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Cierra los ojos y visualiza tu postre favorito. No importa si eres del tipo de pastel, helado o tabla de quesos, te desafío a participar en el siguiente experimento mental basado en tu elección personal de postre:

Imagínese que usted y un amigo han disfrutado de una deliciosa cena y están a punto de explorar el buffet de postres. Ambos tienen gustos muy similares y se sienten decepcionados al darse cuenta de que solo queda una pequeña porción de su opción de postre favorito. Desafortunadamente, dado que el restaurante cerrará pronto, es poco probable que se reabastezca. Llegas al mostrador de postres antes que tu amigo y ahora te enfrentas a la incómoda decisión de compartir el postre. ¿Que haría?

  • Decides dejarle todo a tu amigo. Es bueno ser bueno.
  • Eliges compartir la porción. Son amigos, después de todo.
  • Elige dividir la porción y dividirla cuidadosamente en cantidades iguales. La distribución equitativa parece justa.
  • Decides tomar la porción completa. Después de todo, si tu amigo hubiera venido primero, habría hecho lo mismo.
  • Decide tomar la porción completa y también saquear las otras opciones de postre restantes. Estás demasiado lleno para comer, pero es bueno tener más que otros.
  • No hay una respuesta correcta o incorrecta, y la investigación sugiere que las personas tienen preferencias diferentes, que están determinadas por las llamadas Orientaciones de Valor Social.

    ¿Cuál es su orientación de valores sociales?

    Fuente: Pixabay / Pixabay

    ¿Qué son las direcciones de valor social?

    El concepto de Direcciones de Valor Social (SVO) se utiliza para describir y categorizar a las personas en función de sus actitudes personales con respecto a la asignación de recursos. El concepto distingue ampliamente dos categorías de tomadores de decisiones: las personas con un enfoque más orientado al equipo se denominan «prosociales» y las que tienen una orientación más egocéntrica se describen como «pro-yo». Estas dos categorías principales se pueden subdividir en cinco tipos distintos de SVO:

    Tipo altruista: Los altruistas son personas que tienden a actuar de manera altruista. A menudo ponen los intereses de los demás por encima de los suyos y tienen un enfoque generoso para compartir recursos.

    Tipo cooperativo: las personas con SVO cooperativo son jugadores de equipo que priorizan los intereses del grupo sobre los propios. Por lo general, se esfuerzan por maximizar los resultados del equipo, incluso si eso significa sacrificar algunas ganancias personales.

    Tipo de buscador de igualdad: los buscadores de igualdad están motivados por la equidad. Les gusta distribuir los recursos de manera uniforme para asegurarse de que todos los involucrados reciban exactamente lo mismo.

    Tipo individualista: las personas con SVO individualista se preocupan por maximizar sus ganancias personales. Por lo general, priorizan sus propios intereses y se esfuerzan por satisfacerlos antes de considerar los resultados de los demás.

    Tipo competitivo: las personas competitivas están motivadas por el objetivo de «ganar».

    Las diferentes opciones de respuesta en el dilema del postre son una combinación perfecta para los diferentes tipos de SVO y, por lo tanto, pueden dar una indicación de sus preferencias personales cuando se trata de compartir recursos. (Para una autocomprobación más completa, puede descargar aquí una medida de cuestionario validada por investigación).

    ¿Por qué son importantes las orientaciones de valores sociales?

    El concepto de SVO proporciona un marco importante para explicar por qué las personas toman decisiones diferentes cuando comparten dinero u otros recursos. Los estudios han demostrado que la mayoría de las personas tienen orientaciones ampliamente cooperativas, siendo relativamente raras las tendencias competitivas y altruistas. Sin embargo, estos SVO menos frecuentes pueden ser particularmente poderosos para predecir el comportamiento de las personas. Por ejemplo, la investigación sugiere que las personas con puntajes de SVO altruistas son particularmente propensas a hacer donaciones caritativas.

    Curiosamente, sin embargo, los tipos de SVO pueden diferir de los rasgos de personalidad establecidos, ya que pueden diferir según el contexto y el tiempo. Si bien las personas tienen tendencias generales a compartir recursos, estos rara vez están escritos en piedra y pueden verse influenciados por situaciones particulares. En primer lugar, las personas tienden a adoptar diferentes actitudes para compartir según el grupo de destinatarios. Por ejemplo, la mayoría de las personas muestran niveles más altos de altruismo hacia los familiares cercanos en comparación con los completos extraños. Además, aspectos particulares de la situación de toma de decisiones también pueden influir en sus elecciones. Por ejemplo, una investigación reciente de mis colegas y yo de la Universidad de Leicester indica que simplemente describir un contexto de elección puede afectar la forma en que actúan las personas. Les pedimos a los participantes que participaran en una tarea interactiva con otra persona (desconocida) y probamos cómo la redacción (también llamada «encuadre») de las instrucciones experimentales afectaba sus elecciones. Nuestros resultados mostraron que la redacción de las instrucciones tuvo efectos sorprendentes en nuestros participantes. Cuando presentamos la tarea como un «juego competitivo», es probable que incluso las personas con orientaciones naturales en un equipo desarrollen actitudes poco cooperativas e intenten vencer a otros participantes en la tarea.

    El arte de definir la intención

    Los factores situacionales pueden ser poderosos para provocar ciertos estados mentales. Por tanto, la formulación consciente o estratégica de una tarea ofrece interesantes oportunidades para el cambio personal. Al definir dilemas de recursos como compartir un espacio de cocina común como un esfuerzo de equipo en lugar de un desafío individualista, por ejemplo, podemos lograr niveles más altos de cooperación, lo que podría conducir a un mejor mantenimiento del espacio compartido.

    Otro ejemplo (basado en mis hábitos personales) es la práctica de establecer la intención en el yoga. Formular intenciones simples al comienzo de la clase (por ejemplo, repitiendo un mantra corto o una frase intencional) puede afectar el estado mental personal y transformar el comportamiento tanto dentro como fuera del tapete.

    ¿Cuáles son tus intenciones hoy?

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