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Fuente: Instituto Nacional del Cáncer/Unsplash

Una buena nutrición desarrolla cerebros y cuerpos sanos, pero su actitud es tan importante como los alimentos que come su hijo. Aquí hay 10 ideas para apoyar una buena nutrición y apoyar el desarrollo del cerebro de su hijo.

  • El amor es más importante que la lactancia. Si bien la lactancia materna tiene sólidos beneficios para la salud y el vínculo afectivo, lo que es más importante para el cerebro en desarrollo de un bebé (mucho más importante que si lo amamantan o no) es que esté rodeado de amor, afecto y cuidado, y que reciba suficiente alimento para crecer y prosperar. Este principio es válido a medida que su hijo crece.
  • Cuidate. Es más importante que mantenga la calma para que pueda ser cálido y cariñoso que alimentar a su bebé o niño de una manera particular.
  • Deje que su hijo gane las guerras alimentarias. Es más importante para el desarrollo a largo plazo de su hijo que las comidas sean tranquilas, cálidas y relajadas, que comer ciertas cantidades de ciertos alimentos. El secreto astuto de una buena nutrición a largo plazo es dejar que su hijo gane la guerra de los alimentos mientras se asegura de que la mayoría de las opciones disponibles sean saludables.
  • Abastecerse de alimentos saludables para el cerebro. Si bien su actitud es lo que más importa, los nutrientes son definitivamente importantes para la función cerebral, la memoria y la concentración de su hijo. Estos 10 «superalimentos» podrían ayudar a aumentar la capacidad intelectual de su hijo: salmón y otros pescados grasos, huevos, mantequilla de maní, cereales integrales, avena, bayas, semillas y frijoles, vegetales coloridos, productos lácteos y fuentes de proteína de alta calidad como aves, pescado y carne magra.
  • Lleve a su hijo de compras al supermercado. Comprar comida puede ser una excelente experiencia multisensorial para desarrollar el cerebro de su hijo y, al mismo tiempo, respaldar buenos hábitos alimenticios. Tómese un tiempo para disfrutar de viajes de compras tranquilos en los que responda las preguntas de su hijo y deje que su hijo tome tantas decisiones como sea posible. Discuta qué frutas se ven bien hoy y qué verduras les gustaría probar. Hable sobre olores, texturas y apariencias de las diversas opciones. A medida que crezcan, permítales analizar los precios y decidir qué productos ofrecen un mejor valor.
  • Solicite la ayuda de su hijo con la preparación de alimentos. Es más difícil para su hijo resistirse a la comida saludable que ayudó a preparar, y la mayoría de los niños disfrutan pasar tiempo en la cocina con un padre de buen humor que sabe que será más lento y desordenado hasta que el niño domine algunas habilidades básicas. Busque alimentos nutritivos que el niño disfrute y que sean fáciles de preparar. Además de honrar las habilidades de lectura, matemáticas y razonamiento, su hijo puede ser creativo con la presentación, así como con la elección de menús, ingredientes y recetas.
  • Haga que las comidas familiares sean armoniosas y sociables. Insista en que su hijo asista al menos a una comida familiar todos los días, pero no lo soborne, coaccione, mime ni convenza de lo que se lleva a la boca. Por el bien de todos, mantenga la hora de la comida enfocada en una conversación sociable, no en modales perfectos o en lo que están comiendo. Si su hijo se queja de la comida o de tener que sentarse mientras come después de que haya terminado, trate de reorientarlo en una dirección positiva. Pregunta si hay algo que les guste de la comida o algo por lo que estén agradecidos. Esto ayuda a la construcción de su cerebro y su digestión.
  • Cultiva algo de comida. Hable con su hijo sobre lo que crece bien en su clima y condiciones de suelo. Hable con personas que tienen jardines, mire libros de jardinería e investigue en línea. Deje que su hijo elija una o dos cosas que le gustaría cultivar. Ayúdelos a preparar un lugar para plantar, ya sean macetas en el alféizar de una ventana, un jardín comunitario local o una parcela en el patio trasero. Ayúdalos a cuidar las plantas durante la temporada de crecimiento. Ayúdelos a cosechar su cosecha y piense en formas de disfrutarla o compartirla. Aprenderán juntos sobre muchos aspectos de la ciencia, la nutrición y la naturaleza.
  • Continúe teniendo cenas familiares hasta que su hijo se vaya de casa. Uno de los mejores factores de resiliencia para una adolescencia saludable, incluida la formación continua del cerebro hasta la mitad de los 20 años, son las comidas familiares regulares y relajadas. A menos que haya una razón urgente para tener un teléfono encendido (p. ej., usted es un médico de guardia o alguien que conoce puede necesitar asistencia inmediata), todos los dispositivos electrónicos deben estar apagados durante la hora de comer. La cena familiar puede ser un punto de referencia importante para un adolescente que tiene problemas en la escuela o en algún otro momento de su vida. Trate de concentrarse en ser positivo y solidario, especialmente a la hora de comer.
  • Apoye a su hijo en la toma de buenas decisiones alimentarias. A veces, los niños (como los adultos) usan la comida como consuelo, estimulación, control de la ira o alivio del aburrimiento. Si tiene inquietudes constantes sobre la alimentación de su hijo, piense si el entorno apoya una buena toma de decisiones. ¿Hay un ambiente familiar agradable? ¿Estás modelando buenos hábitos alimenticios? ¿Hay opciones de bocadillos saludables y sabrosos disponibles, con un mínimo de comida chatarra y azúcar? ¿Tiene comidas familiares regulares? ¿Evita regañarlos sobre lo que están comiendo, cuándo o cuánto? Si todo eso es bueno, considere si su hijo tiene otras necesidades que no están siendo satisfechas. Si todavía tiene preocupaciones serias, piense en consultar a un profesional.
  • Una buena nutrición es tan importante para el cerebro como para el cuerpo. De manera un tanto contraria a la intuición, la mejor manera de asegurarse de que su hijo coma bien y siga comiendo bien a lo largo de su vida es dejar que decida cuándo, qué y cuánto comerá. Tenga comidas familiares sociables y brinde opciones de alimentos saludables y deliciosos, pero de lo contrario, retroceda. Disfrute de su hijo por el maravilloso ser humano que es y trate de dejar que sus decisiones sobre alimentos sean suyas.

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