Seleccionar página

Una de las herramientas más útiles en el arsenal de los neurocientíficos es la imagen de resonancia magnética funcional o fMRI. Las IRMf permiten a los investigadores observar cómo funciona el cerebro mientras hacemos todo, desde resolver problemas complejos hasta responder a un destello de luz. Las IRMf miden los cambios en el flujo sanguíneo que ocurren cuando las células del cerebro se ponen a trabajar.

Si le van a hacer una resonancia magnética en su cerebro en funcionamiento, lo colocarán en un tubo grande con imanes que giran a su alrededor creando un campo magnético. Esos imanes hacen que los átomos de hidrógeno en el suministro de sangre giren y una computadora traduce diferentes velocidades de giro (diferentes cantidades de oxígeno) en una imagen codificada por colores que indica los niveles de actividad en el cerebro.

A menudo se le asigna una tarea mental para realizar mientras está en la máquina de resonancia magnética, aunque también puede escanear el cerebro en reposo y observar qué hacen las neuronas en una resonancia magnética funcional en estado de reposo (rsfMRI). Las regiones específicas del cerebro que se utilizan durante esta tarea trabajan más que otras áreas y, por lo tanto, requieren más suministro de sangre y más oxígeno. Aparecen codificados en un color rojo brillante en el escaneo. Los colores más fríos como azules y verdes indican menos actividad en una región.

¿Qué es un conector?

Si escanea todo el cerebro, puede correlacionar la actividad sincrónica en diferentes áreas anatómicamente separadas del cerebro y desarrollar un mapa de la forma en que las regiones del cerebro trabajan juntas, llamado conectoma.

Cuatro redes funcionales que resultaron ser altamente consistentes entre sujetos.

Fuente: Malaak N. Moussa, Matthew R. Steen, Paul J. Laurienti y Satoru Hayasaka, CC BY 2.5 Wikimedia Commons.

Hay al menos siete redes principales en el cerebro humano (el número exacto depende de cómo se defina una red). Una palabra de precaución aquí: hay tanto acuerdo como desacuerdo sobre qué son exactamente estas redes y cómo están organizadas; esta es solo una descripción.

Existe la red de modo predeterminado (que consiste en aquellas partes del cerebro que están activas cuando no estamos haciendo nada específico, cuando solo estamos contemplando cosas), la red sensoriomotora (que se usa cuando estamos realizando una actividad motora). tarea o cuando estamos coordinando nuestros movimientos para esa tarea), la red visual (activa cuando estamos usando información visual para resolver problemas, reconocer patrones y caras, identificar objetos y analizar el movimiento de los objetos en el campo visual), el red ejecutiva central (utilizada para integrar información de otras redes y memoria de trabajo en la toma de decisiones), la red límbica (involucrada en determinar nuestra reacción a un estímulo, así como la emoción asociada con esa reacción, recompensa y motivación), la red de prominencia (determinando qué es lo más importante en el mundo que nos rodea y moderando cómo reaccionarán las otras redes, en particular las redes ejecutiva central y por defecto) y la red de atención dorsal que guía o r atención a lo que es más importante o más activo en el mundo que nos rodea.

Una de las revelaciones más interesantes que surgen de esta investigación es que, a pesar de las similitudes en estas redes en todos los seres humanos, las formas en que cada uno usa estas redes varían de persona a persona. Tendemos no solo a usar estas redes de una manera que difiere de las demás, sino que también es consistentemente típica de «nosotros» a lo largo del tiempo. Las formas en que cada uno de nosotros usa las diferentes redes cerebrales es tan individual y única que pueden usarse para identificarnos de todos los demás, como una huella digital cerebral, solo con mirar un escaneo.

Los investigadores y los médicos están interesados ​​en estos patrones de uso individuales porque pueden ayudar a diseñar tratamientos más efectivos para las personas que experimentan dolor, angustia o dificultad.

Conectomas y recuperación del duelo

El duelo por la pérdida de un ser querido es un ejemplo de cómo los conectomas pueden ayudar a las personas que luchan con la pérdida. El duelo es terrible y la pérdida es dolorosa, pero para la mayoría de las personas, es dolorosamente transitorio y finalmente se resuelve con el tiempo. Sin embargo, algunas personas (alrededor del 7 al 10 %) experimentan un duelo complicado, una respuesta de duelo que es más intensa, prolongada y debilitante que la típica reacción a la pérdida.

Un estudio realizado por Chen, et al., en 2020 usó rsfMRI para examinar la actividad en la red límbica en personas en duelo que habían perdido a un ser querido en el último año. En particular, estaban interesados ​​en los patrones de conexión derivados de una parte del circuito emocional llamado amígdala.

Descubrieron que la amígdala era más activa en las personas en duelo que sufrían un duelo complicado que en los controles sanos. Además, la actividad entre la amígdala y el resto de la red límbica, la red predeterminada y las redes de control ejecutivo y prominencia tendieron a aumentar a medida que los síntomas del duelo empeoraban con el tiempo.

Su conclusión fue que este tipo de resonancia magnética funcional podría ayudar a los médicos a determinar quién era más probable que experimentara una queja complicada y permitir una intervención temprana para esas personas.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información

ACEPTAR
Aviso de cookies