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Fuente: Andrea Piacquadio / Pexels

El uso de redes sociales como TikTok, Instagram, Snapchat y Facebook ha aumentado dramáticamente en los últimos años. Se ha vuelto particularmente intenso entre adolescentes, adolescentes y adultos jóvenes. De hecho, un estudio reciente indica que el 80 por ciento de los jóvenes usa las redes sociales a diario y casi el 50 por ciento las usa durante más de dos horas al día.

¿Cuál es el impacto de un uso tan intensivo de las redes sociales en la salud mental de los jóvenes? Esta es una pregunta urgente para los investigadores psiquiátricos, que han realizado estudios rigurosos sobre el tema. Estos estudios producen resultados consistentes: el uso intensivo de las redes sociales se asocia con una peor salud mental.

Por ejemplo, un estudio a gran escala de adultos jóvenes encontró que los usuarios habituales de las redes sociales tienen casi tres veces más probabilidades de estar deprimidos que los usuarios ocasionales. Otro estudio de adultos jóvenes encontró que el uso reciente de Facebook está haciendo que «la gente se sienta en cada momento y lo feliz que está con su vida».

En Canadá, los investigadores analizaron datos de más de 10,000 adolescentes y encontraron que los jóvenes que usan las redes sociales durante más de dos horas al día tienen muchas más probabilidades de calificar su salud mental como «regular» o «mala» en comparación con los usuarios ocasionales.

¿Por qué el uso intensivo está relacionado con una mala salud mental?

Varios factores interrelacionados pueden ayudar a explicar la relación entre el uso de las redes sociales y los problemas de salud mental. Para empezar, algunas investigaciones muestran que el llamado «uso pasivo» de las redes sociales puede ser particularmente malo para la salud mental. El uso pasivo se refiere a la práctica de observar discretamente los perfiles y las fotos de otras personas en las redes sociales, lo que a veces se denomina «acecho en Facebook».

Un estudio muestra que puede generar envidia y resentimiento, mientras que otro muestra que el uso pasivo provoca e intensifica una experiencia emocional negativa conocida como Miedo a perderse (FOMO). Puede reducir la autoestima y el bienestar.

De hecho, la mayoría de las personas en las redes sociales se presentan a sí mismas y a sus vidas de una manera poco realista y halagadora. Lo que ves en las redes sociales son versiones de la realidad muy depuradas y filtradas. Los reflejos irregulares y fugaces se presentan a menudo como la norma, mientras que las luchas cotidianas (comunes a todos) se omiten cuidadosamente.

Esto lleva a algunos espectadores pasivos a hacer comparaciones sociales equivocadas, concluyendo erróneamente que otros llevan vidas mucho más satisfactorias, emocionantes y felices. Esto puede corroer indebidamente la psique del espectador, haciéndolo sentir inferior e inadecuado. Nuevamente, esto puede empeorar la salud mental en general.

Dicho uso pasivo puede provocar un uso más activo de las redes sociales, que también se ha relacionado con una mala salud mental. El uso activo se refiere a la práctica de publicar regularmente fotos, videos o comentarios. Al hacerlo, muchos jóvenes se involucran en una ardua gestión de impresiones, filtrando la realidad en un intento de buscar la aprobación y la admiración de los demás. Esta búsqueda de validación externa a veces se denomina «pesca de me gusta».

Algunas investigaciones indican que sentirse obligado a retratar una versión de la realidad de “vida llena de diversión” puede tener un costo psicológico serio. Puede ser muy perjudicial para la autoestima de una persona joven si las publicaciones y las fotos reciben pocos me gusta o comentarios. Todo el proceso puede hacer que los jóvenes cuestionen su valor para los demás, lo que a veces conduce a un autoexamen poco saludable de la imagen corporal, la apariencia física y el estilo de vida en general. Incluso puede provocar dudas y aversión.

En el peor de los casos, el uso activo puede llevar al ridículo o al ataque, en lugar de elogios o elogios. Llevado a los extremos, esto puede conducir al conocido fenómeno del ciberacoso, que se ha asociado con la conducta suicida en los últimos años.

¿Qué se puede hacer para mitigar los efectos nocivos del uso de las redes sociales?

Primero, se debe hacer más para crear conciencia sobre sus efectos potencialmente dañinos para que las personas puedan tomar decisiones informadas sobre su comportamiento en línea.

En segundo lugar, los adultos pueden iniciar discusiones positivas con los jóvenes sobre la autoaceptación, notando los peligros de la comparación social y buscando aprobación.

En tercer lugar, puede ser necesaria una desconexión literal, con módems o dispositivos apagados durante ciertos momentos o en ciertos espacios, ya sea autoimpuestos o impuestos desde el exterior.

Por último, no olvidemos que las redes sociales son, en muchos sentidos, antisociales. Asegurémonos de que el mundo social real juega un papel importante en nuestras vidas como mundo social virtual.

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