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Fuente: Greg Rakozy/Unsplash, Creative Commons

En coautoría con Aley Vesia y Robert T. Muller, Ph.D.

Aunque el término respiración es relativamente nuevo, la práctica de la respiración controlada para mejorar la salud mental es antigua. La respiración yóguica, o pranayama, fue la primera doctrina en construir una teoría sobre el control respiratorio. Incluye varias formas de control de la respiración que ayudan a retirar los sentidos del mundo exterior. A partir de prácticas orientales como el yoga y el Tai Chi, mientras se incorporan técnicas de psicoterapia occidentales, las prácticas modernas de respiración varían en intensidad y aplicación.

Las prácticas de respiración utilizan patrones de respiración controlados simples, que implican ralentizar la respiración y extender las exhalaciones más allá de la duración de las inhalaciones. Regular el flujo de la respiración puede ralentizar la mente y ayudar a concentrarse en el presente.

La investigación psicológica ha demostrado que las prácticas de respiración son una intervención eficaz para reducir la ansiedad y el estrés. Se ha descubierto que las técnicas respiratorias reducen la ansiedad, especialmente en personas con fobias, depresión y trastorno de estrés postraumático.

Se cree que experimentar la capacidad total de la respiración, o «respiración diafragmática», estimula el nervio vago y activa el sistema nervioso parasimpático, que indica descanso y relajación. Estas técnicas de respiración parecen alejar al sistema nervioso autónomo de un estado de excitación excesiva.

La técnica avanzada de respiración implica un proceso de respiración profunda y acelerada, realizado con apoyo profesional. Esta técnica tiene como objetivo evocar estados alterados de conciencia, que algunos describen como sueños vívidos.

Controlar tu respiración puede ayudarte a controlar tu respuesta al estrés que te rodea.

Usar la respiración puede ser una herramienta poderosa, diferentes patrones o ritmos de respiración pueden llevarnos a diferentes estados.

Sin embargo, a algunos les preocupa que la práctica no sea tan segura. Los períodos prolongados de hiperventilación pueden ser dañinos para el cuerpo, especialmente para el cerebro. Esto puede provocar sensaciones físicas como hormigueo en los dedos y la boca, así como aturdimiento y mareos.

Debido a posibles problemas de seguridad, es posible que algunos deseen evitar el trabajo de respiración avanzado. Por ejemplo, no se recomienda para personas con antecedentes de enfermedad cardiovascular, presión arterial alta o problemas cardíacos. Y el embarazo también puede ser una contraindicación.

Llevar la conciencia y la intención al acto de respirar puede servir como una técnica de entrenamiento eficaz para la mente y el cuerpo para ayudar a controlar el estrés. Si bien existe la posibilidad de que las prácticas de respiración reduzcan las consecuencias negativas del estrés en adultos sanos, los beneficios específicos del trabajo de respiración aún se desconocen en gran medida. Para muchos, sin embargo, estas técnicas son relajantes, fomentan la introspección y son una bocanada de aire fresco en tiempos estresantes.

Derechos de autor Robert T. Muller, Ph.D.

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