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Si usted es padre y usted u otro miembro de la familia ha experimentado problemas de salud mental, probablemente no se haya sentido seguro acerca de cómo hablar con sus hijos sobre este tema. ¿Deberías discutirlo en absoluto? Si lo hace, ¿qué debe decir?

Fuente: rmarmion/CanStockPhoto

Su primera reacción puede ser evitar hablar con sus hijos sobre el tema de la enfermedad mental porque puede temer que los asuste o los moleste. Sin embargo, hablar abiertamente sobre estos problemas puede tranquilizar a sus hijos y ayudarlos a aprender a sobrellevarlos mejor porque comprenderán mejor por lo que está pasando la persona con el problema de salud mental. Además, una mayor conciencia puede conducir a una mayor compasión y puede ayudar a reducir el estigma que rodea a las enfermedades mentales.

Cuando decida abrir la puerta a una conversación con sus hijos sobre problemas de salud mental, aquí hay varios puntos importantes que pueden ayudarlo a manejar esta situación más fácilmente y con mayor confianza.

1. Cubre lo básico.

A menudo es útil comenzar con algunos hechos simples sobre las enfermedades mentales y disipar algunos mitos comunes que las rodean. Por ejemplo:

  • Las enfermedades mentales son enfermedades “reales”, al igual que la diabetes o la epilepsia.
  • Las enfermedades mentales son muy comunes; uno de cada cuatro adultos tendrá uno.
  • Está bien hablar de tener una enfermedad mental; no tiene que ser un secreto.
  • Existen tratamientos muy efectivos para las enfermedades mentales.
  • Las personas con enfermedades mentales pueden mejorar y lo hacen.

2. Proporcionar reaseguro.

Los niños pueden tener muchas preocupaciones acerca de los miembros de su familia que tienen una enfermedad mental y pueden sentirse responsables de las dificultades de la persona. Ofrezca tranquilidad y reduzca sus miedos diciéndoles:

  • No es su culpa que su familiar tenga una enfermedad mental.
  • No se puede “contagiar” una enfermedad mental de otra persona.
  • No necesariamente tendrás la misma enfermedad que tu familiar cuando crezcas.
  • No depende de usted hacer que la persona con la enfermedad mental se sienta mejor.

3. Tenga en cuenta la edad y el nivel de madurez del niño.

La forma en que hable sobre los problemas de salud mental variará mucho para los niños de diferentes edades y niveles de desarrollo. Por ejemplo, un niño muy maduro de 10 años puede comprender mejor la enfermedad mental de uno de sus padres que un niño inmaduro de 13 años.

Aquí hay algunas consideraciones para hablar sobre enfermedades mentales con diferentes grupos de edad:

  • Preescolares: Los niños muy pequeños solo quieren información clara y sencilla. Pueden preguntar acerca de alguien que se comporta de manera extraña o preguntarse por qué un miembro de la familia está triste o enojado.
  • Preadolescentes: los niños mayores pueden querer información más específica y pueden hacer preguntas más detalladas sobre problemas de salud mental o el comportamiento de un miembro de la familia. Es importante ser honesto y directo y brindarles información objetiva y mucha tranquilidad.
  • Adolescentes: Por lo general, los adolescentes pueden manejar información mucho más detallada sobre enfermedades mentales y harán preguntas muy específicas, a menudo mordaces. Pueden recurrir más a sus compañeros que a la familia en busca de respuestas, por lo que a menudo pueden estar mal informados. Asegúrese de ser específico y receptivo cuando tengan preguntas.

4. Asegúrese de que sus hijos se sientan seguros y protegidos.

No importa la edad que tengan sus hijos, asegúrese de que se sientan seguros y cómodos cuando hablen sobre problemas de salud mental. Observe sus reacciones, permítales hacer preguntas y disminuya la velocidad o repita la información si parecen confundidos. Si la conversación les molesta, siempre puede detenerse y volver más tarde, después de que hayan tenido tiempo de procesar parte de la información.

5. Si las cosas se ponen difíciles.

Si no está seguro de cómo hablar sobre problemas de salud mental con sus hijos o usted, comienza a preocuparse de que estos problemas dentro de la familia los estén angustiando demasiado, busque la ayuda de un profesional de salud mental. La terapia infantil o familiar puede ser muy útil en estas circunstancias. También es una buena idea enseñar a sus hijos cómo pedir ayuda en caso de crisis o emergencia, en caso de que surja tal situación.

Aunque estos consejos pueden ser útiles, no existe una fórmula establecida sobre cómo hablar sobre los problemas de salud mental con sus hijos. Además, tenga en cuenta que nunca hay un momento «perfecto» para iniciar la conversación. Pero si usted es solidario, amoroso y honesto cuando aborda el tema con ellos, tendrá un gran comienzo.

Derechos de autor David Susman 2022

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