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Fuente: Gerd Altmann / Pixabay

Un nuevo estudio arroja luz sobre cómo otros influyen en nuestras mentes. La investigación en ratones, cuyos cerebros son notablemente similares a los humanos, revela que nuestros cerebros se ven afectados por quienes nos rodean. El factor clave es el dominio. El cerebro del ratón subordinado está sincronizado con el del ratón dominante. Probablemente esto se aplique a nuestras relaciones. Por lo general, las personas con personalidades más fuertes toman decisiones y satisfacen sus necesidades con más frecuencia que sus socios.

Otros factores influyen. Cuantos más ratones interactuaban entre sí, más se sincronizaba su actividad cerebral. Por tanto, la longevidad e intensidad de una relación afecta el grado de influencia de nuestros seres queridos. Un nuevo giro en la sincronización cerebral activa dos tipos de células cerebrales. Una serie se centra en nuestro propio comportamiento y una segunda serie se centra en los demás. Cómo pensamos y dónde ponemos nuestra atención es importante. En la Universidad Carnegie Mellon, los neurocientíficos siguen nuestros pensamientos sobre los escáneres cerebrales para ver qué áreas y qué neuronas se iluminan. Las neuronas del yo y las neuronas del otro se iluminan en diversos grados en determinadas poblaciones. *

Dominación vs equilibrio en las relaciones

Idealmente, las amistades y las relaciones íntimas están equilibradas para que los amigos y socios tengan la misma voz en la toma de decisiones. En general, ambas personas satisfacen sus necesidades. Cada uno de ellos puede imponerse y negociar por sí mismo. Hay un compromiso de dar y recibir. Es una relación interdependiente. Se necesita autonomía, autoestima, respeto mutuo y habilidades de comunicación asertiva.

Por otro lado, hay relaciones en las que el poder está desequilibrado, como en las relaciones abusivas. Un individuo lidera y el otro sigue; uno domina y el otro da la bienvenida. Algunas relaciones se caracterizan por constantes conflictos y luchas de poder. Mi libro Superar la vergüenza y la codependencia describe los rasgos y motivaciones de las personalidades del “Maestro” y el “Alguacil”. El maestro es agresivo y está motivado para mantener el poder y el control, mientras que el alguacil es pasivo y está motivado para mantener el amor y la conexión. La mayoría de nosotros tenemos aspectos de ambos tipos en nuestra personalidad, aunque algunas personas caen en su mayoría en una categoría. Por ejemplo, muchos coadictos son tranquilos y la mayoría de los narcisistas prefieren ser maestros.

Cómo nuestra pareja controla nuestro cerebro

La sincronización del cerebro permite al animal dominante dirigir y subordinar a los animales para leer sus señales y seguir. ¿Qué significa esto para nuestras relaciones? La nueva investigación sugiere que en relaciones desiguales, el cerebro del socio dominante entrena al del socio subordinado, cuyo cerebro se sincronizará con él. Este patrón se vuelve más establecido cuanto más interactúa la pareja. Aunque algunos individuos pueden ser asertivos y parecer comportarse de forma independiente antes o fuera de la relación, una vez que están apegados a un maestro, cada vez más llegan a un acuerdo con la pareja dominante. Hay muchas variables en esta investigación, pero presumiblemente la sincronización del cerebro dificulta que el subordinado en la relación piense y actúe de forma independiente y desafíe el desequilibrio de poder.

Los ujieres se centran en los demás más que en ellos mismos. Admiten perderse en las relaciones. Supervisan y se adaptan a las necesidades, deseos y sentimientos de los demás. Si les pregunta qué piensan, generalmente es otra persona. Uno podría suponer que sus «neuronas del otro» se activan con más regularidad que sus «auto-neuronas». Sus personalidades los preparan para hacerlo, a diferencia de los cerebros de maestros y narcisistas donde es probable que «las neuronas del yo» se activen más que las «neuronas del otro».

Cómo luchar contra el control del cerebro

El proceso de sincronización ocurre automáticamente y más allá de nuestro control consciente. Es compatible con las relaciones saludables para permitir que los socios estén «sincronizados» y lean las señales y pensamientos de la otra persona. Sabemos lo que siente y necesita nuestra pareja. Cuando hay reciprocidad, el amor se profundiza y la felicidad para ambos se multiplica. Por otro lado, cuando este proceso está al servicio de un socio controlando al otro, la relación se vuelve tóxica. El amor y la felicidad se marchitan y mueren.

El socio dominante no tiene ningún incentivo para ceder el control. Depende del socio subordinado cambiar la dinámica de la relación. Al hacer esto, se puede reequilibrar el poder en la relación. En cualquier caso, habrá adquirido la autonomía y la fuerza mental necesarias para disfrutar de una vida mejor o para dejar la relación. Los pasos básicos para realizar estos cambios son los siguientes:

  • Aprenda todo lo que pueda sobre la codependencia y el abuso.
  • Inicie la psicoterapia.
  • Desarrolla tu autoestima.
  • Aprenda a no reaccionar ante las agresiones o los intentos de su pareja de controlarlo y manipularlo.
  • Aprenda a imponerse y a establecer límites.
  • Desarrolle actividades e intereses en los que participa sin su pareja.
  • Aprenda la meditación de atención plena para fortalecer su mente.
  • © 2019 Darlène Lancer

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