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Fuente: Imagen de iStock de shaunl con licencia de Art Markman

Cuando miras hacia el cielo nocturno, ves una variedad de estrellas que difieren en su brillo y cercanía. Si ha aprendido acerca de los patrones de las estrellas en el cielo, es posible que también haya aprendido a identificar configuraciones o constelaciones particulares como la Osa Mayor o el Cinturón de Orión.

Si creces en los Estados Unidos o Europa, entonces puedes aprender los nombres de las constelaciones que reflejan figuras de la mitología griega. Pero otras culturas también han notado configuraciones de estrellas y les han dado nombres.

Un artículo en la edición de marzo de 2022 de Psychological Science de Charles Kemp, Duane Hamacher, Daniel Little y Simon Cropper aborda dos preguntas psicológicas interesantes sobre estas configuraciones de estrellas. Primero, ¿las diferentes culturas realmente ven algunos de los mismos patrones en el cielo nocturno? Si es así, ¿eso refleja algo sobre la forma en que la percepción humana crea patrones?

Por supuesto, el artículo no sería tan interesante si las diferentes culturas vieran patrones radicalmente diferentes en el cielo nocturno. Si bien claramente hay alguna variación de una cultura a otra, los investigadores analizaron datos de 27 culturas diferentes y encontraron que hay una cantidad notable de similitud.

En particular, cuando te enfocas en las estrellas más brillantes del cielo nocturno, encuentras que las culturas tienden a crear agrupaciones similares. Esas agrupaciones no son idénticas, pero hay mucha superposición entre los grupos que decidieron de forma independiente cómo ver el cielo nocturno.

Dada esta similitud entre culturas, los investigadores exploraron si los principios visuales simples podrían explicar las agrupaciones que se forman típicamente. A principios del siglo XX, los psicólogos identificaron principios que te llevan a ver las cosas como parte del mismo objeto frente a un objeto diferente. Los llamaron los principios de la Gestalt, usando la palabra alemana para forma.

Por ejemplo, piense en lo que sucede cuando hay un letrero con pares de luces que parpadean en secuencia. Puede ver esto como muchos pares que se mueven alrededor del borde del letrero. Esta experiencia perceptiva refleja que tendemos a agrupar cosas que parecen similares, cosas que están cerca unas de otras y cosas que se mueven juntas.

Los investigadores tomaron un mapa de las estrellas y construyeron un algoritmo simple para determinar qué estrellas es probable que las personas agrupen solo en función de las características visuales. Se enfocaron solo en estrellas razonablemente brillantes que se verían similares en el cielo nocturno y luego agruparon estrellas que también están razonablemente juntas.

Solo con base en estos principios, el modelo computacional pudo agrupar estrellas que aparecen en muchas de las agrupaciones más populares en todas las culturas. Al observar las agrupaciones que crearon las diferentes culturas, el modelo normalmente daría cuenta de una cantidad de ellas por completo, algunas de ellas parcialmente y, a menudo, había algunas que el modelo no encontró.

Este patrón sugiere que muchas de las agrupaciones de estrellas que hacen las culturas se basan en agrupaciones visuales simples. Luego, hay algunos que tienen algunas estrellas añadidas que el modelo no incluye, lo que podría reflejar otros factores perceptuales o culturales. Por ejemplo, una estrella en particular podría ser importante para la navegación, por lo que podría incluirse en una agrupación. O una agrupación basada en propiedades visuales podría parecerse a algún objeto culturalmente significativo, por lo que se podrían agregar otras estrellas para completar el patrón.

Por supuesto, cada cultura también tiene su idiosincrasia. Como resultado, cada uno tenía al menos unas pocas configuraciones de estrellas que no correspondían a una agrupación perceptiva obvia. Pero la conclusión principal es que un gran número de las configuraciones que eran culturalmente relevantes también tenían una base perceptiva clara. Encuentro este documento fascinante porque sugiere cómo los aspectos de nuestra cultura que se arraigan profundamente pueden tener sus raíces en la forma en que funcionan nuestros sistemas de percepción.

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