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Fuente: Mikhaylovskiy / Adobe

Para las familias en Estados Unidos y en todo el mundo, estos son tiempos sin precedentes. Se insta a las personas a participar en el «distanciamiento social» para ayudar a mantenerse a salvo. Se insta a los padres a que mantengan a los niños en casa, ya que se cancelan las escuelas y se cierran temporalmente los restaurantes, museos, tiendas y otras formas de entretenimiento. Mientras su familia se pone en cuclillas, ahora es el momento de hacer de su hogar un lugar seguro y cómodo.

Aquí hay algunas consideraciones clave para construir una base sólida para sus hijos.

Reconoce el problema primero

Los padres deben reconocer que este es un momento difícil y que puede haber una tendencia natural a aumentar el estrés en el hogar. Los padres y los adolescentes pueden estar nerviosos por lo que sucede en el mundo. La tensión aumenta cuando las personas están nerviosas y muchos de nosotros tendemos a culpar de nuestra frustración a quienes nos rodean. Para colmo, la gente generalmente ama su espacio. Entonces, cuando no tienen tanto espacio como antes, puede convertirse en una fuente de tensión adicional. Es por eso que ahora es el momento de modelar la resiliencia, ser flexible y aprovechar el poder y la fuerza de los lazos familiares.

Sea intencional en la creación de paz en su hogar

Cuando está estresado, es natural acercarse y «desahogarse» con sus seres queridos. Pero cuando está modelando cómo superar tiempos estresantes, debe ser intencional porque hay fuerzas que están fuera de su control.

La resiliencia se trata de tomar el control de lo que pueda. Use este tiempo juntos en casa para enseñar la importancia de la familia. Habla honestamente con tus hijos. Diga: “El mundo está dando vueltas en este momento. Por ello, haremos de nuestra familia y nuestro hogar un remanso de paz. Esto significa que vamos a hacer todo lo posible para ser más amables y gentiles. Extraeremos nuestras fuerzas unos de otros. Vamos a hablar sobre cómo nos amamos y cuidamos el uno al otro. Y vamos a dejar de lado esas pequeñas cosas que a veces nos ponen de los nervios. Crearemos paz en nuestro hogar y lo haremos realidad juntos.

Patrones de emociones para tus hijos

Los niños y adolescentes monitorean de cerca las acciones de sus padres. Pueden derivar su sentido de seguridad de lo que presencian. Pero no son solo nuestras palabras las que tienen sentido. También es el tono y el lenguaje corporal que acompaña a estas palabras. Esto significa que si está tratando de crear un refugio seguro en casa, tranquilo en medio de una tormenta, es posible que primero deba crear un espacio privado para usted mismo para expresar sus propias preocupaciones y emociones. Lo haces para que cuando estés con tus hijos puedas transmitir la calma que suele venir después de dejar escapar tus propios sentimientos.

Deje que los adolescentes expresen sus sentimientos

Es normal que los preadolescentes y adolescentes (¡también los adultos!) Expresen enojo, confusión o miedo por situaciones en constante cambio, planes alterados o eventos cancelados. Recuérdeles que son resistentes, que superarán estos desafíos. No minimices sus emociones. Escúchalos. No les diga: “No está tan mal. En su lugar, diga: «Sé que es frustrante, pero estaremos de acuerdo». No digas: “No es importante hablar con tus amigos. ¡Están sucediendo cosas más importantes! En su lugar, considere preguntarles: «¿Cómo puede mantenerse en contacto con sus amigos durante este tiempo?» Al igual que los adultos tienen reuniones de negocios en línea, anime a sus adolescentes a mantenerse en contacto con amigos y familiares por teléfono o Internet. Honre sus decepciones. Y hágales saber que esta situación es temporal.

Es una oportunidad para demostrar que las emociones son buenas y saludables. Si tus hijos están ansiosos, aprovecha para escucharlos y ten en cuenta que la ansiedad puede estar ligada a lo desconocido. Si los oye comenzar a catastrofarse, a crear los peores escenarios en sus mentes, recuérdeles que vivan el momento y obtengan toda la información que puedan.

Usar información para ayudar a reducir la ansiedad

La información precisa puede reducir los sentimientos de ansiedad. Use el tiempo que pasan juntos en casa como una oportunidad para hablar con su hijo sobre la importancia de la información creíble. En tiempos de crisis y estrés extremo, a menudo hay información errónea y exageraciones inexactas o sensacionalistas.

Inicie una conversación diciendo: “Veamos qué hay ahora. Vayamos a una fuente en la que sabemos que podemos confiar. Esto no solo le proporcionará la información, sino que al mismo tiempo modelará este comportamiento protector de por vida. No mantenga su televisor sintonizado con las noticias las 24 horas del día. En su lugar, limite sus grabaciones a unas pocas veces al día. Considere consultar fuentes confiables como el sitio web de los CDC, su sitio web de salud pública u otros sitios del gobierno local.

Enseñe a los niños a proteger a las personas vulnerables

Mientras mantiene el refugio de su hogar, tiene la oportunidad de enseñar a los que están fuera del hogar. Necesitamos proteger a los vulnerables en nuestras comunidades. Trabajen juntos para pensar en cómo apoyar a las personas que puedan necesitar atención especial en su área. Estos pueden ser ancianos, personas con enfermedades crónicas y otros.

Verifique para asegurarse de que estén bien. Llámalos por teléfono, envíales un correo electrónico o visítalos mientras hablas fuera de casa. Comience con personas de su vecindario o vecindario. Asegúrese de que estén bien cuidados y bien provistos de alimentos y medicamentos. Si tiene suministros adicionales, considere dejar algunos en la casa de su vecino o en un refugio local. Ayude a sus hijos a saber que en momentos de estrés, no hay nada más poderoso o protector que la conexión humana.

En estos tiempos de incertidumbre, esfuércese por hacer que su hogar se sienta seguro. Llevará a un compromiso significativo como familia ahora y preparará a sus hijos con una lección fundamental que les servirá a lo largo de sus vidas.

Recuerde que la risa, la esperanza y la bondad curan.

Este artículo fue coautor de Eden Pontz, Productor Ejecutivo, Center for Parent and Teen Communication.

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