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Fuente: David Mark (12019)/Pixabay

El mundo está lidiando con múltiples crisis importantes, que están causando luchas e incertidumbres diarias para todo tipo de organizaciones. Tampoco hay escasez de otros desastres potenciales próximos debido a tendencias preocupantes como el cambio climático y las limitaciones de recursos.

Las estrategias de decisión que nos trajeron aquí probablemente no serán de mucha ayuda para seguir adelante. De hecho, algunos de estos podrían ser la razón por la que estamos inundados por emergencias y choques inesperados.

Los tomadores de decisiones deberán ser cada vez más efectivos para priorizar problemas y resolverlos (o mejor, prevenirlos) de manera oportuna.

Para tener éxito en sus misiones, estos posibles «héroes» deberán reconocer que no todas las emergencias son iguales.

Dos tipos de crisis

Un tipo es donde hay un problema temporal que necesita una solución. Una vez que se resuelve el principal problema de fondo, la crisis ha terminado. Ejemplos: un conflicto en el lugar de trabajo, un neumático reventado, apendicitis.

De hecho, puede pagar ser el héroe en estos casos. Un tomador de decisiones se hace cargo en un momento de necesidad y aborda el problema de manera dedicada. La tormenta pasa, y las acciones valientes son reconocidas con suerte.

Pero algunas crisis no son temporales. Contienen una multitud de tormentas que interrumpen las operaciones diarias y se prolongan durante varias temporadas. No es un solo problema que necesita ser resuelto. En cambio, múltiples sistemas están fallando. COVID-19 es un ejemplo mundial.

Algunas personas que toman las decisiones aún pueden desear ser el héroe en estas situaciones. Es posible que deseen saltar y salvar el día. Pero eso es peligroso: tendrían que hacerlo día tras día durante tiempos cambiantes e inciertos. Incluso si la probabilidad de cometer un gran error pudiera ser pequeña para cada decisión, la larga duración de la crisis aseguraría que eventualmente suceda.

Como resultado, en última instancia, pueden convertirse en villanos, a pesar de sus intenciones iniciales.

Un equipo de héroes

Un enfoque útil para este segundo tipo de crisis sería construir un pequeño equipo de decisión de tres o cuatro personas que abordarían las cosas juntas, siguiendo un protocolo basado en los valores y objetivos de la organización.

Esta estrategia tiene varias ventajas:

  • Disminuye las ansiedades individuales al distribuir las responsabilidades: es probable que un solo tomador de decisiones sea aplastado por la presión constante. Saber que hay algunos otros que están levantando el mismo peso ofrece la tranquilidad necesaria para tomar decisiones más sabias.
  • Reduce los errores que ocurrirían debido a prejuicios personales: un solo tomador de decisiones puede estar bajo el hechizo de ciertas ilusiones debido a sus creencias y experiencias personales. Otros en el equipo ayudarían a mitigarlos para mejorar las decisiones.
  • Previene decisiones impulsivas defectuosas al ralentizar el proceso: un solo tomador de decisiones sentiría la necesidad de actuar rápidamente bajo angustia, sin considerar adecuadamente las consecuencias de sus acciones. La necesidad de consultar con el equipo sobre decisiones cruciales reduce aún más la probabilidad de cometer errores.
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