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Fuente: Fizkes/Shutterstock

Como ser humano, es una certeza virtual que has experimentado dos cosas al menos una vez en tu vida (y probablemente varias veces): 1) Emociones incómodas de algún tipo, y 2) criticarte a ti mismo por sentirlas.

¿Y por qué no fruncirías el ceño ante lo que no se siente bien? En la superficie, parece tan comprensible. Después de todo, si de repente le duele el pie mientras camina, es muy probable que no vea con buenos ojos el dolor.

Pero, ¿cómo funciona una reacción negativa, incluso crítica, cuando se trata de cómo te sientes? Un equipo de investigadores examinó esta pregunta en un estudio que se acaba de publicar.

Lo que encontró el estudio

Más específicamente, el equipo investigó la conexión entre cuánto sentían las personas emociones que pueden ser incómodas (p. ej., miedo, tristeza, ira, vergüenza, culpa y ansiedad) y el grado en que rechazaban o desaprobaban las emociones incómodas (se refirieron a esto como no aceptación de la emoción). Observaron el vínculo entre estos dos elementos durante el transcurso de un día durante cinco días. Para ello, pidieron a todos los que participaron en el estudio que usaran una aplicación para completar un cuestionario en períodos de tiempo aleatorios entre 30 y 90 minutos.

Los resultados revelaron que, en primer lugar, aunque hubo cierta variación en la cantidad de emociones incómodas que sentían las personas y en la medida en que las desaprobaban, todos experimentaron ambas experiencias. En segundo lugar, los investigadores encontraron que había una relación entre sentir emociones incómodas y rechazarlas.

En tercer lugar, los resultados apuntaron a una conexión bidireccional entre estos factores de un momento a otro. Para ser exactos, cuando una persona siente emociones incómodas más de lo normal, también es más probable que desaprobe las emociones difíciles más adelante, y cuando alguien rechaza las emociones incómodas, está aún más inclinado a sentir emociones difíciles después.

Por supuesto, ningún estudio explica todo, y los investigadores reconocieron las limitaciones de su investigación. Por ejemplo, solo incluyeron mujeres en este estudio, aunque el equipo supuso que los hombres habrían mostrado un patrón comparable según otras investigaciones. Además, los investigadores comentaron sobre la necesidad de realizar este estudio entre personas mayores, ya que el rango de edad en este estudio era solo de 18 a 40 años.

Lo que esto significa para el manejo de las emociones

A pesar de estos problemas, los investigadores tenían razón al resaltar un punto central de su trabajo: cuando nos oponemos a las emociones incómodas en lugar de permitirlas, está relacionado con sentir más incomodidad emocional más adelante. A su vez, cuando sentimos sentimientos más incómodos, esto está relacionado con una mayor desaprobación de esos sentimientos.

Los investigadores sugieren que podría haber un patrón recurrente que se refuerza mutuamente en el que las personas luchan más, luego sienten más incomodidad, luego luchan aún más, y así sucesivamente. También mencionaron trabajos adicionales que podrían investigar este patrón más a fondo.

Entonces, ¿qué podemos sacar de esto? Aunque la investigación no fue experimental, el vínculo bidireccional entre los sentimientos de rechazo y la presencia de emociones incómodas indica que cuando se trata de cómo nos sentimos, paradójicamente, es mejor que no veamos esas emociones como malas. En cambio, si podemos permitir que tales emociones lleguen a la escena sin evitarlas ni oponernos a ellas, podría sentirse mejor de lo que pensamos.

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