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Cuando estamos registrados en un trauma, comunicarse puede ayudar

Fuente: Shutterstock/Andrey_Kuzmin

Te has estado marinando en el trauma durante los últimos dos años y se siente nada menos que un milagro otorgado por el Santo Patrono de la Resiliencia que no estás encerrado permanentemente en posición fetal enviando mensajes de texto a tu terapeuta y agarrando un suministro de Kleenex del tamaño de Costco. La vida se ha convertido en una hazaña.

Decir que estamos sobresaturados es probablemente una gran subestimación.

Durante esos raros milisegundos en los que no estás completamente devastado por el grave estado del mundo y oficialmente preocupado por cada persona en tu vida, te das cuenta de que también te sientes completamente traumatizado.

Estar registrado por un trauma es esa sensación pesada, con agua en los pulmones y hasta los globos oculares después de sumergirse en aguas profundas y tóxicas por lo que parece una eternidad.

Los padres están desconsolados por la salud mental de sus hijos. Las atrocidades continúan. La Gran Resignación acecha a la fuerza laboral. Los ahorros se están desmoronando. Estamos buscando la normalidad, aunque la normalidad nunca fue una cosa.

Puede parecer demasiado, que nunca nos sentiremos más ligeros. Sin embargo, la investigación revela repetidamente que estamos programados para sanar del trauma, especialmente a través de relaciones conscientes y afectuosas. Esto comienza cambiando la forma en que nos hablamos a nosotros mismos y entre nosotros durante momentos traumáticos. Aquí hay algunas maneras de maximizar el potencial de curación:

1. Piensa en pequeño.

Los grandes problemas merecen grandes soluciones, ¿verdad? No necesariamente. Además, es posible que no estén a su alcance cuando se sientan traumatizados. Los grandes gestos y las intervenciones poéticas pueden parecer ideales, pero los microgestos consistentes y amables pueden ser muy útiles y brindar beneficios tanto para el que da como para el que recibe. Si estamos hiperconcentrados en hacer algo grande para ayudarnos a nosotros mismos y a los demás, es posible que no podamos lograrlo, con todo el peso adicional que llevamos. Los pequeños actos suman, al igual que el estrés y el trauma.

2. Valide, no juzgue.

Haz que hablar sea seguro. Todavía tengo que encontrar un estudio de investigación o un experto en relaciones que informe que la vergüenza es un mecanismo eficaz para la curación. Minimizar y simplificar demasiado el dolor con réplicas como «aguanta» o «no es tan malo» solo complica las cosas. Escuche y responda con una lente que no juzgue, una de curiosidad y compasión. Considere usar frases como “Te creo”, “Me alegro de que hayas tenido el coraje de decirme esto” y “Esto suena muy difícil” para demostrar empatía y estimular la curación.

3. Evite la lástima y la condescendencia.

Reconocer las fortalezas humanas. No somos bienes irreversiblemente dañados, incluso cuando nos sentimos completamente traumatizados. La curación está al alcance de la mano. Somos humanos que tenemos respuestas proporcionadas a la vida. No es una falta moral o falta de fuerza cuando no nos sentimos fuertes. El crecimiento se nutre de la empatía, no de la lástima ni de la hiperconcentración en los déficits.

4. Aumentar la alfabetización sobre traumas.

Comprenda que recuperarse de un trauma es un proceso. Mucho se ha escrito y difundido para ayudar a informar y descubrir caminos a seguir. Lea Trauma y recuperación de Judith Hermann: las secuelas de la violencia, desde el abuso doméstico hasta el terror político. Lea El cuerpo lleva la cuenta: el cerebro, la mente y el cuerpo en la curación del trauma de Bessel van der Kolk. Consulte la herramienta VAR de Active Minds para aprender estrategias adicionales para crear conexión y camaradería.

5. Optimizar recursos.

Conozca y comparta las múltiples formas de apoyo. Se puede encontrar ayuda profesional a través de médicos de atención primaria, compañías de seguros, departamentos de recursos humanos, centros de recursos escolares y universitarios, junto con referencias de lugares como BlogDePsicología, National Alliance on Mental Illness, American Psychological Association, AAKOMA Project y National Association of Social Trabajadores. Modalidades como EMDR y neurofeedback, entre muchas prácticas integrales de salud, están demostrando ser prometedoras para ayudar a curar el trauma.

La pesadez de los tiempos de hoy no debe tomarse a la ligera. El trauma es erosivo. Ser condescendientes, avergonzarnos y culparnos a nosotros mismos y a los demás solo empeora las cosas. Al aprovechar el conocimiento de la comunicación, podemos tomar pequeños pasos estratégicos para fortalecer nuestras relaciones, sanar y crecer.

Para encontrar un terapeuta, visite el Directorio de terapias de BlogDePsicología.

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