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Fuente: Imagen de Rawpixel

La intimidad se puede definir como la capacidad de encontrarse cuando estás cerca de otra persona (también conocida como Into-Me-See). Algunos terapeutas distinguen dos tipos de intimidad: la validada por el otro y la validada por uno mismo. El primero es lo que la mayoría de nosotros percibimos como intimidad. Este último es más atrevido y tiene la clave para un desarrollo más personal.

Privacidad validada por otros

La intimidad validada por otros es la forma más natural de intimidad que llegamos a comprender cuando crecemos. Esto implica que tu pareja valida lo que compartes con él, siendo abierto, receptivo y sensible a tu vulnerabilidad. Si su pareja no está dispuesta o no puede afirmar o validar sus sentimientos, entonces esto se considerará un espacio «inseguro» y probablemente no se sienta cómodo compartiendo. Esta posición nos protege del dolor, el ridículo o la humillación.

Esta posición tiene mucho sentido ya que, naturalmente, solo queremos compartir cuando nuestra pareja es cariñosa, abierta y recíproca en su deseo y capacidad de compartir.

El problema potencial con este tipo de intimidad es que a veces nuestra pareja no quiere validar nuestros sentimientos: pueden estar enojados, distantes, aburridos, a la defensiva o simplemente no interesados. En este caso, estamos estancados y la clave de la intimidad de la relación está en nuestra pareja. Podemos esperar mucho tiempo hasta que quieran escucharnos.

Seguimos dependiendo de nuestros socios para compartir. Si no están abiertos, si no hay un espacio seguro, si no son lo suficientemente pacientes o cariñosos, no vamos a compartir. Y podríamos terminar sintiéndonos solos, esperando a que nuestra pareja nos escuche, cuando tienen la clave de la intimidad de la relación. Cual es la alternativa?

Privacidad autovalidada

En este tipo de intimidad, elegimos compartir algo que es importante para nosotros, incluso si nuestra pareja no es abierta, receptiva, validadora o incluso cariñosa. Es de esperar que nuestro socio escuche y comprenda, pero no condicionamos nuestro intercambio a su franqueza. Es el acto de dejar que la gente «vea dentro de mí» (Into-Me-See). Se necesita coraje y la capacidad de reprimirse en momentos de ansiedad y falta de claridad.

Cómo hacemos esto? Hay dos modos de comunicación con los demás: autopresentación y autoexposición.

Auto presentación

La autopresentación es el acto de compartir algo que ha dicho antes y que sabe que tiene un efecto en los demás. Es como lanzar tus «grandes éxitos». Todos tenemos uno.

Saber cómo reaccionan los demás a estas autopresentaciones las hace seguras y una apuesta segura para algún tipo de validación de su pareja (otra validación). El problema con la autopresentación es que no hay verdadera vulnerabilidad, emoción o energía de “alto riesgo y gran ganancia” en el encuentro. Además, la autopresentación genera más autopresentación por parte de su pareja, por lo que la conversación puede volverse superficial o incluso falsa. La alternativa es la autoexposición.

Autoexposición

Lo opuesto a la autopresentación es la autoexposición o, como me gusta llamarlo, la transmisión en vivo. En este modo, no necesariamente sabes cómo reaccionará tu pareja. Simplemente está compartiendo sus sentimientos y pensamientos, como una corriente de conciencia. Se ha demostrado que esta habilidad es efectiva en psicoterapia (donde se llama habilidades de inmediatez) e improvisación teatral (donde se llama decir la cosa). Todos estos términos se refieren a lo mismo: la capacidad de verbalizar lo que está sucediendo en el aquí y ahora del encuentro.

La autoexposición es más arriesgada porque dejas de lado cómo tu pareja recibirá e interpretará este intercambio. Con el tiempo, la transmisión en vivo crea una atmósfera de honestidad, donde usted controla cuándo y dónde comparte.

La transmisión en vivo aumenta la ocurrencia de rupturas (momentos de malentendidos) y reparaciones (momentos de reconciliación) en el encuentro, lo que la investigación ha demostrado es crucial para el crecimiento personal y de las relaciones. (Haga clic aquí para ver un video corto sobre habilidades de emergencia, rupturas y reparaciones).

Pixel sin procesar

Cualquier cosa puede comenzar en cualquier momento: el momento en que elijas correr el riesgo de exponer tu verdadera verdad a tu pareja.

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¿Cómo pasar de la autopresentación a la autoexposición?

1. Comparta este artículo con su pareja para tener un lenguaje común. Recuérdeles que quiere crecer en esta relación y que sus intenciones son encuentros más honestos e íntimos.

2. Empiece llamándose a sí mismo. Di la cosa. Cuando te des cuenta de que estás exagerando, hablando tonterías o presentándote algo por millonésima vez, detente.

Relaciones Lectura esencial

Admítele a ti mismo y a tu pareja que estabas tratando de impresionar o conseguir su simpatía. Reconocer que está utilizando la autopresentación en lugar de la autoexposición mejora su intimidad autovalidada y la naturaleza íntima de su relación.

  • Cada vez que te llamas a ti mismo, en realidad estás mejorando tus habilidades de inmediatez y volviendo al aquí y ahora.
  • Tal «decir la cosa» realza la naturaleza de intimidad autovalidante de su relación.

3. Espere que su pareja se sorprenda, se sienta insultada o incluso decepcionada. Espere rupturas y drama, pero no retroceda. Aférrese a sí mismo y elija creer que este proceso eventualmente profundizará su vínculo.

4. Sea indulgente si vuelve a sus historias de «mayores éxitos». Es natural protegerse presentándose cuando no se siente seguro. Sea consciente de que está haciendo esto y siga adelante.

5. No culpes a tu pareja por no ser honesta. Intente siempre minimizar su propia presentación. Una vez que se sienta cómodo con esto, puede reflexionar sobre su pareja cuando sienta que está en modo de autopresentación.

Podemos crear pequeñas intimidades en nuestras interacciones diarias a través de la autoexposición. Con el tiempo, estas pequeñas intimidades compartidas sirven para expandir los matices emocionales de nuestras relaciones. Todo puede comenzar en cualquier momento, el momento en que elijas correr el riesgo de exponer tu verdadera verdad a tu pareja.

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