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Hay quienes creen que las personas que se divorcian simplemente toman la “salida fácil”. Como alguien que ha estudiado y escrito sobre el comportamiento y las relaciones humanas, puedo asegurarle que no hay nada fácil en el divorcio.

Llegar al punto en la relación en el que puede estar seguro al decir: “Quiero divorciarme”, puede ser un viaje largo y doloroso. Es un camino que, para muchos, viene con un gran conflicto interno: en un minuto, puedes estar enojado, frustrado y harto; al siguiente, puede encontrarse tranquilo y creyendo que las cosas pueden cambiar y cambiarán para mejor.

Si se encuentra en alguna etapa de confusión, la consejería es el mejor primer paso, para usted, su pareja y sus hijos. Si, después de la consejería, se logra poco progreso o la situación de su hogar está empeorando, es hora de analizar detenidamente la posibilidad de divorcio.

Hay algunas señales generales de que es hora de dejar su relación. Si bien algunos de ellos pueden parecer obvios, es difícil ser objetivo y ver las cosas con claridad cuando se está en medio de una situación angustiosa. Y aunque cada matrimonio es único, si se encuentra en una relación que ya no es mutuamente satisfactoria o respetuosa, donde sus necesidades no se satisfacen, donde uno o ambos cónyuges son infieles, abusivos verbal, física o sexualmente, bajo la influencia de drogas o alcohol, el divorcio puede ser el camino más claro para cambiar..

1. Su pareja abusa físicamente de usted o de sus hijos.

Las personas que inician una relación a menudo gravitan hacia patrones familiares de su infancia y familia de origen. Caen dentro de una zona de confort, lo que les permite a las personas hacer lo que saben hacer. Así es como a veces la gente repite la misma relación vivida en su familia de origen.

Por ejemplo, si usted o su cónyuge experimentaron abuso repetido en la infancia, cualquiera de sus cónyuges podría sentir que el abuso es un comportamiento normal y familiar. Si alguno de los miembros de la pareja no está abierto a la consejería frente al abuso continuo o no ve nada malo en el comportamiento, entonces puede ser prudente irse.

2. La ropa de tu pareja te pone en riesgo a ti y a tus hijos.

Comportamiento violento y/o abusivo, adicción a las drogas, adicción al juego, pertenencia a pandillas: todos estos hábitos tienen el potencial de poner en riesgo a los seres queridos. Es aconsejable buscar asesoramiento y ayuda profesional primero, pero a veces lo más seguro es alejarlos a usted y a sus hijos de la situación.

3. Tu pareja no puede dejar de engañarte.

Cuando la infidelidad se convierte en un hecho habitual y el asesoramiento profesional no ayuda, puede ser hora de que sigas adelante.

4. Tu pareja no puede dejar de mentirte sobre asuntos importantes.

Suponga que encuentra a su pareja tomando importantes decisiones familiares de manera independiente y unilateral sin considerar sus sentimientos, ocultando información importante o mintiendo sobre información que lo afecta a usted y a su familia, ya sean problemas de dinero, problemas de salud u otros problemas personales, y el asesoramiento no ayuda. Tal acción tiene el potencial de dañar el futuro de su familia, sin mencionar la confianza en su pareja. Los matrimonios se basan en la reciprocidad, el amor y la confianza. Cuando esa confianza se rompe con regularidad, puede ser difícil reparar el daño causado a la relación. Y, cuando se viola esa confianza por circunstancias que los ponen a usted y a sus hijos en riesgo, es más inteligente sacarlos a usted y a sus hijos del medio ambiente antes de que se produzca un daño grave.

5. Tú y tu pareja tienen caminos de vida completamente opuestos.

Las parejas no siempre inician un camino con los mismos objetivos de vida sino que suelen trabajar juntos para encontrarse mutuamente y ayudarse mutuamente a cumplir sus objetivos. A veces, sin embargo, dos planes de vida divergen tanto que no hay esperanza de que se apoyen mutuamente. Digamos que ambos se casan con ganas de tener hijos. Luego, dos años después de su matrimonio, su pareja anuncia que ya no quiere tener hijos. El asesoramiento profesional puede ayudar a las parejas a reconciliar sus objetivos opuestos, pero si no, el divorcio puede brindar a cada pareja la oportunidad de seguir la vida que desea.

6. No puedes hacer que nadie te ame.

Cuando sientes que tu matrimonio es como tomarse de la mano, desaparecerá si lo sueltas, no estás en una relación mutuamente amorosa y conectada. No puedes controlar los sentimientos o el comportamiento de otra persona, y no puedes hacer que nadie te ame.

La idea de que tu comportamiento de una manera particular hará que tu pareja sea agradable y amorosa equivale a un pensamiento mágico. Ya es bastante difícil afectar tus propias acciones, sin importar el control de las de tu pareja.

Y finalmente, si tiene sentimientos tan fuertes de apego a una pareja con deficiencia de intimidad que sacrifica su sentido de sí mismo y su autoestima, debe preguntarse por qué ama a alguien que no lo ama.

Las parejas se divorcian por muchas razones. A veces, esas razones se pueden revertir o reparar. Pero a veces el divorcio es la decisión correcta para todas las partes involucradas. Entonces depende de cada pareja asegurarse de tener un mejor divorcio que un matrimonio.

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