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Fuente: mdotta/shutterstock

La validación es el acto de comprender y reconocer las necesidades, los sentimientos, los pensamientos, las emociones y el comportamiento de una persona como válidos. Se basa en poder empatizar con otra persona y relacionarse con su realidad a partir de sus experiencias vividas.

Por otro lado, la invalidación ocurre cuando a una persona se le hace creer que sus necesidades, sentimientos o experiencias emocionales vividas no importan. En esencia, si una persona está condicionada en su infancia a creer que la forma en que percibe su mundo es irrazonable o insignificante, estos mensajes pueden luego generalizarse a sentimientos de inseguridad, depresión profunda, problemas para confiar en sí mismos o en los demás y un sentido inestable de sí mismo. -identidad.

La forma en que los padres y cuidadores responden (en lugar de reaccionar) a su hijo es fundamental para el desarrollo emocional, la socialización positiva y el desarrollo de una identidad propia del niño. La validación saludable y consistente por parte de los padres puede ayudar a inculcar un sentido de valía y valor en su hijo como ser visto y escuchado.

Se cree que la invalidación infantil está relacionada con muchos problemas de salud mental en la edad adulta, incluido un mayor riesgo tanto de trastorno límite de la personalidad como de trastorno narcisista de la personalidad. Si bien la invalidación puede o no incluir abuso verbal manifiesto, sus efectos suelen ser duraderos y, a menudo, se trasladan con ese niño a sus relaciones adultas.

Los efectos de la invalidación en las relaciones adultas

1. Desregulación emocional

Si a un niño se le desestimó, minimizó o negó su realidad, puede tener dificultades para identificar o expresar sus emociones como adulto. Pueden volverse emocionalmente inaccesibles y pueden tener dificultades para formar o mantener relaciones íntimas cuando la vulnerabilidad emocional está en juego.

La falta de disponibilidad emocional se basa en el modo de supervivencia; si un niño está condicionado a creer erróneamente que la negligencia y la invalidación emocionales son “normales”, puede convertirse en un adulto que ve la intimidad emocional como una amenaza y algo que temer. Este patrón se correlaciona con un mayor riesgo de narcisismo patológico en la edad adulta, encuentra una investigación.

Igualmente común es reaccionar exageradamente a los factores estresantes en su vida adulta. Este patrón está condicionado por los cuidadores que terminan inadvertidamente dando forma a las reacciones extremas de su hijo a ser invalidado cuando el niño aprende que reaccionar emocionalmente de forma exagerada es la única forma de llamar la atención de sus padres. El mensaje que el niño está aprendiendo es que las reacciones normales serán descartadas o ignoradas, mientras que las reacciones exageradas recibirán atención, incluso si es una atención negativa. En última instancia, este patrón refuerza negativamente la expresión de emociones intensas y reacciones disfuncionales, lo que se ha asociado con un mayor riesgo de trastorno límite de la personalidad.

2. Falta sentido de seguridad

Las relaciones que son seguras y afirmativas pueden ayudar a establecer una base sólida para la confianza y sentirse validado. La capacidad de una persona para sentirse segura en sus relaciones es fundamental para su satisfacción relacional general. Sin embargo, cuando una persona es invalidada regularmente en su infancia, a menudo se pierde una sensación de seguridad, previsibilidad y confiabilidad. El resultado es que las relaciones pueden desencadenar emocionalmente que se sientan rechazados e indefensos.

Si no podemos sentirnos seguros en nuestras relaciones, no podemos confiar en nosotros mismos o en aquellos en nuestras vidas. Es muy común que las personas que han experimentado una invalidación significativa en la infancia se sientan atraídas por parejas que terminan reforzando negativamente su trauma central y lastimándolos aún más, o cerrándose por completo de las relaciones por ser demasiado inseguras.

Cómo se repite el ciclo

Debido a que la invalidación emocional generalmente se aprende y condiciona en la niñez, estas experiencias pueden repetirse en nuestras relaciones íntimas adultas. Lamentablemente, es posible que no seamos conscientes de estos patrones, especialmente si se sienten «cómodos» y «familiares». Algunas banderas rojas comunes incluyen:

Lecturas esenciales para el desarrollo infantil

  • Sentimientos profundos de vacío y soledad, incluso en una relación.
  • Sentirse inaudito, invisible o incomprendido
  • Sentimientos crónicos de culpa, vergüenza, depresión o ansiedad.
  • Falta de comunicación o interrupción de la comunicación (mantener la comunicación superficial o superficial)
  • Evitar la intimidad emocional o la vulnerabilidad
  • Comportamientos egoístas o egoístas que pueden afectar a la otra persona.
  • actuando sin pensar
  • Incapacidad para relacionarse, empatizar o consolar a la otra persona.
  • Desregulación emocional (a menudo vacilando entre cerrarse o arremeter)

Curación de la invalidez infantil

Es importante saber que la curación de la negligencia y la invalidación emocionales tempranas es posible. La psicoeducación y la conciencia emocional son fundamentales para ayudar a una persona a superar los sentimientos de invalidación y comenzar a comprender cómo validar sus propias experiencias vividas. Debido a que no se puede esperar que sepamos lo que nunca nos enseñaron, aprender a identificar los sentimientos y las necesidades puede ser un proceso lento que requiere dedicación, la práctica del amor propio y llegar a un terapeuta que se especialice en curar el trauma relacional. .

Para encontrar ayuda cerca de usted, visite el Directorio de terapias de BlogDePsicología.

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