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Fuente: Foto de Daniel Chekalov en Unsplash

Tarde o temprano, todos enfrentamos períodos oscuros en nuestras vidas. Momentos en los que nos sentimos solos y perdidos. Momentos en los que las tareas más sencillas, como salir de casa, pueden parecer imposibles.

Mientras estemos vivos, habrá dolor. El dolor del agravio, el rechazo, las dificultades financieras, la enfermedad; La lista sigue y sigue. A veces experimentamos dolor emocional causado por la ansiedad o el miedo; tal vez las incógnitas sobre nuestro futuro nos acosan. Otras veces nuestro dolor aparece envuelto en un misterio, una nube oscura de depresión o melancolía que no se va.

Formas de Enfrentar el Dolor

El ser humano siempre ha luchado con el dolor. Podríamos decir que las prácticas espirituales nacieron de un deseo de comodidad en tiempos desesperados. La oración, la meditación y la espiritualidad ciertamente pueden calmarnos cuando el dolor es abrumador.

Cuando abrazamos el dolor, nos apoyamos en él y permitimos que fluyan nuestras lágrimas, el dolor se mueve a través de nosotros como el agua a través de un tubo. Cuando ignoramos nuestro dolor, se atasca; el tubo se obstruye. Cuando eso sucede, el dolor queda atrapado en nuestros cuerpos y comienza a carcomer nuestra mente y nuestra sensación de bienestar.

Los peligros del dolor repudiado

De vez en cuando, todos nos convertimos en prisioneros del dolor al negarnos a reconocerlo. Cuando nos enfrentamos a una situación dolorosa, como los niños pequeños, podemos decir: «Eso no me dolió», cuando sabemos que sí lo hizo.

El dolor repudiado es una carga para el cuerpo; nos tensa y nos perjudica. Después de todo, hay un límite para la cantidad de dolor que el cuerpo puede soportar. Pueden aparecer síntomas somáticos como dolores corporales, insomnio, pánico u obsesiones. Cuando se almacena demasiado tiempo, nuestro dolor puede emboscarnos, incitándonos a tomar decisiones lamentables, empujándonos por el camino de la autodestrucción.

Lamentablemente, el dolor repudiado conduce con frecuencia a un dolor más significativo y complicado. Automedicarse con drogas o alcohol, comer de más o de menos, actuar sexualmente o recluirse en el aislamiento social son formas en que el dolor repudiado se manifiesta y genera desequilibrios en nuestras vidas.

Transformando el dolor en algo hermoso

Dado que el dolor es inevitable, ¿por qué no usarlo para crear valor? Aquí hay tres formas en que puede sacar su dolor del almacenamiento y transformarlo en algo hermoso:

1. Convierte tu dolor en creatividad.

Los artistas son los más hábiles para transformar el dolor en formas de expresión que nos conmueven e inspiran. Parte de la música, la danza, la poesía, la literatura, las películas y las pinturas más increíbles surgieron del dolor de alguien.

Por ejemplo, tengo una colección de poesía de un poeta en particular que amo. Pero hay un libro que se destaca. Me conmueve hasta las lágrimas más que nadie. Al investigar la vida de la poeta, descubrí que escribió ese libro después de la muerte de su hija. Vertió su dolor en la página y lo transformó en poesía. El producto final le ofreció alivio y dejó una poesía de agravio que toca el alma de cualquiera que lucha con la pérdida. (Consulte «Encontrar propósito en su dolor»)

2. Comparte tu pan.

Shakespeare escribió: “El agravio que no habla susurra el corazón abrumado y le pide que se rompa”. En otras palabras, hablar sobre su dolor, compartirlo y aceptar el consuelo de los demás es el primer paso para sanar.

Después de sesiones de psicoterapia llenas de lágrimas y angustia, los pacientes suelen decir: “Me siento mucho mejor”. Poner su dolor en palabras, hacerle espacio, honrarlo, aunque sea momentáneamente, siempre ofrece alivio.

Personalmente, cuando mi corazón se siente roto, anhelo la soledad, los paseos por la costanera o los libros de poesía. La autorreflexión y la atención plena nutren la curación, pero no son suficientes. Realmente no me curo hasta que comparto mi dolor con los demás. El aislamiento es una respuesta típica al dolor, pero se vuelve problemático si se prolonga demasiado. Llegar a los demás y romper el silencio es curativo y necesario.

3. Retribuir.

Hay un sinfín de ejemplos de personas que tomaron su dolor y lo convirtieron en una misión para ayudar a los demás. Al compartir su dolor, ayuda a otros a sentirse menos solos. Hablar de su dolor a los demás desencadena un intercambio de energía positiva y sanación psíquica. Los grupos de apoyo mutuo como AA o Alanon son hermosos ejemplos de esto; Los grupos de terapia también pueden ser una opción maravillosa.

El impulso altruista puede no aparecer en los titulares, pero es uno de los mejores tónicos para el dolor. (Consulte «Señales de que necesita un cambio de estilo de vida»)

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