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Fuente: DG FotoStock / Shutterstock

Los terapeutas sexuales recomiendan casi universalmente las caricias mutuas, suaves, lúdicas y prolongadas de todo el cuerpo como ingrediente clave en una relación romántica satisfactoria. Pero las personas también pueden acariciarse sin tocarse, mirándose a los ojos.

Un poeta francés del siglo XVI fue el primero en observar: “Los ojos son las ventanas del alma. Doscientos años después, en 1967, el cantante inglés Dusty Springfield hizo un éxito con The Look of Love:

La mirada del amor está en tus ojos

La mirada que tu sonrisa no puede disfrazar.

La mirada del amor dice mucho más

Qué palabras tan sencillas podría decir jamás.

Y lo que escucho mi corazon

Me quita el aliento.

La ciencia moderna ha demostrado que ambas observaciones son correctas. Cuando dos personas se miran a los ojos durante más de un minuto o dos, desarrollan una confianza más profunda, una mayor intimidad, una mayor atracción mutua y, como resultado, un sexo generalmente más satisfactorio.

Estudios clásicos

En 1989, investigadores de la Universidad de Clark en Worcester, Massachusetts, fueron los primeros en explorar el poder de la mirada mutua en dos estudios que se han convertido en clásicos. Primero, dividieron a 96 extraños en parejas y les pidieron que hicieran una de estas tres cosas: mirarse las manos, contar parpadeos (contacto visual superficial) o mirarse intensamente a los ojos (contacto visual profundo). Los sujetos que se miraron a los ojos reportaron los mayores sentimientos de atracción y afecto mutuos.

A continuación, los investigadores preguntaron a 144 personas emparejadas cuánto amaban a sus parejas y con qué pasión las amaban. Las 72 parejas se miraron a los ojos durante dos minutos, sin hablar, solo mirándose profundamente a los ojos. El resultado: la atracción y la pasión mutuas aumentaron drásticamente.

La mirada del amor

Alguna evidencia sugiere que el contacto visual prolongado hace que el sistema nervioso libere oxitocina y feniletilamina. La primera es una hormona, a veces llamada «hormona del abrazo». Está asociado con un vínculo y un apego a largo plazo. Este último, a veces llamado la «química del amor», es un neurotransmisor involucrado en los sentimientos de atracción interpersonal.

Estos compuestos nos afectan casi desde el nacimiento. Los bebés de cinco días prefieren mirar caras que hacen contacto visual directo en lugar de caras con una mirada de reojo. Y en los bebés y niños pequeños, la incapacidad de mantener el contacto visual es una señal temprana de autismo.

Varios estudios han documentado el sorprendente poder emocional de la mirada mutua:

  • Investigadores franceses han utilizado la resonancia magnética funcional (fMRI) para medir los cambios en el flujo sanguíneo a través de la amígdala, el área del cerebro que procesa las emociones. La mirada hacia otro lado no tuvo ningún impacto en el flujo sanguíneo a la amígdala, pero durante la mirada aumentó significativamente.
  • Los investigadores de Cal Tech encontraron que a medida que aumentaba la cantidad de tiempo que pasaban mirándose a los ojos, los dos generalmente encontraban que las caras del otro eran más atractivas.
  • Los científicos de la Universidad de Australia Occidental pidieron a 32 hombres que miraran dos fotografías de mujeres cuyos rostros mostraban expresiones neutrales. En uno, los ojos de las mujeres se desviaron. En el otro, miraban directamente a la cámara, lo que permitió que los hombres se miraran a los ojos. Los hombres consideraban que este último grupo era más atractivo.
  • Investigadores alemanes mostraron a voluntarios videos de personas que hacían declaraciones verdaderas y falsas. En algunos, los oradores miraron a la distancia. En otros, miraban directamente a la cámara. Los participantes del estudio eran más propensos a creer las declaraciones hechas por los oradores que los miraban directamente. Además, cuando los ponentes los miraban directamente, cuando los sujetos no estaban de acuerdo con las declaraciones, tardaban más en expresar su oposición.
  • Cuando los extraños interactúan por primera vez, pueden o no vincularse emocionalmente. Los investigadores chinos pidieron a los voluntarios que vieran los rostros de los extranjeros cuyas miradas estaban desviadas o dirigidas hacia ellos. Los participantes informaron que los extraños que los miraban directamente se parecían más a ellos y tenían más probabilidades de convertirse en sus amigos.

Finalmente, la mirada mutua también implica compartir una atención indivisa. En un mundo dominado por teléfonos que suenan, pitidos de texto, llamadas de correo electrónico y redes sociales todo el tiempo, la atención indivisa es un regalo especial, que muchas personas encuentran atractivo.

Si bien mirar fijamente generalmente aumenta los sentimientos de atracción, cercanía e incluso amor, también puede desencadenar miedo y ansiedad. Mirar fijamente a los ojos repetidamente puede cambiar las cosas en una dirección más positiva, o puede disminuir la cantidad de miradas que recibe.

Mirada a los ojos para una intimidad más profunda y un sexo más caliente

Muchos terapeutas sexuales y de relaciones recomiendan una mirada extendida para las parejas que se sienten alejadas el uno del otro o las parejas que se llevan bien pero que esperan sentirse más cercanas:

  • Disponga dos sillas de modo que se siente cómodamente cara a cara con las rodillas tocándose. Te acerca lo suficiente para mirarte profundamente a los ojos.
  • Cierra tus ojos. Aclare su mente lo mejor que pueda y tome 10 respiraciones lentas y profundas. Esta respiración meditativa calma el sistema nervioso y lo prepara para una mayor privacidad.
  • Luego abra los ojos y mire directamente a los de su pareja. Sin conversación, solo una mirada. Respire lenta y profundamente. No dudes en parpadear. La sonrisa.

Relaciones Lectura esencial

Si lo desea, configure un temporizador. Continúe mirando a los ojos durante cinco minutos. Si pierde su atención, no hay problema. Vuelve a mirar a tu pareja a los ojos.

  • Después de cinco minutos, vuelva a cerrar los ojos y, juntos, tomen 10 respiraciones profundas más.
  • Abre los ojos. Apoyo. Besa a tu pareja.

No hay garantía de que este pequeño ejercicio te acerque o te prepare para el sexo caliente. Para algunas personas, este no es el caso. Pero la mayoría de las parejas descubren que la mirada reduce la tensión interpersonal y hace que las parejas sean más atractivas y eróticamente seductoras.

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