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Al examinar el interior del cerebro con escáneres de resonancia magnética, los investigadores de la University College London encontraron que los estudiantes conservadores autoproclamados tenían amígdalas más grandes que los liberales.

La amígdala es una estructura en forma de almendra ubicada en lo profundo del cerebro que está activa durante los estados de miedo y ansiedad. Los liberales tenían más materia gris al menos en la corteza cingulada anterior, una región del cerebro que ayuda a las personas a afrontar la complejidad.

Los resultados no son tan sorprendentes, ya que son consistentes con los hallazgos de otros estudios. Hace poco más de un año, investigadores de Harvard y UCLA San Diego informaron haber encontrado un gen «liberal». Sin embargo, este gen tuvo un efecto mínimo y solo funcionó para adolescentes con muchos amigos. Los resultados también son consistentes con los estudios psicológicos sobre el seguimiento de conflictos.

Lo que esto significa

Hay una gran incógnita detrás de estos hallazgos. Suponiendo que el tamaño de la amígdala realmente aumenta la probabilidad de ser conservador, ¿se determina el tamaño de la amígdala al nacer, o tal vez aumenta con experiencias infantiles aterradoras, como? Que la paternidad autoritaria y el castigo corporal?

Asimismo, uno podría preguntarse si la diferencia en materia gris se ve afectada por la exposición a un desafío educativo, la diversidad social o el enriquecimiento cognitivo infantil.

El punto de vista «nacido» versus «adquirido» sobre las actitudes políticas es importante para los psicólogos. Después de todo, si las inclinaciones políticas se fijan desde el nacimiento en términos de anatomía cerebral, hay pocas esperanzas de cambio. A la mayoría de nosotros probablemente le gustaría ver un mundo en el que las actitudes políticas estén menos polarizadas y sean más cambiantes, pero eso puede ser una quimera.

Mientras tanto, el hecho neurocientífico de dos criaturas políticas muy diferentes ayuda a aclarar gran parte de las payasadas políticas de las democracias modernas.

La mayoría de las sociedades se dividen en un partido que quiere el cambio (el partido más liberal) y otro que le teme al cambio (los conservadores). El partido liberal es generalmente más intelectual y el partido conservador es más antiintelectual.

El Partido Conservador es un gran defensor de la defensa nacional y amplifica nuestra percepción de la amenaza, ya sean agresores extranjeros, inmigrantes, terroristas o ideologías dominantes como el comunismo. Para un curador, el mundo es un lugar aterrador.

Dado que sus cerebros son tan diferentes, no es de extrañar que liberales y conservadores pasen tanto tiempo hablando entre ellos sin llegar nunca a un diálogo o consenso real.

Como científicos, esperamos que estos hallazgos se repitan porque informan mucho sobre el comportamiento político. Como ciudadanos, preferiríamos que los políticos no se dividieran en categorías tan diferentes de animales políticos.

Si todos nacieran con el mismo potencial cerebral para adquirir puntos de vista conservadores o liberales, entonces podríamos ser más optimistas sobre las perspectivas de comunicación política y construcción de consenso. Si los votantes tuvieran el mismo cerebro, tal vez podrían tener la misma mente.