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Por Hitendra Wadhwa, Ph.D.

Parte I de II

Los experimentos mentales son una forma de crear experiencias libres en nuestra mente, diseñadas para responder una pregunta o validar una hipótesis que tenemos sobre la naturaleza humana sin imponernos ninguna demanda de recursos físicos, tiempo o riesgo.

El científico más grande de los tiempos modernos, Einstein, llegó a muchos de sus avances a través de experimentos mentales. A la edad de 16 años, se preguntó: “¿Qué pasaría si pudieras cabalgar junto a un rayo de luz? ¿Como seria eso?» Le pareció que percibirías una onda de luz como estacionaria ya que viajabas a la misma velocidad. Siguió profundizando su comprensión de este concepto durante los siguientes 10 años hasta que lo llevó a su famosa teoría de la relatividad. Lo notable es que la prueba experimental de algunas de las proposiciones de su teoría requirió la construcción de un acelerador de partículas que tenía varias millas de largo y costó miles de millones de dólares. Pero el avance real provino de un experimento mental en la mente de Einstein. Ni siquiera requirió un bolígrafo y una servilleta.

Al igual que Einstein usó experimentos mentales para hacer descubrimientos sobre la naturaleza, podemos usar experimentos mentales para hacer descubrimientos sobre la naturaleza humana y sobre nuestra verdadera naturaleza. Comienza formulando una hipótesis, una conjetura sobre tu verdadera naturaleza o la naturaleza humana que deseas probar. Diseña una experiencia mental, una situación en la que te coloques donde se pondrá a prueba esta conjetura. Tenga en cuenta los pensamientos, sentimientos y comportamientos que fluyen libremente desde el centro de su ser mientras se visualiza en esta situación. Luego pregúntese, ¿qué comprensión me da esta visualización sobre qué valores y comportamientos son más auténticos para mí?

Descubriendo tu verdadero yo

Muchas personas se identifican fuertemente con su personalidad. Si te ves a ti mismo como un introvertido, por ejemplo, puedes creer que es natural que te muestres reservado en las reuniones y reuniones grupales, sin querer llamar la atención. Pero, ¿y si tu verdadero yo fuera algo más allá de tu personalidad?

Imagine un momento en el que está caminando en una ciudad bulliciosa con su hijo o sobrino de 10 años. Se libera de tu agarre y gira para correr por la calle. Hay tráfico por todas partes.

¿Te dirás en ese momento: “¡No puedo levantar la voz! soy introvertido No me siento cómodo gritando en público y atrayendo todo tipo de atención”. ¿O gritarás a todo pulmón? “¡Jaime! ¡Deténgase!» ¿Te sentirías más auténtico en ese momento si actuaras como el introvertido que crees que eres o si actuaras de manera opuesta?

Un simple experimento mental termina revelando una poderosa verdad: nos sentimos más fieles a nosotros mismos cuando nuestro comportamiento está motivado por lo que nos importa profundamente, incluso si este comportamiento es lo opuesto a nuestra personalidad. Cuando se trata de ser auténtico, el propósito triunfa sobre la personalidad.

En años pasados, cuando conocía a personas que eran ejecutivos de gran éxito en una determinada industria, o académicos de gran éxito, hacía un experimento mental: «¿Qué pasa si esta es la carrera que seguí y aquí es donde terminé? ¿Me sentiría profundamente realizado?” La mayoría de las veces, la respuesta que recibí desde adentro fue: «No». Mientras los admiraba y los miraba, y mientras otros podrían tratar de emularlos, este experimento mental me mostró que su camino no iba a ser el mío; mi verdadero yo estaba buscando algo más, aunque no sabía qué era en ese momento.

Las personas que más me atraían a visualizar como mi estado final eran típicamente personas creativas (directores de cine, autores) o buscadores espirituales de la verdad. Un experimento mental de visualizar quién tendría que ser en el futuro para sentirme realizada me ayudó a no quedar atrapada en trayectorias profesionales que no eran fieles a mí.

Desarrollando Empatía

Al estudiar la vida de la Madre Teresa, inicialmente me encontré profundamente inspirado por su compromiso de servir a los más pobres entre los pobres. Pero también supe que en ocasiones se había asociado con personas de mala reputación, como un banquero condenado por un crimen y un dictador. Me preguntaba por qué no discriminaba más con quién se comprometía por su causa. Luego construí un experimento mental.

Visualicé que estaba viajando en un país remoto con un ser querido. Nuestro automóvil sufre un accidente y mi ser querido resulta gravemente herido. Su vida corre peligro mientras sangra al costado del camino. No hay ayuda a la vista. Un coche pasa por la carretera y, a pesar de nuestras súplicas, no se detiene. Tampoco los siguientes 10. El duodécimo auto que trato de hacer señas se detiene para ayudarnos. Estoy abrumado por el alivio. Entonces, de repente me doy cuenta de que el conductor del vehículo es un dictador corrupto al que he criticado durante mucho tiempo. ¿Qué haría yo en ese momento?

¿Le pediría que se fuera, porque lo he juzgado como una mala persona? ¿O aceptaría su oferta de ayuda, le agradecería por hacerlo y me concentraría en llevar a mi ser querido al hospital más cercano? Me di cuenta de que esto era probablemente lo que la Madre Teresa había experimentado. Sus seres queridos eran las personas de la calle que la mayor parte del mundo había abandonado como esos 11 autos que había imaginado pasando a mi ser querido moribundo. Quien le ofreció ayuda, ella la recibió con gratitud y sin juzgar. Su negocio no era investigar sus vidas o apoyar su agenda; fue para atraer amor, cuidado y apoyo para las personas en las aceras por las que la mayoría de nosotros habíamos elegido pasar. Este experimento mental me enseñó la importancia de cultivar la empatía. No podemos juzgar el carácter de alguien basándonos en un comportamiento que vemos sin antes tratar de ver el mundo a través de sus ojos. Necesitamos comprender sus motivaciones y contexto antes de criticar su comportamiento, y los experimentos mentales pueden ayudarnos a hacerlo.

Parte I de II

Hitendra Wadhwa, Ph.D., es profesora de práctica en la Escuela de Negocios de Columbia, fundadora del Instituto Mentora y autora de Inner Mastery, Outer Impact: How Your Five Core Energies Hold the Key to Success.

Fuente: Cortesía de Hitendra Wadhwa, Ph.D.

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