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¿Alguna vez has sentido que sigues saliendo con el mismo tipo de persona una y otra vez? ¿Ves algunas similitudes interesantes entre tu pareja actual y un ex?

La idea de un «tipo» romántico es popular pero poco estudiada.

La noción de un «tipo» romántico ha circulado en la cultura popular, respaldada por evidencia en gran parte anecdótica y reforzada en los medios. Por un lado, hay muchas razones por las que podríamos gravitar hacia parejas románticas similares. Si nos encontramos con personas mientras hacemos lo que disfrutamos (p. ej., deportes, pasatiempos), quizás personas con personalidades similares participen en esas actividades. Si conocemos gente a través de amigos, quizás estemos ganando nuevos socios a través de grupos de personas similares.

En el nivel más básico, tal vez nosotros mismos tengamos una mayor atracción por ciertos rasgos, y seguimos persiguiendo esos rasgos cada vez que comenzamos una nueva relación.

Por otro lado, tener una pareja actual que sea decididamente diferente a una expareja también puede ser una meta. Rompiste con esa persona, entonces, ¿por qué querrías salir con alguien similar? De hecho, cuando las personas reflexionan sobre una ruptura reciente, a menudo dicen que aprendieron lo que no quieren en una futura pareja (Tashiro & Frazier, 2003).

El trabajo empírico ofrece nueva evidencia de un «tipo» romántico.

Investigaciones recientes investigaron si las exparejas y las parejas actuales comparten rasgos comunes de una manera que sugeriría que las personas tienen «tipos» románticos (Park & ​​​​MacDonald, 2019). Relacionaron los datos de 332 participantes del estudio longitudinal German Family Panel y analizaron la correspondencia entre los rasgos de personalidad autoinformados obtenidos de exparejas y parejas actuales.

Como puede imaginar, no toda la correspondencia de rasgos sugeriría una similitud específica de pareja a pareja. Críticamente, los investigadores se involucraron en análisis que les permitieron identificar paralelismos únicos entre parejas románticas. Específicamente, controlaron el hecho de que las parejas románticas de un individuo pueden parecerse entre sí simplemente porque cada uno se parece al individuo con el que ambos salieron. También controlaron las similitudes normativas, del tipo que tiende a surgir cuando alguien se describe a sí mismo (p. ej., las personas, en general, pueden verse a sí mismas de manera positiva).

Los resultados proporcionan evidencia novedosa de que, sí, las personas parecen tener tipos románticos (Park & ​​​​MacDonald, 2019). Las personalidades autoinformadas de las parejas actuales, que incluían los rasgos de personalidad Big-5, se correspondían con las personalidades autoinformadas de las exparejas más allá de los rasgos compartidos atribuibles a salir con la misma persona o autoinformes normativos de personalidad. Las personas parecen estar saliendo con personas similares a lo largo del tiempo.

Quizás algunas personas son más propensas a tener un «tipo» romántico.

La posibilidad de que las personas tengan un «tipo» romántico es emocionante, pero ¿todos comparten este tipo de estabilidad en sus preferencias de pareja? Siguiendo esta idea, los investigadores exploraron si algunas personas tenían más probabilidades de tener un «tipo» romántico consistente que otras. Sus hallazgos fueron inconsistentes y, en el mejor de los casos, solo sugieren tentativamente que es menos probable que las personas con mayor extroversión y apertura salgan con personas similares (Park & ​​​​MacDonald, 2019). Los autores llegan a esta conclusión con la debida cautela y señalan que la pregunta requiere investigación adicional.

Por qué es importante tener un «tipo»:

Se necesita más investigación sobre lo que podría significar tener un «tipo» romántico. Por un lado, como señalaron Park y MacDonald (2019), tener un «tipo» podría significar que las personas ya saben cómo crear dinámicas saludables cuando se encuentran con ciertos rasgos. O tal vez aprendieron de una relación anterior lo que no funciona cuando se encuentran con esos rasgos y pueden adaptarse. Alternativamente, como señalaron Park y MacDonald (2019), salir con alguien que se siente familiar podría ser un catalizador para una auto-revelación fácil, lo que podría fomentar una intimidad saludable.

Sin embargo, es preocupante la posibilidad de que el «tipo» de uno sea una combinación poco saludable con su propia personalidad e historia personal. Para estas personas, se necesita más investigación sobre cómo cambiar potencialmente las preferencias de pareja hacia personalidades alternativas, que podrían resultar en asociaciones de mayor calidad y más duraderas.

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