderamente recíproca y tiene en cuenta las necesidades del adolescente, se generan y sostienen resultados sexuales más responsables y favorables.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información

ACEPTAR
Aviso de cookies