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Políticos como Donald Trump están utilizando la manipulación emocional para aumentar el alcance y la intensidad de su apoyo. Una técnica común es despertar el miedo en grupos como los inmigrantes y las minorías étnicas. Tales temores hacen que la gente se enoje con los miembros de estos grupos, así como con los partidos políticos que parecen apoyarlos. La ira luego conduce a acciones como votar y recaudar fondos.

La observación de que el miedo causa enojo plantea preguntas desatendidas sobre las emociones. ¿Hasta qué punto las emociones provocan otras emociones? ¿Cuáles son los mecanismos mentales por los que una emoción puede conducir a otra?

El fascinante libro de Martha Nussbaum de 2018 The Monarchy of Fear propone que la emoción política fundamental es el miedo, que contribuye a otras emociones como la ira, el disgusto y la envidia. Las emociones están interconectadas causalmente, y una emoción tiende a conducir a otra. Si le temes a alguien, puedes enojarte porque te asustó.

Aquí hay algunos ejemplos más, comenzando con las emociones negativas. Si se siente confundido, es posible que se sienta ansioso por no saber qué hacer. Si encuentra algo o alguien repugnante, es posible que sienta desprecio por esa persona. Y estar con alguien a quien envidias puede enojarte porque tiene sus ventajas.

Sentirse culpable por hacer algo mal puede hacer que se sienta ansioso por ser detectado. Estar decepcionado por no haber logrado una meta importante puede entristecerlo. Sentirse disgustado por algo que ha hecho puede hacer que se sienta avergonzado, y la vergüenza puede provocar vergüenza, que luego puede generar ansiedad. Si te arrepientes de algo que hiciste, es posible que te sientas culpable.

Más positivamente, sentirse orgulloso de un logro puede ayudarlo a desarrollar la confianza en usted mismo. La interacción humorística (la emoción de la alegría) puede ayudar a generar emociones como alivio, felicidad y seguridad.

Enamorarse puede ser reconfortante, pero también puede causar ansiedad sobre la solidez de una relación. Las emociones que contribuyen al enamoramiento pueden variar desde la admiración hasta la lujuria. Adorar a una persona puede aumentar su interés romántico y el deseo sexual puede convertirse en un impulso abrumador.

Si se siente aliviado de una situación estresante, le permitirá sentirse tranquilo. Apreciar el dolor de otra persona con empatía puede hacerte sentir simpatía por esa persona. Superar la adversidad puede hacer que se sienta orgulloso de lo que ha logrado y también alegría por su logro. Cuando te sorprende algo, lo encontrarás interesante.

La pregunta teórica difícil es: ¿cómo pueden existir tales relaciones causales entre las emociones? Responder a esta pregunta requiere una teoría de los mecanismos subyacentes a las emociones. Afortunadamente, existe una teoría plausible: la teoría del puntero semántico de las emociones.

En esta teoría, las emociones son patrones de activación neuronal llamados punteros semánticos que conectan múltiples representaciones que también son patrones de activación neuronal (Thagard, 2019). Estos modelos incluyen representaciones de la situación, evaluaciones de la relevancia de la situación para los objetivos, respuestas fisiológicas a la situación y el yo sintiendo la emoción. Para que una emoción cause otra, tiene que haber una forma de que un patrón de descarga neuronal afecte a otro patrón de descarga neuronal. Podemos ver cómo funciona descomponiendo los indicadores semánticos en patrones neuronales relacionados con ellos.

Las evaluaciones pueden fácilmente formar parte de este proceso causal. Si se da cuenta de que alguien le ha asustado y, por lo tanto, es responsable de sus sentimientos negativos, es posible que se sienta enojado con él por frustrar su objetivo personal de querer sentirse bien en su vida. En este caso, una evaluación fluye naturalmente a otra. Las manipulaciones políticas también se basan en evaluaciones cuando las personas se enojan con grupos que las asustan.

El lenguaje también puede contribuir a las interacciones causales de las emociones. Parte del proceso de evaluación en humanos es usar el lenguaje para caracterizar situaciones, y el lenguaje apropiado a la situación puede superponerse entre las emociones. Por ejemplo, algunas de las palabras negativas como “ilegal” que se usan para describir a los inmigrantes de una manera que asusta a la gente también pueden hacer que la gente se enoje porque los inmigrantes han llegado a su país.

Las emociones no son solo juicios cognitivos, ya que la fisiología también puede tener impactos causales. El miedo y la ira son fisiológicamente muy similares, con prácticamente los mismos efectos sobre el sistema nervioso autónomo con respecto a las mediciones cardiovasculares, respiratorias y electrodérmicas (Kreibig, 2010). Una fisiología similar que forma parte del desarrollo de una emoción puede conducir naturalmente a otra emoción cuando se acompaña de una evaluación adecuada.

En resumen, las relaciones causales predominantes entre emociones como el miedo y la ira son el resultado de interacciones neuronales basadas en calificaciones, lenguaje y fisiología.

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