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Mindfulness sobre el consumo de medios

Fuente: Shutterstock

La semana pasada estábamos preocupados por el impacto negativo del uso excesivo de teléfonos celulares. Ahora, nos preocupa mantenernos empleados, entretenidos y conectados. Es curioso cómo una pequeña pandemia te cambia de opinión.

El uso de dispositivos durante una pandemia está restableciendo la línea entre lo que consideramos apropiado y problemático. Cuando trato de decidir el impacto del consumo de medios, presto atención a cómo las personas usan los dispositivos y qué contenido consumen, no por cuánto tiempo ni con qué frecuencia. Lo que alguien pudo haber considerado la semana pasada como un uso excesivo o una falta de límites personales ahora parece importante, si no deseable.

Las condiciones han cambiado, pero mi premisa básica no ha cambiado: se trata de calidad, no de cantidad. Lo que consume es mucho más importante que la cantidad de tiempo que pasa en un dispositivo. A medida que avanzamos hacia el distanciamiento social y la vida remota para evitar el contagio, es importante distinguir entre búsqueda, desplazamiento y conexión útiles y beneficiosos, y contenido y uso que causa ansiedad y cavilación sobre una amenaza.

Los medios de comunicación influyen en nuestras emociones

El contenido de los medios de comunicación de todo tipo influye en nuestras emociones. No es ninguna sorpresa cuando se trata de películas y televisión. Pero es fácil pasar por alto el impacto de Twitter, Facebook y sitios de noticias como CNN. Leer muchos tweets enojados o atemorizantes o artículos de noticias preocupantes puede aumentar su agitación, elevar sus niveles de estrés y hacer que se sienta impotente. La epidemia de coronavirus desencadenó nuestro instinto de supervivencia y nos hizo hipervigilantes; estamos en alerta máxima por señales de peligro, amplificando el impacto.

Tiene sentido que la gente esté usando los medios de comunicación para intentar aprender tanto como sea posible sobre el coronavirus. Buscar información nos hace sentir menos impotentes y más conectados, especialmente en esta época de aislamiento social. Los informes de noticias y las redes sociales nos muestran que no estamos pasando por esto solos.

Los seres humanos son animales sociales: el distanciamiento social y el refugio en un lugar no son comportamientos instintivos. Por lo tanto, estamos haciendo la siguiente mejor opción. Nos conectamos con el mundo a través de medios de todo tipo, desde el texto hasta la televisión. Usamos mucho porque queremos asegurarnos de no perdernos algo importante que es esencial para nuestra supervivencia. Este es un tipo de FOMO completamente diferente, que no se trata de nuestro éxito social, sino de nuestra supervivencia social.

Incluso sin una pandemia, las malas noticias dominan las noticias. Nuestros cerebros están hambrientos de malas noticias, gracias a nuestro sesgo cognitivo innato hacia cualquier cosa que amenace nuestra salud o seguridad. El peligro es algo a lo que prestamos atención de inmediato. Esta es una respuesta primordial refinada por años en la sabana. Los productores de noticias lo saben, pero recuerden que somos parte del problema. Los proveedores de contenido nos brindan lo que queremos ver porque desarrollan contenido basado en lo que aprenden al rastrear nuestras elecciones y comportamientos en línea. En este momento, les estamos diciendo alto y claro que queremos saber sobre la pandemia.

Sin embargo, concentrarse demasiado en información negativa o peligrosa puede tener efectos perjudiciales al aumentar la ansiedad y el estrés. Cuando las cosas dan miedo, tienes que practicar un poco de empuje cognitivo y preguntarte, ¿cuánto es demasiado? Pregúntese cuánta información es valiosa para sus decisiones y comportamientos y qué es excesiva. Las estaciones de noticias siguen transmitiendo las mismas noticias una y otra vez hasta que obtienen nueva información.

Después del 11 de septiembre, las redes mostraron repetidamente videos del avión chocando contra las Torres Gemelas como un disco rayado. Ahora continuamente se nos muestran tarjetas de contagio y estantes de comestibles vacíos. No es de extrañar que estemos en pánico. La forma en que funciona nuestro cerebro, la repetición no solo hace que algo sea más fácil de recordar, sino que aumenta las percepciones de importancia.

De la repetición a la rumia: obsesionado con las noticias del coronavirus

Los mensajes que refuerzan la impotencia y la escasez pueden convertirse fácilmente en rumia. Pensar demasiado u obsesionarse con los eventos negativos, como la preocupación constante por rastrear el coronavirus, no producirá nueva información, pero puede dañar su perspectiva general. La rumia negativa se convierte en un ciclo que evoca continuamente nuevas ansiedades y miedos. Más allá de la ansiedad, la investigación muestra que la rumia está asociada con una variedad de resultados adversos, que incluyen depresión y trastorno de estrés postraumático. Paraliza las habilidades de resolución de problemas, socava la motivación y ejerce presión sobre las relaciones interpersonales.

Si eres una de esas personas que empieza el día pegado a tu teléfono incluso antes de levantar la cabeza de la almohada, es hora de evaluar el impacto que tendrá en el resto del día. Hay muchas razones por las que podría hacerlo. Los teléfonos ahora funcionan como despertadores, pronósticos del tiempo y calendarios, además de ser portales de noticias y sociales. ¿El comportamiento de tu teléfono te hace sentir que tienes el control o refuerza la sensación de caos? ¿Ayuda a su trabajo, relaciones y estado de ánimo o los perjudica?

Todos estamos encontrando nuestro camino en este momento, descubriendo cómo utilizar el consumo de medios para mantenernos conectados, entretenidos, informados y empleados. Para aquellos preocupados por el uso excesivo, generalmente recomiendo llevar un diario de uso de tecnología durante unos días de la misma manera que podría llevar un diario de dieta o ejercicio. Sin embargo, actualmente estamos en triaje. Sin embargo, es contraproducente intentar cambiar su comportamiento sin saber por qué o para qué.

El poder de prestar atención

El mejor enfoque en este momento es prestar atención a lo que está haciendo, no solo a lo que está consumiendo. Las tecnologías de la comunicación, como los dispositivos móviles y las computadoras, tienden a desaparecer cuando nos conectamos al contenido que nos interesa. Si estamos realmente encerrados, perdemos la noción del tiempo y, a menudo, la concentración, mientras viajamos de un enlace o sitio a otro.

Si desplazarse por los feeds por la mañana lo hace sentir vulnerable, llegar tarde al trabajo o desencadena emociones negativas, pruebe algo diferente, incluso los pequeños cambios pueden tener un gran impacto. Si, por otro lado, el contenido que eliges es satisfactorio, te ayuda a identificar prioridades, te hace sentir más conectado o agradecido, entonces es positivo y no cambia nada.

Puede parecer obvio, pero ¿cuántos días estamos sentados frente a nuestras computadoras haciendo un control rápido para apagar incendios y salir horas más tarde? El control rápido se ha convertido en un comportamiento que no tiene resultados útiles porque no había un plan o ejercicio de intención para empezar. Cuando me pasa esto, mis comportamientos no tienen nada que ver con mi lista de cosas por hacer, y me siento más, en lugar de menos, fuera de control, un poco desanimado por el mundo, preocupado por mi familia y amigos, y como una droga. perder el tiempo.

Mindfulness e intención

En las condiciones actuales de refugio en el lugar, el ejercicio de la intención y la atención plena no solo es útil, es esencial. En lugar de encontrarte a ti mismo en las noticias, piensa en el propósito del consumo de medios. Encontrar información, satisfacer la curiosidad sobre cómo se las arreglan los demás, las conexiones sociales, hacerse cargo del trabajo y el entretenimiento, todo sucede en los mismos dispositivos, pero tiene resultados muy diferentes. ¿Qué quieres hacer realmente? Este pequeño momento de atención mediática puede marcar la diferencia entre sentirse mal y sentirse bien.

No le llevará más de uno o dos días averiguar si está cultivando hábitos que no son útiles: experimente, haga ajustes en su uso. Intente esperar hasta que haya tomado su primera taza de café para revisar sus correos electrónicos o examinar sus sentimientos después de unos minutos de conexión. ¿Tiene una sensación de comodidad? Si sientes que tienes que mantenerte conectado, convierte parte de ese tiempo en mediación guiada o al menos en videos tontos de gatos. Vea si sus emociones cambian.

Comenzar un día con emociones positivas puede marcar una gran diferencia frente a algo que es una amenaza tanto física como psicológica. En lugar de lanzarse a las noticias sin otro plan que el de averiguarlo, tómese un momento cada mañana para declarar su intención. Piense en lo que quiere lograr, ya sean las noticias que desea encontrar o lo que le gustaría que suceda ese día, sin importar cuán pequeño sea. Este enfoque puede pasar por alto el «rollo de miedo» y no solo aumentar la probabilidad de hacer algo en estos tiempos de desorientación, sino también aumentar su sentido de competencia y bienestar.

Una nota final: ninguna intención cambiará los efectos físicos del tiempo frente a la pantalla. si vigila su teléfono toda la noche, arriesga su sueño y su salud. Las pantallas tienen luz que interrumpe los patrones de sueño; la información, especialmente durante una pandemia, no favorece la relajación. No dormir lo suficiente lo hará más vulnerable a situaciones como la depresión y puede afectar negativamente a su sistema inmunológico. Esto es tanto para ser lo más saludable y resistente a los gérmenes como sea posible.

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