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Fuente: Fotógrafo / Adobe Stock

Las condiciones médicas a las que ahora nos referimos como “trastornos del espectro autista” se identificaron y etiquetaron por primera vez a fines de la década de 1930. Este grupo de trastornos resulta en dificultades de comunicación, conductas repetitivas, problemas sensoriales y problemas de comunicación e interacción social. La comprensión de la comunidad médica sobre estos trastornos y las mejores formas de tratarlos está en constante evolución.

El mes pasado, la Academia Estadounidense de Pediatría publicó un nuevo informe clínico sobre los trastornos del espectro autista que resume el conjunto de pruebas que se han desarrollado durante los últimos 12 años.

El primer hecho notable del informe es que las tasas de autismo continúan aumentando: aproximadamente uno de cada 59 niños en los Estados Unidos es diagnosticado con un trastorno del espectro autista, en comparación con uno de cada 88 niños hace solo ocho años.

El informe también ofrece pautas actualizadas sobre las mejores formas de diagnosticar los trastornos del espectro autista en los niños. Aunque los trastornos autistas son enfermedades neurológicas, buscar ciertos comportamientos en los niños pequeños suele ser la mejor manera de hacer un primer diagnóstico. Los niños con trastornos del espectro autista a menudo tienen dificultades para comprender la intención de otra persona, es menos probable que hagan contacto visual con los demás y, por lo general, no participan en juegos de simulación de la misma manera que los otros niños. Pueden tener dificultad para procesar los gestos y el lenguaje.

Según el informe, alrededor de una cuarta parte de los niños con autismo experimentan una disminución en el lenguaje o las habilidades sociales, es decir, pierden las habilidades que una vez adquirieron, cuando tienen entre 18 y 24 meses de edad. Los investigadores no entienden por qué sucede esto.

Estos signos de advertencia son extremadamente importantes, escriben los autores, porque existe una clara evidencia de que comenzar el tratamiento, incluso si se espera un diagnóstico, pero no se confirma, conduce a mejores resultados. En consecuencia, el informe recomienda la detección de autismo de rutina para todos los niños durante sus visitas pediátricas.

Según el informe, algunas de las intervenciones más efectivas abordan conductas específicas del autismo e identifican los desencadenantes de ellas.

Las intervenciones conductuales son «muy, muy importantes», dijo la coautora Susan Levy. La intervención más intensa es Applied Behavior Analysis (ABA), un programa que aborda comportamientos específicos, identifica desencadenantes y antecedentes, y responde con recompensas cuando un niño se comporta de la manera deseada. La evidencia muestra que las intervenciones que enseñan a los niños y sus familias estrategias de comunicación efectivas también son efectivas. La evidencia también indica que las dietas que eliminan el gluten o la caseína no tienen un efecto significativo sobre los síntomas o comportamientos.

Además, el informe enfatiza la importancia de prestar atención a las condiciones médicas que a menudo ocurren con los trastornos del espectro autista pero que pueden tratarse por separado, como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, discapacidades intelectuales, problemas para dormir, convulsiones y ansiedad. La evidencia muestra que cuando los cuidadores y los profesionales de la salud pueden abordar estos otros problemas, se puede mejorar la capacidad general de funcionamiento de los niños y su calidad de vida.

Finalmente, el informe detalla la importancia de planificar la adolescencia y la transición a la edad adulta para las personas con trastornos del espectro autista. Encontrar servicios médicos y de salud conductual, desarrollo de habilidades profesionales, oportunidades de recreación comunitaria y apoyo residencial puede marcar una gran diferencia en la vida de las personas con autismo y sus familias.

Mensaje para llevar a casa: La comunidad médica está aprendiendo más sobre el autismo y la mejor manera de diagnosticar, tratar y apoyar a las personas con trastornos del espectro autista.

Visite el sitio web del Centro Bronfenbrenner de Investigación Traslacional de la Universidad de Cornell para obtener más información sobre nuestro trabajo en la resolución de problemas humanos.

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