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Cuando mencionamos la palabra autoengaño hacemos referencia a los diferentes episodios en los que una persona se miente a sí misma, siendo este uno de los grandes problemas a los que deben hacer frente muchas mentes. Este tipo de problema se da en aquellos casos en los que un individuo se convence a sí mismo de una realidad que es completamente falsa, pero que se realiza de una forma inconsciente.

Este último punto conviene recalcarlo, ya que es clave para poder diferenciar el autoengaño de la mentira. La gran diferencia existente entre ambos conceptos es que este último hace referencia a una situación en la que la propia persona es consciente de que no dice la verdad, mientras que en el caso del autoengaño, la persona lo que hace es aceptar una realidad que no es verdadera pero no es consciente de que es falsa.

En definitiva, la persona que se autoengaña no se da cuenta de la situación, siendo por tanto un problema que puede llegar a revestir una alta gravedad. Cabe destacar que existen diferentes tipos de autoengaño, los cuales pueden llegar a darse con mayor o menor frecuencia, afectando asimismo cada uno de ellos de una manera psicológica diferente.

A continuación te mostramos algunos de los tipos de autoengaño que se dan con mayor frecuencia y los efectos que tienen sobre aquellas personas que los padecen.

Autoengaño funcional

Este tipo de autoengaño se da con mucha frecuencia, siendo habitual que lo padezcan aquellas personas que se mienten a sí mismas para convencerse de que la decisión que han tomado ha sido la correcta.

Este engaño es adaptativo a corto plazo, pero con el transcurso del tiempo puede llegar a ser altamente perjudicial. Se produce el efecto psicológico al decidir el propio individuo transformar una verdad en una mentira que lo único que hace es tranquilizarle, pero que no se ajuste a la realidad.

El gran problema existente es que aunque se trate de una buena intención, si se repite de manera excesiva puede llegar a ser contraproducente y negativa. Esto puede traducirse como que todo aquello que es funcional, si su duración es excesiva o es tomada en grandes dosis, el efecto que se logra es diferente al que se desea.

Esto a su vez hace que la persona que recurre al autoengaño funcional no sea capaz de plantearse a sí misma desafíos y que esté en una zona de confort permanentemente. De esta forma no consigue adquirir las habilidades que necesita para poder alcanzar la meta que tiene en su mente.

«Valorar para creer»

El autoengaño que se denomina «Valorar para creer», se puede definir como el convencimiento que tiene una persona de que si hay algo que cuesta mucho dinero, esfuerzo o tiempo, se le da más importancia que a otras cosas por las que no se ha tenido que pagar tanto.

Esto no se aplica tan solo a bienes materiales, si no que también se puede aplicar sobre grupos sociales y otro tipo de situaciones. En estos casos las personas tienden a valorar más aquellas cosas que consideran que tienen más valor tan solo por su precio o tiempo invertido.

Este autoengaño surge en aquellas personas en las que hay una contradicción que afecta a su sistema cognitivo, afectando tanto a creencias como a ideas y pensamientos, pero también al sistema conductual, con diferentes comportamientos y acciones, y que recurren a este tipo de autoengaño para poder dar solución a dicha contradicción.

Su principal efecto psicológico es que, la persona que recurre al mismo, se mantiene esforzándose por lograr una meta que, en muchas ocasiones, no encaja dentro de sus valores y principios. En este caso, la persona suele a acabar siendo consciente de la situación y sentirse decepcionada.

Mentir a los demás para autoconvencerse

Una de las formas más sutiles de autoengañarse es la de mentir a otras personas para, al mismo tiempo, autoconvencerse de algo, haciendo que la realidad se vea distorsionada.

Aunque en un principio la persona sí es consciente de que está distorsionando esa realidad, progresivamente va dejando de hacerlo hasta que en su interior se cree su propia mentira.

Se basa en un mecanismo mediante el cual al repetir la misma mentira en diferentes ocasiones a otras personas, hace que para ese individuo la mentira se convierte en realidad, creando así una falsa verdad.

Uno de los grandes problemas de este autoengaño es que es la capacidad de absorción del mismo, haciendo que estas personas continúen negando la realidad aunque haya pruebas empíricas de que lo que dicen no es cierto. Esto no se debe a que no sean honestos, si no por el propio efecto de este engaño a sí mismos.

Autoengaño de consolación

Este autoengaño es uno de los más frecuentes, ya que se da en aquellas situaciones en las que una persona miente para poder responsabilizar de la situación que sufre a otro agente eterno y así compadecerse de ello. Un ejemplo claro de ello es el decir «soy muy celoso por que mi pareja me da motivos para serlo».

A través del autoengaño de consolación se protege el ego y el autoestima, haciendo que esas personas piensen que nada de lo que les pasa es por su culpa, si no que son, en todos los casos, víctimas de la situación que viven o atraviesan.

Aunque en un principio pueda parecer positivo, al menos en parte, puesto que en muchas ocasiones no se es responsable por completo de lo que ha ocurrido, otras veces el recurrir a estas causas y factores pueden llegar a inmovilizar a ese individuo ante los cambios que puedan aparecer en su vida, haciendo que no sea posible el crecimiento y desarrollo psicológico.

Su efecto psicológico es el de impedir hacer frente a aquellos problemas que pueden hacer a una persona sentir mal, haciendo que se piense que son imposibles de superar.

Estos son cuatro de los diferentes tipos de autoengaño que se dan con mayor frecuencia entre las personas.