Seleccionar página

Fuente: Wikicommons

La paciencia puede verse como un problema para la toma de decisiones: comer todo el grano hoy o plantarlo en el suelo y esperar a que se multiplique. Desafortunadamente, los humanos no han evolucionado como agricultores sino como cazadores-recolectores, y tienen una fuerte tendencia a pasar por alto las recompensas a largo plazo. Nuestra miopía ancestral está confirmada por el Stanford Marshmallow Experiment, una serie de estudios de gratificación retardada realizados por Walter Mischel a fines de la década de 1960 y principios de la de 1970. Estos estudios, realizados en cientos de niños, principalmente de cuatro y cinco años, involucraron una simple elección binaria: o coma ese malvavisco, o espere 15 minutos y reciba un segundo malvavisco. Después de explicarle esta elección a un niño, el experimentador lo dejó solo con el malvavisco durante 15 minutos. Los estudios de seguimiento de 40 años encontraron que la minoría de niños que habían podido resistir un segundo malvavisco tenían resultados de vida significativamente mejores, incluidos puntajes más altos en las pruebas, mejores habilidades sociales y menos adicción a las sustancias.

Aun así, la paciencia implica algo más que la capacidad de reprimirse para obtener ganancias en el futuro. Ser paciente (tenga en cuenta el uso del verbo «hacer ejercicio») puede compararse con una dieta o con el cultivo de un jardín. Sí, hay que esperar, pero también hay que tener un plan y, además, trabajar en ese plan. Así, cuando se trata de los demás, la paciencia no es solo una simple moderación o tolerancia, sino un compromiso cómplice en su lucha y su bienestar. En esto, la paciencia es una forma de compasión que, en lugar de despreciar y alienar a las personas, las convierte en amigos y aliados.

Si la impaciencia implica impotencia, la paciencia implica poder, el poder que nace de la comprensión. En lugar de retenernos como rehenes de la fortuna, la paciencia nos libera de la frustración y sus dolencias, nos lleva al momento presente y nos da la calma y la perspectiva para pensar, decir y hacer lo correcto del día. Es por eso que con la psicoterapia el paciente y el terapeuta pueden llevar varios años juntos. Por último, pero no menos importante, la paciencia nos permite lograr cosas que de otro modo hubieran sido imposibles de lograr. Como dice La Bruyère: “No hay camino demasiado largo para un hombre que avanza deliberadamente y sin excesiva prisa; no hay honores demasiado alejados de quien se prepara pacientemente para ellos. Ser paciente no significa nunca protestar o darse por vencido, sino hacerlo con consideración: nunca descarado, nunca mezquino y nunca innecesario. Tampoco significa abstenerse, así como envejecer una caja de buen vino durante varios años no significa abstenerse de vino durante todo ese tiempo. La vida es demasiado corta para esperar, pero no es demasiado corta para tener paciencia.

La paciencia es mucho más fácil, quizás incluso agradable, de ejercitar si realmente entendemos que puede y funciona mucho mejor, no solo para nosotros sino también para los demás. En 2012, investigadores de la Universidad de Rochester replicaron el experimento del malvavisco. Sin embargo, antes de hacerlo, dividieron a los niños participantes en dos grupos, exponiendo a un grupo a experiencias poco confiables en forma de promesas incumplidas y al otro a experiencias confiables en forma de promesas cumplidas. Más tarde descubrieron que los niños expuestos a promesas cumplidas esperaban en promedio cuatro veces más que los niños expuestos a promesas incumplidas.

En otras palabras, la paciencia es en gran parte una cuestión de confianza o, algunos podrían decir, fe.

Neel Burton es el autor de Heaven and Hell: The Psychology of the Emotions y otros libros.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información

ACEPTAR
Aviso de cookies