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Fuente: Andrew Neel / Pexels

Sabemos por muchas investigaciones sobre la memoria lo poco confiable que es, en parte porque recuperar una memoria es un proceso activo que cambia la memoria cuando la llamamos. Cuando la precisión es importante, entonces, debemos tener cuidado de no embellecer o distorsionar la memoria mientras recordamos, hablamos o presenciamos.

La memoria cambiará de todos modos, pero no lo empeoremos.

Pero, ¿y si la memoria es mala y queremos curarnos? El miedo, por ejemplo, es difícil de olvidar y coquetear con él puede cambiarlo de maneras que lo hacen más intenso.

Tuve un papel difícil como actor joven, cantando el papel principal en un musical donde la mayor parte de la música era demasiado fuerte para mi voz. Cada noche me precipitaba en un calambre mental de terror antes de que se levantara el telón, anticipándome a los chillidos que emanarían de mi boca cuando intentara entrar en la canción. Esta experiencia me llevó a un caso de pánico escénico con el que luché durante muchos años en varios entornos, pero especialmente donde la música estaba involucrada.

Entonces, cuando surgió recientemente una nueva investigación que sugirió una forma de reducir esta memoria basada en el miedo y el pánico escénico, presté mucha atención. Resulta que si recuerdas tus recuerdos desde una perspectiva en tercera persona, como contar una historia sobre otra persona, entonces se vuelven más débiles, menos vívidos y menos emocionales.

Piense en ello como una especie de edición de nuestros recuerdos. En teoría, esta práctica debería permitirnos dominar los recuerdos y crecer más allá de ellos.

¡Quizás finalmente podría deshacerme de este nerviosismo y divertirme mucho más actuando en público!

De manera más general, todos deberíamos trabajar en nuestros bancos de memoria mejorando los aspectos positivos y disminuyendo los negativos. Ponga las buenas en historias en primera persona y las malas en tercera persona, y debería estar en camino de tener un cerebro más feliz.

Muchos clientes con los que he trabajado a lo largo de los años que sufren de pánico escénico informan sobre un incidente inicial que cristalizó o intensificó el miedo. A menudo era un momento en la universidad en el que tenían que dar un discurso frente a la clase y algo iba mal. Los alumnos se rieron, o el profesor habló con dureza, y el resto es un recuerdo traumático. Ahora, tal vez, tengan una forma de aliviar ese miedo. Cuente la historia tal como la recuerda, pero en tercera persona, como si le hubiera pasado a otra persona, y observe cómo se desvanecen los recuerdos, se cura el trauma y se disipan los nervios.

Al menos esa es la teoría. Si tienes un recuerdo similar que te persigue, pruébalo y déjame saber cuál es el resultado. ¿No sería increíble si pudieras dejar atrás estos malos recuerdos para siempre?

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