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¿Cuántas veces siente que no puede seguir adelante? No importa cuánto lo intente, está viviendo en el pasado. Como si llevara una carga pesada que lo atascó.

«Déjalo ir», te dicen tus amigos. Suena tan simple, pero parece tan difícil. No puedes dejar de guardar rencor o traición. Siempre que quieras seguir adelante, el pasado capta toda tu atención.

La rumia es un hábito curioso. Es como ver malas películas en Netflix. Esto es lo que sucede cuando podemos dejar atrás el pasado. Jugamos historias tristes todo el tiempo. Cuanto más vemos la película de nuestra vida, más duele.

¿Y si te dijera que es posible detener el proceso de rumia? Pero primero, entendamos por qué nos atascamos.

Deja de perderte en el pasado

Si no podemos cambiar el pasado, ¿por qué seguimos viviendo?

Según la neurociencia, el cerebro maneja la información positiva y negativa de manera diferente. Las experiencias negativas requieren más reflexión y, por tanto, se tratan con más profundidad. Esto hace que sea más fácil para nuestro cerebro recordar eventos no deseados.

Revivir recuerdos tristes nos hace sentir como un hámster en una rueda; no importa cuánto lo intentemos, no podemos avanzar.

No puedes cambiar la forma en que funciona tu cerebro. Pero puedes practicar bajarte de la rueda de hámster. Requiere cortar el vínculo emocional que tenemos con el pasado, especialmente las experiencias negativas.

Por lo general, nos cuesta aceptar que alguien nos esté lastimando. Reconocer un final infeliz nos hace sentir débiles y avergonzados.

Eckhart Tolle, el autor espiritual más popular de Estados Unidos, según The New York Times, dijo una vez: “Hay un equilibrio entre honrar el pasado y perderse en él. Puede reconocer y aprender de los errores que cometió y luego seguir adelante. A esto se le llama perdonarse a sí mismo.

Tú entiendes. Para seguir adelante, debe replantear su relación con el pasado.

Cómo dejar de rumiar

1. Deja de intentar ser el héroe de tu historia.

Todos hemos sido heridos. Es triste y vergonzoso, nadie quiere parecer débil. Por eso estamos construyendo nuestra versión idealizada del pasado. Y culpar a los demás en lugar de apropiarse de lo sucedido.

Todo en la vida tiene un principio y un final. No tienes que seguir reviviendo tu pasado para mantenerlo vivo. Haz las paces con el final, especialmente si fue feo, y sigue adelante.

2. No dejes que otros definan quién eres

Culpar a los demás cuando las cosas van mal nos hace perder el control. Les dejamos definir los términos de nuestra forma de vida.

No puedes controlar lo que hacen otras personas, pero puedes controlar la forma en que reaccionas. Concentrarse en lo que la gente le ha hecho (a usted) es una distracción. Recupere el control de lo que puede manejar y elija vivir su vida en sus propios términos, no en los de otra persona.

3. Aprende a perdonarte a ti mismo

Cuando algo sale mal, también tendemos a culparnos a nosotros mismos. Nos cuesta aceptar cometer errores y dejar que nuestro espíritu perfeccionista se haga cargo.

¿Cometiste un error? Bueno, todos lo hacemos. Aprenda a perdonarse a sí mismo. Los errores se pueden corregir. Los errores no son un destino final sino una parada que nos prepara para el viaje. Necesitamos aprender de ellos y seguir avanzando.

4. No dejes que tus problemas te definan

Cuando estamos tan atrapados en un problema, se vuelve difícil separar el evento de quienes somos. Según Eckhart Tolle, también creamos y alimentamos problemas porque nos dan un sentido de identidad.

Tus historias te moldean pero no definen quién eres. No dejes que una experiencia amarga se convierta en quien eres. Dejar ir una historia pasada da paso a otras nuevas. Concéntrate en el aquí y ahora y conviértete en paz contigo mismo.

5. Construye un espíritu de teflón

Todas nuestras luchas surgen del apego. Estamos tan enamorados de alguien que no podemos separar el «yo» del «nosotros». Nos apasionan tanto nuestras carreras que dejamos que nuestros títulos de trabajo definan quiénes somos.

No hay nada de malo en amar a alguien o en nuestro trabajo. El problema es cuando estás tan apegado a ellos que el miedo a perderlos no nos permite disfrutarlos hoy.

Ajahn Brahm explica la idea de «Teflon Mind» en esta divertida e inspiradora charla. El monje budista anglo-australiano advierte que la mejor manera de dejar ir algo que duele es no dejar que se quede pegado primero.

Dejar ir el pasado no es olvidar lo sucedido, sino dejar ir nuestras expectativas. No sufrimos porque una relación haya terminado. Sufrimos porque queríamos que durara para siempre.

En lugar de dejar que las expectativas rotas se atasquen en su mente, respete las experiencias positivas, pasadas y presentes.

Deja ir el apego

La mayoría de las personas no pueden dejar atrás el pasado porque no aprecian el presente. Reencuadrar nuestra relación con nuestro pasado nos obliga a dejar de pensar en cómo deberían ser las cosas y aceptarlas por lo que son.

Como dijo el Dalai Lama, «El apego es el origen, la raíz del sufrimiento, por lo que es la causa del sufrimiento».

Dejar ir el pasado no significa que las cosas no estuvieran bien mientras duraron. Se trata de recordar los buenos momentos en lugar de dejar que un final infeliz empañe toda la experiencia.

¿Quieres deshacerte del pasado? Empiece por apreciar lo que tiene aquí y ahora: su presente.

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