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Pasar tiempo de calidad con una pareja romántica implica sentimientos de cercanía. Sin embargo, la distancia puede ser relativa, ya que es posible que una pareja esté “junta a solas”. Pero, ¿cómo se vive la intimidad? ¿Y los hombres y las mujeres lo experimentan de manera diferente? La investigación arroja algo de luz sobre las percepciones de las parejas románticas.

Fuente: Imagen de panajiotis en Pixabay

Conectado y contenido

E. Constant et al. (2016) buscaron medir las diferentes valoraciones personales sobre la intimidad experimentadas por hombres y mujeres.[i] Comenzaron reconociendo la centralidad de la intimidad dentro de las relaciones cercanas, así como también reconocieron las diferencias de género en su definición y experiencia. Reconocen una definición de intimidad basada en investigaciones como “el componente emocional del amor” que se relaciona particularmente con “sentimientos de cercanía, unión y conexión” (citando a Sternberg, 1986). Señalan que la intimidad es vital para el bienestar y el funcionamiento humano, así como para el ajuste individual y la satisfacción de las necesidades. Es más interpersonal por naturaleza, e incluye tanto la autorrevelación como la capacidad de respuesta.

En cuanto a las diferencias de género, en su investigación, Constant et al. encontraron que las mujeres son más propensas a la comunicación, el afecto y la cercanía emocional, y los hombres están más inclinados a compartir actividades o participar en el tiempo libre en conjunto, además de otorgar un valor significativo al componente sexual de una relación romántica. Otra diferencia de género incluyó el hallazgo de que las mujeres escuchan más y comprenden mejor las necesidades de sus parejas.

Respuesta y Reciprocidad

Investigaciones anteriores de Will Mosier examinaron hasta qué punto la intimidad promovía la salud relacional.[ii] Él definió la intimidad como la «cualidad de ser cercano, revelador y afectuoso con otra persona», y señaló que dentro de una relación íntima, ambas partes se responden mutuamente incluso cuando están separadas físicamente. Mosier también señala que la intimidad puede existir tanto con como sin sexualidad, y nunca se define adecuadamente solo por la expresión sexual. De hecho, señala que el afecto mutuo no es lo mismo que la intimidad, y que la verdadera intimidad no es fácil de lograr y, para muchas parejas, lleva un período prolongado de tiempo.

Mosier señala que la intimidad entre los socios implica experimentar una conciencia interna compartida, respeto por el carácter personal y una respuesta sincera. Incluye una apertura mutua para compartir experiencias personales, cercanía emocional, empatía y confianza. Debe ser recíproco y requiere consentimiento mutuo; una relación en la que sólo uno de los dos desea intimidad no es íntima.

Mosier señala que la intimidad se mejora a través de la comprensión mutua, así como la capacidad de percibir los propios sentimientos, porque las personas que tienen dificultades para estar cerca de sí mismas, también luchan con su capacidad de estar cerca de los demás.

Conflicto, comodidad y consistencia

Las parejas que pelean no están necesariamente condenadas a perder la intimidad. Todo depende de la forma de comunicación y la fuerza de la asociación. Las dinámicas tóxicas que interrumpen la intimidad incluyen el engaño y la manipulación. Mosier señala que la intimidad no solo se ve comprometida cuando las parejas se involucran en comportamientos engañosos y manipuladores, sino también cuando son incapaces de revelarse honestamente. Señala que la intimidad también disminuye cuando una de las partes se siente obligada a monitorear constantemente la relación, lo que inhibe la autodirección de la pareja.

Con respecto al conflicto, Mosier señala que las parejas que no pueden manejar el desacuerdo tienen menos probabilidades de desarrollar intimidad, aunque el conflicto interpersonal es sostenible dentro de una relación de afirmación constante, paciencia y consideración positiva incondicional.

En conjunto, las conclusiones de la investigación sobre la intimidad incluyen el valor del afecto recíproco y la aceptación incondicional, conocerse a uno mismo y a la pareja, y apreciar cómo los hombres y las mujeres contribuyen de manera diferente a construir una relación íntima que incluye niveles saludables de romance y respeto.

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