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Estás fuera por la noche. En un club o bar. Y ves grupos de hombres y mujeres jóvenes juntos (o hombres y mujeres mayores). Y todos se parecen. ¿Las personas eligen amigos que son como ellos o los amigos «parecen» más juntos?

La respuesta es: ambos.

Es un hallazgo bien conocido que elegimos amigos que son como nosotros en sus antecedentes y actitudes, un fenómeno psicológico conocido como homofilia. Pero investigaciones recientes han demostrado que los rostros de los miembros del grupo son más similares que los de los que no pertenecen al grupo. En uno de los estudios, los participantes enviaron fotos faciales de sus amigos. La medición detallada de los rostros reveló que los amigos tenían estructuras y características faciales más similares que los no amigos.

Sin embargo, este proceso no se limita simplemente a elegir como amigos a personas que son como nosotros. También «crecemos» para ser más parecidos el uno al otro. Los amigos pueden optar por vestirse igual, usar las mismas marcas y aplicación de maquillaje, y pueden imitar los peinados de los amigos.

También entran en juego factores sutiles no verbales: las personas pueden imitar inconscientemente las expresiones faciales o el lenguaje corporal típicos de sus amigos, como los gestos, la postura y la forma de andar. Con el tiempo, los rostros de los amigos pueden parecer más parecidos debido al uso de expresiones faciales similares: mucho fruncir el ceño, reír o mirar con disgusto pueden provocar cambios en los patrones faciales de la cara.

Entonces, la próxima vez que veas a un grupo de personas que parecen clones entre sí, hay fuertes razones psicológicas para ello.

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