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El Día de Acción de Gracias se trata de ser agradecido. Eso es simple para algunas personas y casi imposible para otras. Sentirse agradecido es un signo de una mentalidad sana. Refleja la capacidad de reconocer lo positivo incluso si hay mucho que es negativo. Hay personas que “viven en el lado soleado de la calle”. Ser optimista, feliz y agradecido es algo natural para ellos.

Pero hay quienes habitan en territorio negativo. Se dice que “la ciudad de la felicidad está en el estado de ánimo”. Muchos expertos en salud mental y entrenadores de vida recomiendan que sus clientes escriban diariamente en un diario de gratitud y enumeren todo por lo que están agradecidos. La práctica está destinada a ejercitar el músculo de la gratitud para ayudar a cambiar la perspectiva y canalizar la mente en una dirección más positiva.

Ser capaz de apreciar, o no apreciar, es un signo revelador.

Sin embargo, ser agradecido es casi imposible para alguien que está deprimido. Una «actitud de gratitud» puede sonar como un dicho de Pollyana, pero en realidad es una señal significativa. Su presencia le revela a un médico que la persona que está tratando, mientras lidia con los desafíos de la vida, puede ver más allá de ellos y apreciar las bendiciones en el contexto más amplio de su vida. La ausencia de gratitud generalmente apunta a un problema que debe abordarse, ya sea con psicoterapia, psicofarmacología, prácticas de mente y cuerpo o una combinación de las anteriores.

La gente no viene a terapia porque está agradecida. Buscan ayuda cuando se sienten abrumados por los problemas y tienen una letanía de desafíos en sus relaciones, vida laboral, situación financiera, salud o algún otro asunto serio. Cuando un paciente comienza a expresar aprecio en la terapia, ya sea por el tratamiento o por una persona en su vida o por un acontecimiento, generalmente es un punto de inflexión, una señal de que el tratamiento está comenzando a funcionar. Sí, todavía hay obstáculos que superar, pero poder reconocer un rayo de bondad en sus vidas refleja una perspectiva más sana y positiva.

No todos los que tienen problemas para sentirse agradecidos sufren de depresión mayor. Pueden tener una condición llamada trastorno depresivo persistente (también llamado distimia). Esta es una condición depresiva leve. A menudo se piensa que las personas que luchan con él ven el vaso medio vacío. Parecen estar siempre un poco amargados o tener un chip en el hombro. La buena noticia es que la medicación psicofarmacológica actual puede aliviar los síntomas, a menudo sin efectos secundarios. De repente, una persona puede ver lo bueno en su vida, el potencial para que las cosas mejoren.

El don de reconocer el bien en nuestra vida

Fuente: Donald Giannatti/Unsplash

La famosa psicoanalista Melanie Klein escribió sobre la envidia y la gratitud, siendo esta última un elemento central de la depresión que carcome la capacidad de gratitud. Nos deja con profundas preocupaciones sobre lo que no tenemos, abrumando el sentido de lo que sí tenemos. Esto a menudo tiene raíces que se remontan muy atrás en nuestras vidas, a veces a la infancia y las relaciones familiares, para ser exploradas en psicoterapia. Una forma de meditación se llama bondad amorosa, que se enfoca en dirigir pensamientos amorosos hacia uno mismo y hacia los demás y puede ser un poderoso antídoto contra la envidia y ayudar a rejuvenecer un sentido de gratitud.

Durante esta temporada navideña, si usted o un ser querido tiene dificultad para sentirse agradecido por alguna pequeña bendición en su vida, considere hablar con un profesional de la salud mental. Una “actitud de gratitud” es más que un simple dicho. Destaca la buena salud mental.

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