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«La verdadera amistad llega cuando el silencio entre dos personas es cómodo».
-David Tyson

Ya seamos introvertidos, extrovertidos, mariposas sociales o alhelíes; siempre podemos usar un amigo o dos. Hacer amigos en la infancia suele ser fácil. Los niños son menos rápidos para juzgarse entre sí, es más probable que los niños se acerquen más si a ambos les gusta el color naranja y pueden conectarse entre sí en niveles tan básicos. Esta inocencia se pierde rápidamente a medida que envejece. Una queja común de muchos adultos postgraduados es la dificultad para hacer nuevos amigos. Es verdad. Hacer nuevos amigos es muy difícil en la edad adulta. Sin embargo, mantener vivas nuestras viejas amistades también requiere trabajo. Siempre estoy dispuesto a hacer nuevos amigos, pero soy culpable de descuidar mis amistades a largo plazo; Creo que todos somos. Mantener amistades en plena carrera, matrimonio e hijos es un desafío. Entonces, ¿podemos trabajar para convertirnos en mejores amigos de esas personas que tanto amamos?

Sea generoso: los amigos son una parte importante de nuestra vida. Ellos celebran con nosotros en tiempos de felicidad y se quedan para enjugar nuestras lágrimas en tiempos de desesperación. Comprar regalos, pagar la cuenta de la cena, ofrecerse a preparar el desayuno o trabajar duro para ser un buen anfitrión son ejemplos de generosidad. Si tu amigo está en la ciudad, ofrécete a llevarlo a tomar una copa, si te quedas en casa de un amigo, ofrécete a invitarlo a cenar, si es el cumpleaños de tu amigo, sorpréndelo con una entrega de Amazon. Estos actos de generosidad no tienen por qué ser enormes. Gastar dinero extra en un regalo, una tarjeta o un gesto puede ser de gran ayuda.

Ahorre tiempo: todos tenemos vidas ocupadas, por lo que nuestro tiempo es precioso, pero también lo son nuestras amistades. Reserve tiempo para responder sus mensajes de texto, reserve tiempo para charlar por teléfono y pasar tiempo comiendo juntos. El tiempo es algo que nunca podremos recuperar, por lo que alejarse de las redes sociales y pasarlo en persona con un amigo no tiene precio.

Esté presente: cuando se siente con su amigo, esté presente. Guarde su teléfono, escuche y participe activamente en una conversación. La vida es corta y es posible que no sepa cuándo podrá volver a ver a su amigo.

“Pensando en ti”: enviar un mensaje de texto divertido o una linda tarjeta por correo puede ser lo mejor que le puede pasar a tu amigo en todo el día. De hecho, tenemos la capacidad de alegrarle el día a alguien, por lo que debemos aprovechar eso, especialmente con nuestros amigos.

Escuche: A veces todo lo que podemos hacer es escuchar. Es posible que no tengamos ningún consejo que ofrecer o que no podamos reparar el corazón roto o la carga estresante de nuestro amigo, pero escuchar puede ser lo mejor que podamos hacer en este momento.

Conviértalo en una prioridad: si no damos prioridad a nuestras amistades, nadie más lo hará.

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