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Entendiendo la ciencia cognitiva 4E

La ciencia cognitiva se ha expandido más allá de su enfoque anterior en los formalismos y una analogía entre la mente y las computadoras digitales y ha sido testigo del ascenso de concepciones más amplias de la cognición. La referencia a la ciencia cognitiva «4E» se ha convertido en una convención estándar en el campo.

La ciencia cognitiva 4E argumenta que el funcionamiento de la mente o los mecanismos del cerebro no agotan lo que se puede capturar sobre la cognición y el comportamiento humano. Las 4Es encabezan el hecho de que la cognición también es típicamente:

  • Incrustado en un entorno físico y sociocultural (p. ej., lo que implica saber bailar en cuadrilla)
  • Extendido descargando y ordenando información en estructuras externas (p. ej., la coordinación codificada entre el catálogo de una biblioteca y las ubicaciones de los libros)
  • Representado a través de la práctica y el desarrollo de rutinas motoras que facilitan e incluso inician logros cognitivos (p. ej., usar un ábaco)
  • Incorporados en la medida en que los conceptos están arraigados en nuestros cuerpos, con configuraciones y orientaciones características (reflejadas, por ejemplo, en metáforas basadas en el cuerpo en el lenguaje ordinario, como los pies y la cabecera de una cama)

Por supuesto, estas categorías se superponen. El baile cuadrado y saber cómo hacerlo depende de representar y encarnar patrones incrustados en actividades con otros bailarines junto con música apropiada en una variedad de entornos físicos.

La cognición integrada y extendida se refiere principalmente a las formas en que importa el contexto. En la medida en que los movimientos y acciones candidatos que subyacen a los estados cognitivos dependen del contexto sociocultural, la cognición representada también está ligada a las peculiaridades de las culturas.

Cognición y significado incorporados

Es en los tratamientos de la cognición corporizada donde los estudiosos han perseguido las propuestas más ambiciosas. Son ambiciosos, primero, porque argumentan que la cognición incorporada es fundamental. Mark Johnson y Don Tucker (2021, 116) afirman que “. . . todo nuestro significado está enraizado y crece a partir de nuestras transacciones corporales con nuestro mundo”. No limitan esto al significado lingüístico, que creen que surge de la encarnación pero no agota el significado. Para ellos, el significado incorporado también informa todo el significado no lingüístico, incluido el asociado con todo, desde el gesto hasta las artes y el ritual. Destacan que los procesos de creación de significado operan abrumadoramente por debajo del nivel de conciencia.

Las explicaciones de la cognición incorporada son ambiciosas en un segundo sentido. En al menos un aspecto, la cognición incorporada y los significados que se derivan de ella no dependen del contexto sociocultural. La cultura tiene innumerables influencias en la encarnación, pero no todo lo relacionado con la cognición encarnada es culturalmente contingente. Nuestras experiencias de encarnación tienen mucho en común, incluyendo cosas tales como relaciones espaciales (p. ej., contención), orientaciones y direcciones, así como movimientos, trayectorias, fuerzas (y barreras y contrafuerzas), equilibrio, etc.

La cognición incorporada exige una ciencia cognitiva 6E.

Cualquier descripción plausible de la cognición incorporada debe tener en cuenta las emociones y los sentimientos (corporales) que provocan. Antonio Damasio ha argumentado sobre la base de investigaciones en neurología clínica y neurociencia que prácticamente todo procesamiento cognitivo tiene una dimensión afectiva. Las emociones, en efecto, revelan las valoraciones de los humanos sobre las diversas circunstancias en las que se encuentran. Cuatro aspectos de esas valoraciones impulsadas emocionalmente merecen atención.

1. Las valoraciones y las respuestas que inician son automáticas.

2. Las emociones deben distinguirse de los sentimientos que suelen seguirlas. La valoración emocional y la respuesta se inician antes que cualquier sentimiento que pueda surgir. Los sentimientos pueden retrasarse o desvanecerse. Incluso cuando los sentimientos alcanzan el nivel de la conciencia, las personas pueden ignorarlos o negarlos. Aunque los sentimientos acompañan característicamente a las emociones, no son necesarios.

3. Esas respuestas automáticas no son meros registros pasivos y post hoc de entradas. Estas respuestas automáticas a menudo constituyen los resortes de las acciones, que están «engranadas para producir un funcionamiento fluido dentro de nuestro entorno» (Johnson 2007, 61).

4. Hablar del papel de las emociones para asegurar un “funcionamiento fluido” asume que las emociones son adaptaciones. Asumir que las emociones operan para nuestro beneficio es prestar atención a su herencia evolutiva. Johnson (2007, 58, fn. 2) reconoce que las respuestas emocionales a veces pueden conducir a comportamientos contraproducentes o incluso autodestructivos, pero piensa que, en general, “las emociones tienden a preservar el florecimiento del organismo”.

Reflexionar sobre la cognición incorporada implicará inevitablemente sus dimensiones emocionales, y la clave para comprender las dimensiones emocionales de la cognición es examinar sus fundamentos evolutivos. A la luz de tales consideraciones, la concepción 4E de la cognición tiene dos E demasiado pocas. Una concepción 6E de la cognición, que otorga a la emoción y la evolución lo que les corresponde, ofrecerá una descripción más rica del funcionamiento de la mente. Dada la omnipresencia del colorido emocional de la cognición y dado el atrincheramiento de las disposiciones mentales evolucionadas, estas dos E no merecen menos atención que las cuatro originales.

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