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De acuerdo con la teoría del apego, la relación que un niño tiene con sus cuidadores puede moldear la forma en que se relaciona con los demás a medida que crece y puede establecer expectativas en las relaciones cercanas. Aquellos que disfrutaron de un cuidado amoroso, constante y receptivo pueden desarrollar un estilo de apego seguro. Por el contrario, las personas cuyos cuidadores no estaban en sintonía, no respondían y eran inconsistentes pueden desarrollar un apego inseguro y, en términos generales, pueden volverse evasivos o ansiosos en sus relaciones con los demás.

Pero, ¿puede una persona con apego inseguro convertirse en un apego seguro o, en términos técnicos, ganar seguridad?

Esta fue la pregunta central de un estudio dirigido por la Dra. Rachael Olufowote. Ella y sus colaboradores realizaron entrevistas semiestructuradas con 20 participantes que reportaron un historial de apego inseguro, pero que también exhibieron seguridad ganada. Se preguntó a los participantes sobre su experiencia al cambiar de un estilo de apego inseguro a uno seguro, y sus respuestas se analizaron por temas.

Los datos produjeron tres categorías interrelacionadas: metacondiciones de cambio de apego positivo, cambios intrapsíquicos y cambios interpersonales. Los hallazgos de la Dra. Olufowote y su equipo se describen a continuación.

Categoría 1: Metacondiciones del cambio de estilo de apego positivo

Para pasar del apego inseguro al apego seguro ganado, se identificaron siete condiciones o “metacondiciones”:

  • Ser intencional sobre el cambio centrado en el apego. Los investigadores encontraron que la comprensión de que ganar seguridad requiere un esfuerzo intencional, y no cambiaría por sí solo, fue clave. De particular importancia fue el cambio de «terquedad a resolución». Si bien la terquedad mantuvo a los participantes atrapados en orientaciones de apego inseguro, la resolución de hacer cambios los ayudó a liberarse. Ambas posturas implican persistencia, pero la última condujo a los cambios deseados.
  • Superar contratiempos y barreras al crecimiento. El cambio no es un proceso lineal, y los participantes informaron que encontraron contratiempos en su viaje seguro ganado. Los participantes notaron que su determinación los ayudó a mantener el rumbo.
  • Tener figuras de apego sustitutas. Los participantes aprendieron nuevas formas de relacionarse con los demás a través de figuras de apego sustitutas que esencialmente servían como figuras paternas. Incluyeron mentores universitarios, amigos, comunidades de la iglesia, cónyuges y terapeutas.
  • Primeras figuras “padres”. Algunos participantes comenzaron a trabajar para ganarse la seguridad cuando eran jóvenes, buscando adultos seguros, a menudo miembros de la familia extendida, que cuidaran de ellos.
  • Dios y las comunidades de fe. Para algunos participantes, Dios y las personas en sus comunidades de fe fueron modelos de apego seguro.
  • Cónyuges, mentores y amigos. Los participantes descubrieron que sus relaciones con varios otros les ayudaron a aumentar la seguridad. Estas figuras de apego sustitutas sirvieron esencialmente como modelos de cómo se ve y se siente la seguridad del apego. Un participante comentó: “Sabía que quería hacerlo de manera diferente. Entonces, busqué personas que parecían estar bien”.
  • Mediante la terapia, la educación y la autoayuda. Casi todos los participantes participaron en la terapia, desde la curación del trauma hasta la terapia centrada en el apego y la educación en las relaciones. Un participante reflexionó: “Creo que cuanto más educación recibo, más puedo aplicarla a mi propia vida”.
  • Categoría 2: Haciendo Cambios “Intrapsíquicos”

    Esta categoría implicó hacer cambios cognitivos, emocionales y espirituales internos (o intrapsíquicos), que fueron esenciales para hacer cambios significativos y duraderos en la seguridad del apego. Esta categoría se dividió en dos subcategorías:

  • Redefinir la identidad y darse cuenta del propio valor. La redefinición de la identidad fue primordial para ganar la seguridad del apego y la transformación general. Los participantes describieron cómo reformularon conscientemente las opiniones negativas de sí mismos en fortalezas. También aprendieron a aceptar su propio valor, lo que los llevó a tratar mejor a los demás y, a su vez, a mejorar sus relaciones en general.
  • Abandonar la mentalidad de víctima. Muchos participantes experimentaron traumas, abusos y enfermedades de los padres en la infancia y se vieron a sí mismos como víctimas. Aprender a asumir la responsabilidad fue un paso importante para acabar con esta mentalidad. Como relató una persona: “Para mí se trataba de ser receptivo a [feedback]para llegar a un lugar donde pudiera escucharlo”.
  • Categoría 3: Hacer cambios interpersonales

    Esta categoría se refería a cambios en las relaciones, específicamente en la familia de origen, y en llegar a los demás. Se revelaron cuatro subcategorías:

  • Haciendo las paces con el pasado. Para llegar a un acuerdo con su pasado, los participantes tuvieron que cambiar sus puntos de vista, expectativas y sentimientos hacia sus padres y los primeros cuidadores. Cabe destacar que dejaron de buscar la aprobación de sus padres y revisaron su comprensión de su familia. Un participante compartió: “Una vez que [realized] mi madre no podia confiar en los demas pero mas aun no podia confiar en su propia opinion, me dije a mi misma que no queria eso. Así que esa conciencia me ayudó a cambiarlo”.
  • Revisando a los cuidadores con una nueva lente. Los participantes reformularon las inseguridades de apego de sus propios cuidadores. Una mujer comentó: “[My therapist] me dio una idea de cómo compartir la historia de dolor de otra persona. Entonces, pude volver a visitar a mi mamá con una nueva lente. Eso también fue crecimiento. Ese fue un gran paso adelante”. Obtener una nueva perspectiva permitió a los participantes romper con el pasado y redefinir sus identidades a medida que avanzaban hacia el futuro.
  • Tomar pequeños riesgos con confianza. A medida que obtuvieron seguridad en el apego, los participantes comenzaron a abordar las relaciones con personas ajenas a sus familias desde una orientación segura. Estos pasos representaron una apertura para hacer nuevas conexiones y aprender a confiar. Los participantes sintieron que pertenecer a una comunidad con personas de ideas afines hizo una gran diferencia. Los participantes se apoyaron en miembros de la familia extendida, terapeutas y parejas románticas para que los apoyaran mientras tomaban medidas intencionales para experimentar el mundo desde una postura más segura.
  • Pasos avanzados para ganar seguridad. A medida que los participantes se sentían más positivos acerca de sí mismos, funcionaban en las relaciones de manera diferente. En lugar de necesitar constantemente algo de los demás, dieron más y se esforzaron por ser buenos amigos. Además, ahora podían establecer conexiones de forma activa con personas que compartían sus intereses y valores. Y, de manera conmovedora, ahora estaban preparados para ser figuras de apego sustitutas para otros en su propio viaje de apego seguro ganado. Como compartió un participante: “Cuando comencé a curarme, comencé a darme cuenta de que era parte de algo más grande que yo y que necesitaba retribuir”.
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