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Mi enfermedad no me define.

La esquizofrenia es un trastorno cerebral, aunque históricamente se consideró una enfermedad mental. Aunque la esquizofrenia afecta a unos 60 millones de personas (1% de la población adolescente y adulta del mundo), el público no la comprende bien.

La esquizofrenia se manifiesta como delirios paranoicos y otras creencias falsas, alucinaciones auditivas, visuales y de otro tipo, comportamiento inusual o extraño, dificultad para pensar, falta de motivación, deterioro de la memoria, toma de decisiones, comportamiento e incapacidad para distinguir lo que es real de lo que no lo es. Por lo general, estos síntomas comienzan al final de la adolescencia o al comienzo de los veinte y, a menudo, se denominan psicosis o «crisis nerviosa».

Hay muchos conceptos erróneos comunes. Aclaremos las verdades sobre la esquizofrenia.

La esquizofrenia NO es un signo de fracaso o debilidad moral.

Tanto los factores genéticos como los ambientales pueden causar cambios en la estructura del cerebro y la neuroquímica durante la vida fetal, lo que lleva a la esquizofrenia en la edad adulta temprana.

Una persona con esquizofrenia tiene UNA personalidad. No múltiples.

Detrás de la frente está el lóbulo frontal, que es el CEO vitalicio de cada cuerpo. Este se encarga de las «funciones ejecutivas», es decir, la capacidad de organizar pensamientos, pensar con claridad, planificar, controlar impulsos y comprender las consecuencias. En una persona con esquizofrenia, la corteza prefrontal no funciona correctamente, lo que provoca síntomas de desorganización y confusión. Otra parte del cerebro llamada sistema límbico es químicamente anormal en la esquizofrenia, lo que puede provocar síntomas psicóticos, incluidas alucinaciones (escuchar y ver cosas que realmente no existen) o delirios, que son creencias falsas fijas.

A veces, los síntomas de la esquizofrenia incluyen pensamientos y lenguaje desconectados, dificultad para formular oraciones coherentes y, a menudo, descuidar el cuidado personal al no ducharse ni comer.

La esquizofrenia no se puede superar con la fuerza de voluntad.

Mediante la intervención con fármacos antipsicóticos, se puede restaurar el equilibrio químico anormal en el cerebro. También fortalecen las conexiones entre miles de millones de células cerebrales y ayudan a regenerar el crecimiento de materia gris y blanca en el cerebro en múltiples regiones.

La esquizofrenia NO es una condición desesperada.

La recuperación parcial o completa es posible en muchos pacientes. Una combinación de prevención temprana, medicación ininterrumpida, rehabilitación psicosocial, apoyo familiar y de pares puede ayudar a superar los síntomas, prevenir recaídas (que pueden llevar a la pérdida de tejido cerebral) y recuperar vidas. Con un tratamiento integral, las personas que viven con esquizofrenia pueden lograr sus objetivos de vida y recuperar el funcionamiento en las tres áreas principales de la vida: trabajo, juego y amor.

Desmentir los mitos de la esquizofrenia es un paso importante para entenderla como una condición médica.

Coautor de Henry A. Nasrallah, MD, profesor de psiquiatría, neurología y neurociencia, Facultad de medicina de la Universidad de Cincinnati
y Helen M. Farrell, MD, Escuela de Harvard, Psiquiatra de Boston
http://www.helenfarrellmd.com

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