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Uno de los principales temas de investigación del Programa de Florecimiento Humano de Harvard es el trabajo y el bienestar. Pasamos gran parte de nuestras vidas trabajando y lo que sucede en el lugar de trabajo afecta el resto de nuestras vidas.

El trabajo tiene un tremendo potencial para mejorar nuestro bienestar o inhibirlo; contribuir a la sociedad o crear desafíos en la vida de las personas. Cuando las empresas y las personas realizan un buen trabajo, puede ser uno de los caminos centrales para prosperar. Puede conducir a un mayor compromiso, ayudar a formar el carácter, ser un foro para las relaciones sociales y contribuir al bien de la sociedad. Tratar de comprender cómo promover mejor el bienestar en el lugar de trabajo ha sido una parte importante de nuestro trabajo empírico.

Sin embargo, el papel del trabajo en el florecimiento humano también ha recibido una atención considerable en escritos filosóficos y teológicos, y la reflexión sobre estos asuntos también ha sido una parte importante del trabajo del Programa de Florecimiento Humano. En ese sentido, nos complace anunciar la reciente publicación de un libro de nuestro filósofo principal, Jeffrey Hanson, sobre Filosofías del trabajo en la tradición platónica: una historia del trabajo y el florecimiento humano.

El resto de esta publicación brinda una breve descripción general de algunas de las ideas y temas importantes que han surgido en relación con el trabajo y el bienestar a partir de esta encuesta histórica y su relevancia en la actualidad; también brindaremos más cobertura de las ideas y el material de este libro en un seminario web de presentación del libro al que todos están invitados.

Platón sobre el trabajo

Como se señaló anteriormente, la historia de la filosofía y la teología ofrece ricos recursos para pensar sobre el trabajo y el florecimiento humano, especialmente en la tradición platónica. Para esta tradición, hacer siempre es moral. Qué tipo de trabajo hacemos y las condiciones bajo las cuales lo hacemos son cuestiones de importancia ética.

Para Platón, lo que los griegos llamaban techne es un tipo de conocimiento; techne es artesanía, que es el tipo de actividad en la que se ocupaba la mayoría de la gente de la época de Platón. Durante mucho tiempo se ha reconocido que Platón tiene interés y respeto por una variedad de artes y oficios, pero la razón de su interés ha sido muy debatida.

Estatuas de Platón (izquierda) y Sócrates (derecha) de Leonidas Drosis en la Academia de Atenas

Fuente: Yair Haklai, CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons/Wikipedia

Conocimiento y Compromiso

Platón valoraba sobre todo el conocimiento filosófico, y se le reconoce legítimamente como el primer pensador occidental importante en dar a sus lectores una teoría completa de lo que entendía la sabiduría filosófica.

Sin embargo, parte de esa sabiduría incluye techne, lo que explica por qué el mismo Platón pensó que el tipo más alto de sabiduría filosófica incluiría necesariamente un aspecto práctico: para él, la sabiduría es principalmente teoría, pero no exclusivamente. Para la tradición platónica, la teoría siempre está por encima de la práctica. No obstante, Platón enmarcará las habilidades y oficios practicados por la gente común de su época como oportunidades para vislumbrar de manera limitada las realidades más elevadas que el filósofo contempla en su plenitud.

Lo que la mayoría de la gente hizo como lo que llamaríamos un trabajo es para Platón una especie de conocimiento. No es el conocimiento completo y no puede serlo, pero es un dominio de una parte de la realidad y una respuesta constructiva a ella que repara una necesidad genuina y asegura un bien que vale la pena. El carpintero, por ejemplo, conoce la madera, lo que puede soportar y cómo se le puede dar forma, cortar y unir para producir un objeto valioso que, en su forma pequeña pero inimitable, comparte forma y belleza.

Filosofía y Trabajo

Un filósofo será también un hacedor de hechizos. Como mínimo, el filósofo platónico usa la sabiduría para hacer que su propia vida sea moralmente excelente y estéticamente hermosa.

De esta manera, todos los pensadores deberían ser también hacedores. Esta máxima es válida para todos los sucesores intelectuales de Platón, desde Sócrates, el fundador de la filosofía occidental y el héroe de los escritos de Platón, pasando por los Padres y Madres del Desierto medievales, gigantes de la historia de la iglesia como Agustín y Lutero, hasta los críticos modernos de la era industrial como John Ruskin y Simone Weil. Para todos estos fascinantes estudiosos del trabajo, la teoría sigue siendo suprema, pero la acción es una parte vital de la vida teórica, por lo que no existe una separación definitiva y tajante entre ellas. Todos necesitamos un entretejido constante de trabajo y reflexión, filosofar y acción, teoría y práctica.

Oksix/Adobe Stock

Fuente: Oksix/Adobe Stock

Trabajo, moralidad y carácter

Mientras que las ciencias sociales contemporáneas tienden a pensar que el trabajo se preocupa principalmente por realizar cambios externos en el mundo, para la tradición platónica, el trabajo es también trabajar en uno mismo. El trabajo, por lo tanto, nunca es simplemente un fenómeno externo, sino también una dinámica interna. La tradición platónica considera que el trabajo es necesario para cualquier bien y, por lo tanto, no se trata principalmente de alterar el medio ambiente. Si bien el trabajo se realiza en respuesta a una realidad contemplada, también se realiza siempre sobre uno mismo. Los primeros monjes, por ejemplo, entendieron esto y realizaron un trabajo manual que precisamente no estaba destinado a hacer un cambio profundo en el mundo sino a cambiarse a sí mismo. Sabían que lo que hacemos repetidamente, día tras día, nos convierte en quienes somos. El trabajo moldea nuestro carácter.

En la tradición platónica, el trabajo y la moral están vinculados. Todo hacer es moral, y esto es cierto en primera instancia porque el trabajo moldea al trabajador como antes. Pero también es cierto porque los bienes del trabajo también se enmarcan en un orden social, cuya justicia se mide en parte por el trabajo realizado en él. Lo que trabajamos, lo que producimos, lo que hacemos importa.

Trabajo y Justicia

De hecho, Platón ve una relación entre el alma individual y la ciudad-estado, que en última instancia existe para permitir un orden social justo para que cada individuo pueda realizar su tarea asignada.

La celebrada definición de la justicia en la República según la cual cada uno hace su trabajo parece en un principio un postulado práctico, pero al final se eleva al nivel de un principio filosófico. Esto se debe a que el trabajo es una forma de participar en la justicia. Esa justicia surge en una comunidad en la que cada uno no mira sólo sus tareas externas sino también la calidad de su propia alma. Muchos de los seguidores de Platón pensaron lo mismo, y nosotros mismos y nuestra sociedad haríamos bien en seguirlo.

Situación Contemporánea

La historia de la filosofía del trabajo en la tradición platónica tiene mucha sabiduría que ofrecernos en nuestro contexto contemporáneo. Lo que trabajamos importa. Es una decisión moral. El trabajo nos moldea, y lo que producimos en el trabajo moldea la sociedad. Puede contribuir o restar valor a la justicia. Cuando se lleva a cabo bien, puede dar lugar a un sentido de compromiso, de conocimiento del material o del oficio en el que estamos involucrados, y de la interacción entre la reflexión y la práctica.

Para aquellos que tienen la suerte de tener cierto grado de libertad de elección sobre su trabajo, la elección de en qué trabajar y cómo hacerlo tiene una dimensión ética que debemos tomar en serio, tanto como individuos como como sociedad. Deberíamos tratar de crear lugares de trabajo y elegir tipos de trabajo que puedan contribuir al bien y moldear positivamente nuestras propias almas y las de los demás en la sociedad.

El trabajo no es el fin último. Trabajamos para proporcionar bienes y servicios para satisfacer las necesidades de la humanidad; trabajamos en parte para moldear nuestro propio carácter y alma; pero el bien del alma, el pleno florecimiento humano, es el fin por el que debemos luchar en última instancia.

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