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A menudo escuchamos que la meditación puede ayudar con una serie de problemas de salud mental. Sin embargo, una revisión de la investigación sobre la meditación, que incluyó 47 estudios y más de 3500 participantes, encontró resultados mixtos (Goyal et al., 2014). En general, los investigadores encontraron evidencia moderada de que la meditación y la atención plena eran beneficiosas para la ansiedad, la depresión y el dolor, pero poca evidencia de una mejora significativa en el estrés y la calidad de vida. El metanálisis tampoco encontró un impacto significativo en una larga lista de otras preocupaciones, incluida la falta de atención, el uso de sustancias, los malos hábitos alimenticios, los trastornos del sueño y los problemas de peso. Confundiendo aún más las cosas, otros estudios han encontrado una respuesta negativa a la meditación, incluido un aumento de los síntomas de depresión y ansiedad (ver Farias y Wikholm, 2015).

Hay muchas explicaciones posibles para estos resultados, incluida la forma en que se midieron los síntomas, la duración del entrenamiento de meditación, el nivel de experiencia del instructor y la cantidad de tiempo que los sujetos practicaron. Uno de los factores más importantes que determina el resultado es el tipo específico de meditación realizada. Resulta que el tipo de meditación practicada marca una gran diferencia: no todas las meditaciones son iguales. En un esfuerzo por aclarar y comprender el impacto de la meditación, los investigadores han comenzado a explorar cómo diferentes estilos aumentan o disminuyen la activación cerebral y en qué regiones específicas del cerebro (ver Fox, 2016; Travis y Shear, 2010). Lo que hemos aprendido es que las diferentes formas de meditación tienen diferentes efectos en el cerebro, dependiendo de cómo el practicante dirija su atención e intención. Estos hallazgos tienen importantes implicaciones para la meditación y la salud mental. Si bien los diferentes estilos de meditación tienen diferentes efectos en el cerebro, sugiere que también podrían tener diferentes impactos en los síntomas de salud mental.

A lo largo de mis 20 años de práctica como psicóloga, especialista en neurofeedback y profesora de meditación, he observado directamente este proceso con clientes y estudiantes, así como en mi propio viaje de meditación / sanación. Lo que he descubierto es que podemos aumentar drásticamente la probabilidad de resultados positivos de la meditación cuando podemos identificar prácticas de meditación que abordan directamente las preocupaciones de una persona y reequilibran los patrones cerebrales problemáticos. Esta comprensión combinada con el conocimiento acumulado en cientos de estudios de imágenes cerebrales de la meditación condujo al desarrollo del enfoque de neuromeditación, que se resume a continuación.

En general, los diferentes tipos de meditación se pueden clasificar en cuatro «estilos» básicos. (Tarrant, 2017). Debido a que cada estilo tiene un impacto diferente en el cerebro, existen implicaciones específicas para su capacidad para influir tanto positiva como negativamente en los síntomas de salud mental. Una vez que entendemos los cuatro estilos, es mucho más fácil identificar cuál (es) puede ser adecuado para los objetivos y necesidades específicos de cada individuo. Los cuatro estilos incluyen concentración, atención plena, corazón abierto y mente en paz.

Elija su estilo de neuromeditación

Fuente: Jeff Tarrant, Ph.D.

  • Enfoque: las prácticas de meditación con este enfoque implican mantener la atención en un solo objeto. Básicamente, identificas un objetivo para tu atención, como la respiración o un mantra. Cuando la mente está distraída, la reconoce lo más rápido posible y redirige suavemente su atención al objetivo. Estas prácticas activan y ejercitan los lóbulos frontales, haciéndolos perfectos para cualquier persona que quiera mejorar su atención, memoria u otras funciones cognitivas.
  • Mindfulness: aunque esta práctica ha ganado mucha atención en los últimos años, la definición exacta de mindfulness sigue siendo objeto de debate. Como Jon Kabat-Zinn, definimos la atención plena como “estar atento de una manera particular, a propósito, en el momento presente y sin juzgar” (2005). Estas prácticas tienden a calmar las regiones del lóbulo frontal asociadas con la ansiedad y también calma una red en el cerebro diseñada para crear nuestra identidad, de esta manera el mindfulness es una práctica perfecta para quienes trabajan con estrés y ansiedad.
  • Corazón abierto: estas prácticas implican activar un estado de sentimiento positivo y luego dirigir esos sentimientos hacia uno mismo o hacia los demás. Prácticas como la benevolencia, la gratitud y el perdón entran en esta categoría. Estas prácticas activan redes de atención y regiones cerebrales asociadas con la empatía y el procesamiento emocional. Estas prácticas pueden ser muy útiles para cualquier persona que esté lidiando con el resentimiento, el dolor no resuelto, el manejo de la ira o cualquier persona que solo quiera comprender mejor a los demás.
  • Mente tranquila: las prácticas de esta categoría representan el estereotipo de la meditación. Este es un estado en el que se ha minimizado el parloteo interno. A veces se describe como una sensación de espacio o vacío. Este estado es común en tradiciones como el Zen o la Meditación Trascendental (MT). Como era de esperar, los patrones cerebrales asociados con estas prácticas muestran una calma significativa en muchas áreas del cerebro, incluida la red de modo predeterminado y los centros de lenguaje. Debido a que estas prácticas implican esencialmente interrumpir el proceso «normal» de «egoísmo propio», estas prácticas pueden ser muy útiles para cualquier inquietud relacionada con una autopercepción distorsionada o inexacta.

Entonces, ¿qué estilo es mejor para usted o sus clientes / estudiantes? Bueno, depende de los objetivos y necesidades específicos e individualizados. Si tiene problemas de atención, practique la concentración. ¿Le preocupa el estrés y la ansiedad? Practica la atención plena. ¿Te sientes desconectado de tus emociones o demasiado negativo y pesimista? Prueba Open Heart. ¿Encuentra que su mente corre a un millón de millas por hora y está atrapada en un diálogo interno negativo? Practica con tranquilidad.

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