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Uno de los mayores cumplidos que puede recibir un atleta es la etiqueta «mentalmente difícil». La tenacidad mental no es una cualidad con la que las personas nacen. Más bien, incluye un conjunto de actitudes aprendidas y formas de ver situaciones competitivas de manera productiva.

Los entrenadores y los padres están en una posición ideal para ayudar a los atletas jóvenes a desarrollar una filosofía saludable para el éxito y la capacidad de tolerar los contratiempos cuando ocurren. Al enseñar a los niños clases de resistencia mental, los adultos pueden darles un regalo invaluable que los beneficiará en muchas áreas de la vida diaria. A continuación, presentamos algunas actitudes específicas que se pueden comunicar a los atletas jóvenes.

1. El deporte debe ser divertido.

  • Haga hincapié en que los deportes y otras actividades de la vida son divertidos, ya sea que gane o pierda.
  • Los atletas deben participar, ante todo, por diversión.
  • Trate de promover el disfrute de muchas actividades en sí mismas para que ganar no sea una condición para el disfrute.

2. Cualquier cosa que valga la pena hacer rara vez es fácil.

  • Es importante reconocer que el proceso de lograr el dominio es un camino largo y difícil. Según Vince Lombardi, el famoso entrenador de los Green Bay Packers, «El diccionario es el único lugar donde el éxito viene antes que el trabajo. El trabajo duro es el precio que tenemos que pagar para tener éxito».
  • Convertirse en el mejor atleta que puede ser no es algo que pueda lograr simplemente a pedido.
  • Se necesita práctica, práctica e incluso más práctica para dominar cualquier deporte.

3. Los errores son una parte necesaria para aprender bien algo.

  • Simplemente, si no cometemos errores, probablemente no aprendamos. El legendario entrenador de baloncesto de UCLA, John Wooden, calificó los errores como un «trampolín hacia el éxito».
  • Enfatice a los atletas que los errores, en lugar de ser algo que debe evitarse a toda costa, son oportunidades para mejorar el rendimiento. Nos dan la información que necesitamos para ajustarnos y mejorar.
  • El único error real es no aprender de nuestras experiencias.

4. El esfuerzo es lo que importa.

  • Subraye y elogie el esfuerzo y el resultado.
  • Comuníquese una y otra vez a los jóvenes atletas que todo lo que les pide es que se esfuercen al máximo.
  • Con sus acciones y palabras, demuéstreles a los jóvenes que son tan importantes para usted cuando intenta perder como cuando gana. Si el esfuerzo máximo es aceptable para usted, también puede serlo para los atletas jóvenes.
  • Lo más importante es que no castigue ni retire su amor y aprobación cuando los niños no estén cumpliendo con las expectativas. Tal castigo crea el miedo al fracaso.

5. Su valor no depende de su desempeño.

  • Ayude a los jóvenes a distinguir lo que están haciendo y lo que son. Una lección valiosa que los niños deben aprender es que nunca deben identificar su valor como personas con una parte particular de sí mismos, como sus habilidades atléticas, rendimiento escolar o apariencia física.
  • Puede continuar este proceso demostrando su propia capacidad para aceptar a los niños como personas incondicionalmente, incluso cuando comunique que no aprueba ciertos comportamientos.
  • Muestre a los niños que puede aceptar con gracia sus propios errores y fracasos. Muéstrales y diles que, como ser humano falible, puedes aceptar el hecho de que no importa cuánto te esfuerces, a veces vas a estropear las cosas.
  • Si los niños pueden aprender a aceptarse y amarse a sí mismos, no necesitarán indebidamente la aprobación de los demás para sentirse útiles.

6. La presión es algo que te pones a ti mismo.

  • Ayude a los atletas jóvenes a ver las situaciones competitivas como desafíos personales emocionantes en lugar de amenazas.
  • Haga hincapié en que las personas pueden elegir cómo pensar en situaciones de presión.
  • Las actitudes anteriores ayudarán a desarrollar una visión de la presión que la convierte en un desafío y una oportunidad para ponerse a prueba y lograr algo que valga la pena.

7. Realmente puedes amar y respetar a tus oponentes.

  • Algunos entrenadores y atletas creen que la motivación adecuada proviene de la ira o el odio hacia el oponente. ¡Esto está totalmente mal!
  • El deporte debe promover la deportividad y reconocer que los adversarios, lejos de ser “el enemigo”, son compañeros deportistas que hacen posible la competición.
  • El odio solo puede generar estrés y miedo. En términos de excitación emocional, el miedo y la ira son patrones indistinguibles de respuestas fisiológicas. Por lo tanto, el despertar de la ira puede convertirse en despertar del miedo si las cosas empiezan a ir mal durante la competición.

Para obtener más información, consulte los videos basados ​​en investigaciones, «Enfoque de dominio del entrenamiento» y «Dominio de la crianza en el deporte» para aprender el desarrollo de habilidades, lograr el éxito personal y de equipo, esforzarse al máximo y divertirse.

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