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Fuente: yevgeniy11 / Shutterstock

Cuando ocurre un evento traumático, nuestros pensamientos, sentimientos, emociones e incluso nuestros cuerpos pueden extinguirse. La conmoción y el dolor tienen una forma de hacerle esto a la gente. Dependiendo de la gravedad y el significado emocional del evento, podemos encontrarnos tensos, entumecidos o entrando en modo de «lucha-huida o congelación» en un intento de protegernos y regular nuestro entorno. Después del evento traumático, podemos experimentar síntomas de hipervigilancia, es decir, no poder «apagar» emocionalmente lo que estamos pensando o sintiendo. Podemos experimentar dificultad para dormir, depresión o ansiedad, o incapacidad para relajarnos. Todo esto puede tener un impacto negativo en la calidad de nuestra vida.

Debido a que nuestras vidas están tan ancladas en nuestras experiencias vividas, cuando nos encontramos con un evento que pone nuestro mundo patas arriba, nos enfrentamos al desafío de reconstruir nuestro mundo y nuestro sentido de nosotros mismos. Este fenómeno se ha denominado crecimiento postraumático (PTG) que incluye la evaluación del crecimiento en varias áreas: nuestras relaciones con los demás, aceptación de nuevas posibilidades, mayor fuerza y ​​resiliencia personal, espiritual / filosófica y una nueva apreciación de la vida (Tedeschi, & Calhoun, 2004).

Investigaciones recientes respaldan que nuestra creatividad emocional y psicológica también puede verse influida al reescribir los escenarios de nuestra vida después del trauma. Por ejemplo, en un estudio de Kashdan y Kane (2011), observaron el crecimiento postraumático en una muestra de estudiantes universitarios. Según sus resultados, los estudiantes que tenían niveles más bajos de conductas de evitación experiencial (falta de voluntad para sentir o experimentar pensamientos o emociones angustiantes) experimentaron niveles más altos de crecimiento; por lo tanto, cuanto menos evitaban la situación, más salían de ella. Asimismo, un estudio de Tolleson y Zeligman (2019) examinó si la creatividad puede ayudar a moderar la relación entre enfermedad crónica y trauma. Sus resultados sugieren que la creatividad sirvió como un posible predictor de síntomas traumáticos y la probabilidad de PTG.

Desmantelamiento y reconstrucción emocional

Si bien la investigación es aún relativamente reciente en esta área, existe un gran optimismo en cuanto a si la creatividad se desencadena como resultado de los eventos traumáticos vividos o de qué manera. Se ha citado el crecimiento postraumático (PTG) como una sugerencia de que cuando experimentamos un evento traumático, la forma en que una vez vimos nuestro mundo se ha hecho añicos. Nuestras viejas creencias, visiones del mundo, pensamientos y hábitos ya no son valiosos para nosotros. Como tal, PTG sugiere que, a su vez, creemos nuevas formas de relacionarnos con el mundo.

Debido a que el trauma tiene un impacto significativo en nuestra creatividad y pensamientos, inicialmente podemos sentirnos estancados, atrapados o bloqueados en nuestra creatividad. Dependiendo del tipo de trauma experimentado (un solo evento aislado como un desastre natural versus abuso narcisista o abandono de la pareja), la naturaleza del trauma en sí puede dificultar su superación. Sin embargo, la forma en que elijamos pasar por eventos traumáticos puede tener un alto precio en la creación de una nueva apreciación por la vida, ver el mundo desde una perspectiva diferente o nuestra capacidad para estimular nuestra creatividad (Forgeard, 2013).

Algunos consejos a tener en cuenta para fomentar la creatividad en el marco del PTG:

Vuelve a conectarte contigo mismo. Cuando experimentamos un evento traumático, podemos sentirnos desconectados de nuestro sentido del yo, donde nuestros recuerdos, pensamientos, sensaciones corporales y sentimientos se ven afectados. Practicar la atención plena y ser más consciente de cómo nos sentimos, cuándo y por qué es importante para ayudar a reconectarnos con el sentido de nosotros mismos. El yoga, la meditación y la naturaleza son excelentes formas de ayudarnos a fortalecer nuestra conciencia de nuestra conexión mente / cuerpo, mientras que llevar un diario o escribir expresivamente puede ayudarnos a aprovechar nuestros sentimientos y necesidades internos.

Sistema de apoyo. Tener un sistema de apoyo positivo y emocionalmente saludable es importante para el PTG y la creatividad. Cuando hemos experimentado un evento traumático, tendemos a excluir a los demás y a distanciarnos del instinto de autoconservación, que es contradictorio para el crecimiento y la creatividad. Tener un amigo, mentor o familiar de confianza que sea un modelo positivo y saludable para ti y que te apoye emocionalmente en tu viaje puede ser la chispa necesaria para despertar la creatividad.

Autoconciencia y perdón. El crecimiento postraumático es un proceso y no debemos esperar que seamos perfectos o que el proceso sea fácil. Puede haber días en los que tengamos dificultades para levantarnos de la cama o lidiar con el ruido. Nuestros niveles de energía pueden bajar, nuestros apetitos pueden cortarse y la depresión puede nublar nuestra felicidad. Estas situaciones nos dan la oportunidad de tomar conciencia, de ir allí y observar lo que podemos estar sintiendo o pensando. Estos también nos dan la oportunidad de perdonarnos a nosotros mismos. El crecimiento es un maratón, no una carrera. En los días difíciles, ralentizamos las cosas y reflexionamos. Los días que vienen más fáciles, nos esforzamos por lograr otro hito personal en la creatividad.

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